La vaca 'Rondallera' de Miguel Parejo gana en La Vall

La vaca 'Rondallera' se luce en la Vall d'Uixó. / torodigital

El astado, que atesora bravura y agilidad, se consolida como una de las mejores reses de ganaderías autóctonas

J. CASALS

valencia. La vaca 'Rondallera' de Miguel Parejo se consolidó el pasado domingo en la Vall d'Uixó como una de las mejore vacas de los últimos años en cuanto a ganaderías autóctonas se refiere. La número 99 del ganadero de Cabanes fue protagonista de una actuación memorable en el XXXIII Concurso de Ganaderías de Les Penyes en Festes, uno de los ciclos más importantes en el que tanto vacas como toros muestran su verdadera bravura por la dificultad del recinto.

La vaca 'Rondallera' ya ganó este concurso en 2015. El año pasado lo hizo su hija, la vaca 'Alegría'. Y ahora vuelve 'Rondallera' a ratificar ese gran momento que atraviesa con una de esas actuaciones que se recuerdan. «Estuvo muy completa. Subía y bajaba la pirámide con mucha facilidad, saltaba el banco y se arrancaba hasta el final detrás de los recortadores», admite su criador, Miguel Parejo. El ganadero detalla las características de este animal, que lo convierten en único: «Le funciona muy bien la cabeza. A su entrega y bravura se le une su agilidad y su experiencia, que la convierten en una vaca peligrosa. No falla y en cada una de sus actuaciones da todo lo que tiene con unas facultades de las que puede presumir como pocas otras vacas».

'Rondallera', que este año también ha ganado en la Semana Taurina de Puçol, es hija de la vaca 'Rondeña', de la que el ganadero guarda buen recuerdo, y del toro 'Islero', un buen semental de la casa cuya madre, 'Bandera', fue uno de los nombres de peso de esta vacada. Una reata de categoría que justifica que ahora esté entre los animales más importantes del momento.

La vaca está a punto de cumplir los 9 años, pero tal y como confiesa su ganadero, «desde los tres años ya era así de brava y con la edad, a diferencia de lo que ocurre con otros animales, ha ido a más, siempre dejando bien alto su listón allá donde ha ido». Vacas como esta le han dado categoría y prestigio a la divisa castellonense, formada en sus inicios con ganado de L'Hortolà, una de las madres de muchas ganaderías autóctonas, y de Octavio Besalduch, ganadería ya desaparecida.

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