Valencia dirige sus pasos a Tierra Santa

Peregrinos en la Basílica del Santo Sepulcro.  / EFE
Peregrinos en la Basílica del Santo Sepulcro. / EFE

La orden franciscana tiene previstas ocho peregrinaciones que desplazarán a unos 400 valencianosEl obispo auxiliar Esteban Escudero viajará en marzo con una expedición de la Universidad Católica

LAURA GARCÉS VALENCIA.

Entre las tradiciones que acompañan al cristianismo se incluyen las peregrinaciones. Viajes con un particular significado, con una motivación con trasfondo espiritual que los hace distintos de otro tipo de recorrido. Los orígenes de tomar la mochila de peregrino y poner rumbo a un destino hablan de periplos destinados a visitar lugares santos o relacionados con algún suceso religioso. Otros encuentran su génesis en el cumplimiento de una penitencia.

En el primer grupo se enmarcan los viajes a Tierra Santa, opción a la que no pocos valencianos se suman y de la que hay testimonio de que ya en el siglo IV se realizaba. Son muchas las peregrinaciones que a lo largo del año ayudan a que Valencia dirija sus pasos hacia Tierra Santa. Y en este asunto son los religiosos franciscanos los que atesoran la mayor experiencia. No en vano la congregación es la custodia de los Santos Lugares.

Las piedras vivas

¿Y qué significa esa labor de custodia? Carmela Jiménez, responsable de la delegación franciscana Tierra Santa de Valencia, explica que supone que además de encargarse de cuidar de los lugares santos, también se ocupan de impulsar acciones para la creación de escuelas, hospitales, viviendas para personas desfavorecidas o para la educación de las mujeres.

Para explicar el planteamiento recuerda Carmela Jiménez las palabras del anterior custodio, el religioso franciscano fray Pitzzavalla, cuando señalaba que «custodiar Tierra Santa no es sólo custodiar lugares santos, sino las piedras vivas que son los cristianos». Y ese es el espíritu que impulsa a hacer camino.

El último viaje de la delegación franciscana tuvo lugar en enero. Una treintena de peregrinos disfrutaron de una experiencia que se repetirá en los próximos meses. Carmela Jiménez explicó a LAS PROVINCIAS que han programado ocho viajes a Tierra Santa este año. La media de peregrinos por expedición se sitúa en torno a los 50, lo que eleva a unos 400 el total anual. A estos habrá que añadir este año los que participen en el viaje para cubrir la ruta de San Pablo.

«Seguir los pasos de Jesús y apoyar a los cristianos de allí no sólo con una paortación económica, también procurando que se sientan arropados por sus hermanos» es el planteamiento franciscano para emprender camino. Carmela Jiménez recalca que en las reuniones para preparar las peregrinaciones se traslada a los participantes el mensaje: «Ve a Tierra Santa con la mente tranquila y el corazón dispuesto a engrandecerse».

El punto de partida no es el de cualquier viaje. «Esto es una peregrinación» y ello significa que la disposición de quienes participan ha de responder a ese concepto. Hace hincapié Carmela Jiménez en que las experiencias son variadas y enriquecedoras. «Hay gente que vuelve reforzada en su fe» y no faltan quienes viajan sin creencias religiosas y regresan con algunas reflexiones e interrogantes en la maleta.

La propuesta de la orden religiosa es la más amplia, pero no la única. El obispo auxiliar Esteban Escudero se ha puesto al frente de peregrinaciones en muchas ocasiones. Tantas como las que le han permitido unos dos viajes al año durante tres décadas. Y pronto repetirá.

Es un experto guía para recorrer los lugares santos. En marzo partirá con él un grupo vinculado a la Universidad Católica San Vicente Mártir. Viajarán profesores y padres de alumnos. Se pondrán en marcha el 13 de marzo para «conocer los lugares donde vivió Jesús y el ambiente cultural del momento», relata el prelado. Pero también para «entrar en contacto con las culturas judía y musulmana».

Todos cumplirán con una larga tradición que arranca del siglo IV. Recuerda monseñor Escudero que en ese momento de la historia «ya hubo una peregrina española, Egeria, que visitó todos los lugares y dejó testimonio escrito». Mucho ha llovido desde entonces, pero apunta el obispo auxiliar que «ella dejó el testigo» en ese cuaderno de viaje que describió lo que se conoce como «el itinerario de Egeria» y que sigue marcando el paso en el siglo XXI.

Parroquia Santa Teresa

La parroquia Santa Teresa de Jesús, del barrio de Patraix, también peregrinará a Tierra Santa. El viaje se enmarca en las acciones iniciadas con motivo de la misión popular que inauguraron el pasado octubre, el día de la festividad de la santa titular del templo.

Y una de las iniciativas previstas, que se hará realidad en Pascua, entre los días dos y nueve de abril, es llegar al lugar «donde todo empezó», aclara el párroco, José Antonio Todolí. La propuesta está programada para 40 plazas: «Más de la mitad ya están cubiertas».

No es un viaje más. Tiene una dimensión sobre la que hay que profundizar. Partirán en abril, pero ya llevan tiempo preparando, «a conciencia», la peregrinación con un cursillo bíblico impartido por Ricardo Lázaro, profesor de la Facultad de Teología, para conocer el significado de los lugares que conocerán. Llegarán familiarizados con cada detalle y con la mirada puesta en cumplir el objetivo: «Volver a los orígenes, que es el fin de la misión popular» iniciada en octubre.

Mientras unos se disponen a disfrutar de la experiencia, otros ya lo han hecho. La semana pasada regresaron el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares y los sacerdotes ordenados en los 2015, 2016 y 2017. Viajaron para celebrar en Tierra Santa unos ejercicios espirituales.

La Basílica de la Anunciación y la capilla de San José, Caná, Séforis, Magdala, Cafarnaum, Tabgha -donde tuvo lugar la multiplicación de los panes y los peces-, Jericó -con renovación de las promesas del Bautismo en el río Jordán-, Betania, 0 y Belén, formaron parte del recorrido de los sacerdotes que respondía, como apuntaron desde el arzobispado, a «una peregrinación contemplativa de los santos lugares.

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