El esplendor de la basílica de la Virgen

El templo dedicado a la patrona de los valencianos, que ha conmemorado el 350 aniversario de su construcción, atrae a 6.000 fieles cada semana El rector asegura que cada día registran 700 asistentes a las misas que se celebran

LAURA GARCÉS VALENCIA.

La Basílica de la Virgen es si no el más, uno de los templos más visitados de la diócesis. La devoción de los valencianos por la Mare de Déu no tiene competencia. Es grande el afecto que los fieles profesan a su patrona y muestra de ello son las cifras que acompañan el registro de visitas que recibe el templo de la emblemática plaza de la Virgen. Cada semana cerca de seis mil fieles cruzan el umbral de la basílica que acaba de conmemorar su 350 aniversario.

De un tiempo a esta parte cada vez es mayor el esplendor que pueden descubrir quienes se acercan a oír la misa, participar en cualquier otro oficio religioso, a rezar un rato ante la patrona, a cumplir con la tradición de la visita o a escuchar las voces de la Escolanía. El rector de la Basílica, el también canónigo Jaime Sancho, explica que calculan que la asistencia a las misas eleva a 700 la afluencia de fieles a diario. De esta manera cada semana pasan por el templo unas 4.900 personas llamadas por el interés en participar en la Eucaristía. A todos ellos se suman las personas de paso, que son quienes acuden a confesarse, visitar la capilla de la Comunión, al Cristo de la Coveta o a la Mare de Déu antes de emprender la actividad del día o en algún momento de la jornada. Todos suman «un centenar diario, que supondría 700 cada semana». Sumados a los habituales de las misas elevan el registro semanal a un resultado próximo a los seis mil, unos 5.600 entre los cuales cada semana se reparten «3.500 comuniones».

La nueva iluminación es uno de los pasos recientes que se han dado en el camino emprendido para mejorar las instalaciones, pero en los últimos años han sido varias las intervenciones que han contribuido a mejorar la vistosidad del apreciado templo. La renovación de la iluminación del camarín y de la imagen de la Mare de Déu consistió en la instalación de ocho focos led que iluminan todo el espacio de la hornacina, especialmente la imagen, la parte superior del 'Gloria' y la nube plateada. Esa fue la descripción que facilitó Jaime Sancho, canónigo de la catedral y rector de la basílica. Los focos «que solo consumen 30 vatios cada uno, permiten ver ahora con toda claridad la parte superior, con el Espíritu Santo y los frescos del techo, que estaba en penumbra, sobre todo cuando estén encendidas el resto de lámparas del templo». Las celebraciones extraordinarias de actos solemnes con este nuevo servicio.

La música

No sólo la nueva iluminación ayuda a disfrutar de la Basílica. También la música, como no podía ser de otra manera en un templo de estas características, contribuye a crear el ambiente propicio para las visitas a la patrona. El órgano es el protagonista. La Basílica estrenó en mayo un instrumento de 1.500 tubos que bendijo el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares.

Se trata de un órgano artesanal que sigue las pautas históricas de los instrumentos barrocos de la escuela valenciana, aunque en este caso, por exigencias arquitectónicas, no se pudieron colocar los tubos en horizontal a la fachada.

Son los detalles que ofreció el director de la Escolanía de la Virgen, Luis Garrido. Consta de dos teclados más pedalero de tracción mecánica, 20 registros para el órgano expresivo, nueve para el órgano mayor y cinco para el pedal. La restauración arrancó en 2010 aunque, salvo algunos juegos de registros, es prácticamente de nuevo diseño.

Estas mejoras son las más recientes, las que llegaron precedidas de la más llamativa: la restauración de la imagen de la Mare de Déu, que se presentó en marzo de 2014. La talla gótica, datada en 1416 se sometió a un proceso de restauración, que consistió principalmente en quitarle el escapulario, el fajín militar, la vara de mando y poco más.

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