Rubén Simeó, el trompetista más internacional

Rubén Simeó posa con su trompeta. / lp
Rubén Simeó posa con su trompeta. / lp

Demostró desde pequeño unas cualidades excepcionales que, junto a su metódico estudio del instrumento, le convirtieron en un auténtico niño prodigio

OCTAVIO HERNÁNDEZ BOLÍN

valencia. Rubén Simeó es sin duda uno de los mejores trompetistas que ha dado nunca este país. Nació en Vigo por avatares del destino, pues toda su familia es de Llíria. Allá por 1992 su padre, el también trompetista y director José Vicente Simeó, trabajaba en dicha ciudad y en esa bonita tierra le tocó nacer.

Tutelado en sus inicios por su padre y también por su tío, el también profesor de trompeta Andrés Simeó, Rubén demostró desde muy niño unas cualidades excepcionales que junto a su metódico estudio del instrumento le convirtieron en un auténtico niño prodigio.

Con apenas doce años Simeó grabó su primer disco y actuó como solista en el Concierto de Navidad con la Orquesta Sinfónica de la RTVE en el Auditorio Nacional de Madrid. Desde entonces no ha dejado de recorrer el mundo haciendo giras por los cinco continentes. En el año 2005, con apenas 13 años, actuó acompañado de la Banda Municipal de Valencia en su concierto de Navidad. Un niño de apenas 13 años que con temple y una seguridad inusual para su edad emocionó a todo el Palau de la Música de Valencia que puesto en pie le reclamaba un bis detrás de otro.

Reivindica la importancia de las escuelas de música de las sociedadesAhora se encuentra en China, donde compagina los conciertos con las clases magistrales

«Sin duda mi gran referente fue el trompetista Maurice André, al cual tuve la suerte de conocer y con el que compartí clases y experiencias durante varios años. También soy un gran admirador de Arturo Sandoval y de otros grandes de la trompeta como Pacho Flores, Vicente Campos, Guy Touvron o Rioja», comenta un sencillo Simeó.

Trece años después Rubén ya no es aquel niño prodigio. Sus aptitudes, su constancia en el estudio y sus enormes cualidades le han convertido en acreditado concertista internacional que recorre el mundo con su trompeta. «Hay que intentar estudiar donde sea. He llegado a estudiar hasta en un avión cuando son muchas horas de vuelo, pero siempre con sordina», comenta sonriente Simeó. «La trompeta requiere muchas horas de práctica, pero también unas condiciones naturales, así como una sólida base técnica: embocadura, desarrollo muscular facial, respiración...», añade.

Durante la conversación queda patente su autoexigencia en el trabajo. «Siempre trato de llevar mi repertorio muy bien analizado y trabajado y luego me dejo llevar por el estado emocional del momento. En directo todos hemos fallado alguna vez, es totalmente normal. Lo que no concibo es la inseguridad por no haber trabajado previamente el repertorio con el tiempo y la dedicación que requería», explica el trompetista.

Después de un breve descanso para preparar los programas de sus próximos conciertos, Simeó recorrerá Costa Rica, Perú, Brasil, Armenia, China, Italia, Portugal, Alemania, Méjico y España antes de acabar el año, «Seguro que se me olvida algún país», comenta Simeó, que alterna estos viajes con la grabación de un nuevo disco, que presentará en breve.

Pese a su reconocimiento internacional, Rubén sigue siendo un joven sencillo que reivindica la importancia de las escuelas de música de las sociedades musicales. «Toda mi familia es de Llíria, y siempre que mis giras me lo permiten, colaboro con la Unión musical de Llíria. Las bandas de música son la base y los comienzos de todos los futuros profesionales. Yo también empecé en ellas y me contagié de su atmósfera artística», asegura orgulloso de sus comienzos.

En el momento de publicarse esta entrevista, Rubén Simeó estará en China alternado conciertos con clases magistrales, cada vez más demandadas. Un músico prodigioso formado en valencia que recorre el mundo acompañado de sus trompetas Fides, una marca también valenciana en la que confía desde sus inicios.

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