Montroy recupera el toro de cuerda 20 años después

La plaza registra cada noche un gran ambiente. / rosa navarro
La plaza registra cada noche un gran ambiente. / rosa navarro

Las mejores vaquillas del momento pisarán la plaza que se instala para la ocasión y que tiene cabida para 1.200 personas La localidad organiza un variado programa durante su tradicional semana taurina con hasta tres modalidades de festejo popular

JOSÉ IGNACIO GALCERÁ VALENCIA.

Hace veintinueve años se creó la Peña Taurina Bouera de Montroy. Su nacimiento obedeció al objetivo de un grupo de aficionados de seguir perpetuando la tradición de celebrar toros por las calles de esta pequeña localidad de la comarca de la Ribera Alta. El propósito, visto los resultados en estas casi tres décadas está de sobra conseguido. Los veinticinco miembros que la componen son los encargados año tras año de organizar los festejos taurinos en el municipio y, desde hace un decenio, también de llevar a cabo, junto con la colaboración del ayuntamiento, su Semana Taurina. La lluvia y la climatología adversa de estos días ha dado paso al buen tiempo, así pues de la decepción que supuso suspender los festejos programados para el martes se ha pasado a la alegría de dar comienzo a diez días de toros en la que se celebrarán varias modalidades de festejos, entre la que se encuentra el toro de cuerda, que vuelve a las calles 20 años después. «Desde hace una década se organiza el concurso de ganaderías, es el espectáculo que más gente atrae. Los toros y vacas más conocidos de los últimos años han pasado por nuestro pueblo», comenta Marcos, uno de los miembros de la entidad.

La plaza instalada para la ocasión, con un aforo para 1.200 personas, se llena cada noche en un pueblo que cuenta con 2.700 habitantes. «Contamos actualmente con 200 abonados, es decir, un 17% de la plaza. Luego hay precios muy económicos, por apenas tres euros se puede ver una noche de vacas y toro embolado». La afición se cita al reclamo de una apuesta clara y decidida por la ganadería autóctona. Los mejores ganaderos de corro de la Comunidad Valenciana se citan y rivalizan de tú a tú con otros de más allá de nuestras fronteras. «Este año contamos con Fernando, Dani y José Vicente Machancoses, La Paloma, Benavent y Hnos. Ozcoz, de Zaragoza, que ha venido siete y ocho años. Es un elenco muy importante», afirma antes de enumerar otras ganaderías que han pasado por Montroy.

«Algún año hemos contado también con Miguel Parejo, Germán Vidal, el Charnego, de l'Alt Ebre, Rogelio Martín, Arriazu... lo que tratamos de buscar son las ganaderías que están en mejor en su momento y también se tienen en cuenta el palmarés y el comportamiento que tienen el año anterior aquí, respetando los méritos», expone. En estos diez años de concurso, una ganadería sobresale por encima de todas, la de José Vicente Machancoses, cuyo currículum es envidiable. «Lleva seis años consecutivos alzándose con el primer premio al mejor conjunto de la noche. Siempre ha sacado vacas muy buenas que le han funcionado y es la ganadería que ha mandado en los últimos años». Y para los amantes del ganado de corro, durante estos días algunas de las vacas más importantes del momento pisarán la plaza de Montroy. «La vaca Maniática de José Vicente Machancoses; la Duquesa, de La Paloma; la Maleanta, de Ozcoz; la Margarita de Fernando Machancoses... son reses muy afamadas que han salido en plazas como la de Zaragoza durante los concursos del Pilar. Lo bueno es que también las podemos disfrutar aquí».

El concurso de ganaderías arrancó el pasado miércoles con la participación de la ganadería aragonesa de Hermanos Ozcoz y siguió ayer con con la presencia de las vacas, un toro en puntas y otro embolado de Hermanos Benavent. Por delante, todavía falta que entren en competición los Machancoses así como La Paloma.

La semana taurina de Montroy no sólo se circunscribe al ganado de corro. Hay más, mucho más. Sin ir más lejos, este sábado se desencajonarán dos toros de la ganadería portuguesa de Palha patrocinados por la colla «Els Serrils», que cada año y desde hace casi dos décadas adquiere toros de divisas tan prestigiosas como Adolfo Martín, Alcurrucén, Sepúlveda o Rocío de la Cámara, entre otras. «Lo único que nos falta es hacer un encierro para tener un menú completo pero eso queda para pueblos más grandes», afirma entre risas antes de añadir: «En Montroy cualquier modalidad tiene cabida a lo largo de estos diez días. Hay alicientes para todos los gustos. Al final, en el bou al carrer vamos todos en el mismo barco así que toca ayudarse. Cualquier festejo es válido y positivo para el interés general. Aquí lo que cuenta es que se celebren toros dentro de lo que cada cual pueda abarcar», señala.

En ese objetivo de ampliar el abanico, de ofrecer una mayor variedad, este año se volverá a recuperar el toro de cuerda, una tradición arraigada en esta tierra y que se celebrará tras veinte años sin hacerlo. «Dejó de hacerse porque no había aficionados para organizarlo, no había gente para llevar la cuerda y ser los protagonistas de la fiesta, se había perdido interés y aceptación, sin embargo desde hace varios años un grupo de personas tenía el deseo de recuperarlo y ahora es cuando lo hemos materializado. Es una modalidad de festejo popular muy arraigada y ahora cada vez más pueblos la llevan a cabo, está en auge y poco a poco se va afianzando". Será el próximo 10 de septiembre y con dos toros de Fernando Machancoses cuando el toro de cuerda vuelva a ser una realidad en Montroy. "Vendrá gente de Montserrat, Turís, aquí ya hay vecinos que han puesto a disposición sus casas para anclar al toro para que descanse, el recorrido también está claro...", comenta Marcos, quien pone en valor la implicación de la localidad en los festejos taurinos. «Buscamos cuidar todos los detalles para que pueda participar el máximo público posible. Por ejemplo, en las entradas de vacas, detrás de las barreras se colocan unos cadafals para que tanto mayores como niños disfruten del espectáculo».

Con esta filosofía, cabe pensar que los más pequeños también tienen su espacio y su cuota de protagonismo en estas fiestas. «Por su puesto que sí», responde rápidamente. «Cada noche en la plaza hacemos carretones para los niños y a decir verdad tiene mucha aceptación. Esta es una fiesta abierta y para todos y tratamos de que sea así. También es una manera de fomentar y sembrar de cara al futuro que es lo que va a hacer que esto siga adelante y se mantenga a lo largo de los años», concluye.

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