Ribó veta al PP para que no lleve la Senyera el 9 d'Octubre este mandato

La procesión cívica del pasado año, con Fernando Giner como portador de la Real Senyera. / j. monzo

El alcalde dice que no le parece «razonable» que uno de los ediles populares sea elegido al estar nueve de los diez investigados

PACO MORENO VALENCIA.

Los concejales del grupo popular se quedarán este mandato sin poder llevar la Real Senyera el 9 d'Octubre, un honor que delega la alcaldía sin que exista un reglamento para ello, por lo que tradicionalmente se había optado por una rotación entre los grupos. Pero el alcalde Joan Ribó dio ayer la sorpresa al designar a la portavoz de València en Comú, María Oliver, como portaestandarte para este año, para adelantar que en 2018 la distinción recaerá en la socialista Sandra Gómez, pese a que el PSPV ya la llevó en 2014 con Salvador Broseta.

De esta manera se consuma un veto en toda regla a los ediles populares, que no han llevado el estandarte de la Comunitat desde 2013, cuando el turno fue para Cristóbal Grau. A preguntas de LAS PROVINCIAS sobre esta circunstancia, el alcalde adujo que no le parece «razonable» por lo que denominó «peculiar situación» del grupo municipal, con nueve de sus diez concejales investigados por supuesto blanqueo de capitales en el llamado caso Taula, una investigación judicial que todavía no se ha traducido en el procesamiento de ninguno de los implicados en la causa.

«En 24 años, ¿cuántos la llevó? No me acuerdo», dijo el primer edil sobre los ediles del PP. Lo que ocurría en los mandatos anteriores es que la procesión cívica entraba en la Catedral para el Te Deum, lo que sólo era aceptado por los populares y el grupo socialista, así como por Unio Valenciana cuando tenían representación en el hemiciclo.

Tanto Esquerra Unida como Compromís se negaban a participar en el acto religioso y en lugar de entrar en la Seo solían esperar en la Casa Vestuario, para después integrarse en la comitiva cuando seguía la marcha hacia el Parterre y posteriormente el Ayuntamiento.

El alcalde dijo que al ser cinco grupos municipales este mandato «todos no pueden llevarla» y que en 2016 cedió el honor de ser portaestandarte al portavoz de Ciudadanos, Fernando Giner. Añadió que le parece «lógico» que los representantes del tripartito puedan llevar la Senyera, después de que el mismo fuera el portador en 2015.

Estas razones no le parecieron suficientes al portavoz del grupo popular, Eusebio Monzó, quien se tomó con cierta sorna la exclusión de los populares. Achacó a la «animadversión que tiene Ribó con el PP» la decisión de que no sea llevada por ningún miembro de su formación en lo que queda de mandato.

Monzó recordó que con el gobierno del PP en el Ayuntamiento «entre 2011 y 2015 la Senyera fue portada por dos concejales del PSPV, Joan Calabuig y Salvador Broseta. Sin embargo, ahora el alcalde por su poco talante para favorecer la participación ha impuesto unilateralmente que sólo la llevarán los miembros del tripartito».

«El grupo popular está trabajando para ganar las elecciones dentro de dos años, y cuando esto suceda si Dios quiere, la Senyera será portada por concejales del PP y entrará en la Catedral», manifestó el edil, quien añadió que a Ribó «le molesta que sigamos liderando la oposición y por eso con su prohibición quiere restarnos visibilidad».

La designada este año es la portavoz de València en Comú, María Oliver, quien sustituyó el pasado julio a Jordi Peris en la portavocía de este grupo. Aseguró después de que trascendiera la decisión que supone «un orgullo» para su formación, al considerarla como una «plataforma ciudadana, por lo que es muy simbólico que sea la ciudadanía que ha llegado a las instituciones la que lleve la Senyera este año».

Oliver dijo que por su escasa corpulencia será «un esfuerzo» aunque recordó que ha sido madre dos veces y que los «niños pesan más que la Senyera» por lo que cree que «cualquier madre está más que cualificada para llevarla». El estandarte tiene una longitud de unos tres metros y un peso de 18 kilos, estando coronado por una pieza de plata. Se trata de una réplica construida en 1927 debido al mal estado de la que utilizaba antes y que ahora se conserva extendida en una vitrina del Museo Histórico, en el Consistorio.

Tras la procesión cívica del 9 d'Octubre de 2015, la concejal de Cultura Glòria Tello, apuntó la posibilidad de sustituir el mástil de madera maciza por otro hueco para reducir el peso y así facilitar el traslado a todos los ediles. Finalmente esa opción fue desestimada dado que la Real Senyera está catalogada como Bien de Interés Cultural, por lo que cualquier modificación supondría una compleja tramitación ante la Generalitat, en caso de que se aprobase inicialmente. La pieza sí que ha sido restaurada varias veces, tanto en la limpieza de la plata como en el recosido de la tela con hilos de plata para evitar desgarros.

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