Las fiestas de 'Les Santes Escudelleres', fiel reflejo de la histórica Manises

 Representación. Santas Justina y Rufina en un panel cerámico
Representación. Santas Justina y Rufina en un panel cerámico / josé esteve

Durante siglos epicentro mundial de la producción azulejera, la devoción por las Santas Justa y Rufina culminó la identidad de la localidadEl próximo martes se celebra la peculiar cabalgata de la cerámica que atrae a miles de espectadores de toda la Comunitat

ÓSCAR CALVÉ VALENCIA.

Por fin se acerca el día. Y no me refiero al esperado estreno de la séptima temporada de Juego de Tronos. Más acorde a nuestras recurrentes inquietudes históricas, hoy toca homenajear con total justicia unas fiestas sin par, un referente de identidad de la que durante siglos fue capital mundial de la cerámica, Manises. Les sonará especialmente uno de sus actos. El próximo martes, dentro de la programación de las fiestas patronales en honor a las santas Justa y Rufina, se desarrollará la cabalgata de la cerámica.

Un evento que pese a su carácter eminentemente festivo, aglutina historia, tradición y devoción manisera. Tres cualidades menoscabadas por heterogéneos condicionantes entre los que descuella el natural progreso socio-económico. En buena medida, el arraigo al pasado más representativo de Manises sobrevive gracias al esfuerzo y compromiso de 'Els clavaris de les santes escudelleres Santes Justa i Rufina', verdaderos artífices del simbólico e incomparable desfile que, como cada año, hará las delicias de todos los asistentes.

Uno está acostumbrado a que le tiren dulces, pelotas, silbatos y cosas por el estilo... Mucho más llamativo es que los productos lanzados sean platos, morteros, vasijas o jarras, todo en cerámica de calidad, por supuesto. Una cosa es segura. No se irán con las manos vacías.

No hay certeza alguna sobre el año de la primera cabalgata de cerámica de Manises

La historia de la localidad de l'Horta es consustancial a su reconocida producción artística. Desde finales del siglo XIV, las principales cortes europeas competían en ostentación de prestigio, a tal fin, resultaba indispensable que sus respectivas sedes lucieran los apreciados azulejos creados en Manises.

Con idéntico propósito se encargaban aquellas piezas para decorar los pavimentos de la sede papal en Aviñón o del castillo de Sant'Angelo en Roma, por poner otros ejemplos significativos. Lejos de caer en el olvido, su incomparable valor artístico sigue vigente en los principales espacios expositivos del mundo: el Museo Nacional de Cerámica González Martí en Valencia, el parisino Museo Nacional de la Edad Media, la Hispanic Society en Nueva York...

La vinculación de Manises con la cerámica llega a tal extremo que, al menos desde el siglo XVII, sus habitantes empezaron a oficializar su devoción hacia dos santas sevillanas, ya entonces patronas de alfareros y de otros gremios asociados a la azulejería y a la construcción.

Santas Justa y Rufina

Según la tradición, Justa y Rufina fueron dos hermanas nacidas en Sevilla. La primera en el año 268, la segunda dos años después. Corrieron la misma y aciaga suerte: fueron martirizadas por la autoridad romana de su ciudad natal, según la fuente que consulten, entre el 17 y el 19 de julio del año 287. Ambas se dedicaban a la venta, y tal vez a la producción alfarera, hasta que un día, en el transcurso de una fiesta pagana, Justa y Rufina rechazaron rendir culto (en forma de moneda y de vasijas de su propiedad) a la imagen de Venus que estaba en procesión.

Su fe cristiana colisionaba con las normas, así que, tras presenciar como su tienda-taller era destrozada, sólo les quedó tiempo en este mundo para sufrir diversos y fatales tormentos.

Su fama corrió como la pólvora. Patronas de Sevilla, en plena Edad Media ya eran las protectoras de los alfareros. A buen seguro que desde mucho antes se les rendía culto en Manises, pero habrá que esperar hasta el 19 de julio de 1664 para disponer de un primer documento que atestigüe una fiesta en honor a las dos santas, con misas y procesiones, sufragadas ya por el clavario y el gremio de ceramistas. De manera oficiosa y paulatinamente, 'les santes escudelleres' se convertían en las protectoras de Manises.

Es fundamental recalcar que este nuevo patronazgo surgió por la naturaleza ceramista de la localidad: gran parte de la población se dedicaba a esos menesteres, motivando que surgiera un grito unánime reclamando que las patronas de los alfareros se convirtiesen en las nuevas protectoras de Manises. Muy distinto a lo que ocurrió siglos antes en Orihuela, donde las Santas Justa y Rufina eran patronas de la ciudad, pero sólo porque la toma cristiana de aquel territorio se produjo el día de las dos santas.

En Manises, antes incluso que se oficializara su patronazgo, se distribuían limosnas entre los más necesitados el día de las santas alfareras, siguiendo la inveterada costumbre de ayudar a los pobres el día del patrón local. A mediados del siglo XVIII se convirtieron en protectoras del gremio de ceramistas de la localidad.

Aunque hubo mucho que esperar, el fervor popular manisero y la constancia de las autoridades locales lograron que en 1925 se dictaminase la Declaración Canónica del Patronato de Santas Justa y Rufina sobre Manises. Tras más de dos siglos y medio de celebraciones, 'les santes escudelleres' se convertían en santo y seña del carácter de un pueblo forjado a través de su secular actividad artesanal.

Una cabalgata única

Sorprendentemente, no hay certeza alguna sobre el año de la primera cabalgata de cerámica de Manises. Vicente Masó, archivero municipal de Manises, ha sugerido con tino que probablemente fue a principios del siglo XX cuando tuvo lugar la primera cabalgata de la cerámica. Se ampara en viejos programas de fiestas conservados desde 1900. Una peculiar definición del desfile de 1906 invita a pensar, pero no lo demuestra, que ese año pudo arrancar la cabalgata de la cerámica, aunque no haya mención explícita al reparto de objeto alguno. Queda mucho por investigar al respecto: demostrar con datos irrefutables la primera cabalgata de la cerámica, qué y quiénes determinaron la decisión, posibles precedentes, su transcurso, etc.

Quizá el vaciado de determinados archivos podría aportar suculentas novedades al respecto. Para conocer el desarrollo de la cabalgata en el pasado, el referente es un texto de 1996, redactado a modo de memoria por don Rafael Escobar Folgado. Organizada por los 'fabricants' (los oficios vinculados a la producción cerámica), predominaba la estética tradicional valenciana, el reparto del 'menudet' (el muestrario en miniatura para obsequiar a los clientes), y la participación de las bandas municipales.

Els clavaris

En el año 1940 y producido por CIFESA, el operador cinematográfico Alfredo Fraile realizaba un excelente documental sobre la producción cerámica en la localidad valenciana: 'Reflejos de Manises'. Casi 80 años después, uno no puede evitar emocionarse al contemplar los tradicionales métodos de elaboración de aquella época, hoy pasados a mejor vida. Todavía más llamativo es constatar el declive sufrido por aquella actividad. El documental anunciaba la implicación de centenares de empresas y miles de familias maniseras. Hoy apenas quedan 7 talleres operativos, por lo general dedicados a los 'souvenirs'.

¿Cómo es viable entonces la cabalgata de la cerámica? La respuesta la tiene un grupo de maniseros que, de manera altruista, ha sido capaz de poner en valor un conjunto de actividades en torno a la identidad de su población natal. Si me permiten la expresión, una 'colla d'amics' con estrechos vínculos generacionales que con su esfuerzo e ilusión honran, bajo la advocación a las dos santas, el quehacer más representativo de sus antepasados. Agrupados como asociación cultural, y sintomáticamente con sede en la antigua escuela del gremio de ceramistas, cada año, desde 1993, premian al paisano cuya trayectoria ha contribuido a internacionalizar su localidad, casi siempre un alfarero o ceramista. Organizan eventos populares, como talleres (que dan a conocer técnicas en peligro de extinción), banquetes o bailes, sin olvidar el primigenio sentido religioso.

El día grande sigue siendo el 19 de julio, cuando se celebra una misa en honor a las santas, como en 1664. Con todo, el evento que más expectación causa a los visitantes es la cabalgata de la cerámica. La Clavaría de las santas Justa y Rufina lleva trabajando duro diez meses para que el próximo martes cerca de 25000 piezas perfectamente acabadas recuerden a los asistentes qué hizo de Manises un enclave único en el mundo. Decía un reconocido erudito inglés que una oportunidad es como un amanecer, si esperas mucho te lo pierdes. No arruinen la opción de ver una cabalgata extraordinaria, apuesto a que incrementarán su ajuar.

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