Los cristianos refugiados tendrán un templo para sus celebraciones en Valencia

George Ibrahim, a la izquerda de la imagen, junto a Samer Daoura. / Irene Marsilla
George Ibrahim, a la izquerda de la imagen, junto a Samer Daoura. / Irene Marsilla

El cardenal Cañizares bendecirá la iglesia que llevará el nombre de San Pablo y se encuentra en Benimaclet

L. G.

Los cristianos refugiados a causa de la guerra tendrán su propio templo en Valencia para poder vivir su fe. Además contarán en el mismo edificio con instalaciones para llevar a cabo actividades de contenido social y formativo. El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, bendecirá el templo el próximo 28 de abril, según confirmó a LAS PROVINCIAS el presidente de la asociación Aramia, George Ibrahim.

La iglesia llevará el nombre de San Pablo, nacido en Damasco y «con quien nos identificamos», destacó Ibrahim. El presidente de Aramia recordó que el pasado enero se reunieron con el cardenal con motivo de un encuentro con familias refugiadas y le propusieron disponer de un templo, propuesta a la que el arzobispo accedió «y de inmediato nos cedió este local». Se trata del espacio donde estuvo la parroquia de San Maximiliano Kolbe, en Benimaclet, que posteriormente cambió su localización.

La celebración del día 28 contará también con la participación de «representantes ortodoxos, coptos y sirios». Será el punto de partida para una iniciativa que permitirá «aglutinar» en torno a las celebraciones a cristianos refugiados que llevan muchos años en la Comunitat Valenciana y con aquellas personas que llevan menos tiempo aquí.

Una escuela

Señala Ibrahim que ahora acuden a las celebraciones en distintas parroquias, en función de donde residen las familias, pero de esta manera podrán compartir el templo. Además, «también ayudamos a la integración» y a que las familias se conozcan.

De hecho, tienen previsto poner en marcha «una escuela de árabe, arameo, copto, español y valenciano».

El presidente de Aramia, asociación de ámbito nacional que tiene su sede en Valencia, apunta que piensan que en estos momentos podrán aglutinar en torno a su actividad a «unas 250 personas», si bien advierte de que ese número podría elevarse a cerca de 500. Son todos «cristianos ortodoxos y católicos» de distintos países.

George Ibrahim destacó que el cardenal Cañizares «está ayudando mucho a los cristianos que llegan refugiados». Durante el encuentro de enero, el cardenal manifestó su alegría por el «regalo que había recibido» con la presencia de las familias cristianas refugiadas y les animó a «mantenerse fieles en la fe y seguir dando testimonio de Jesús», tal como informaron desde el arzobispado tras el encuentro, que incluyó la celebración de una misa en la capilla del Palacio Arzobispal.

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