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Palomeque espera la embestida de la vaca. :: jordi juárez
Palomeque espera la embestida de la vaca. :: jordi juárez

Palomeque, viva leyenda del quiebro, sorprende en Onda

  • Pese a sus 52 años, sigue mostrando a las nuevas generaciones los secretos de cómo se debe hacer esta suerte

valencia. Ha sido la sensación de esta semana. Su nombre ha vuelto a recobrar el protagonismo que siempre tuvo en la fiesta de bous al carrer como uno de los mejore quebradores de los últimos 30 años. Y es que el pasado sábado en Onda, su pueblo, dio toda una lección magistral del arte del quiebro. Fue ante una vaca de Eulogio Mateo, a la que quebró con la misma verdad de siempre, pese a que sus facultades son menores y sus años muchos más.

En tiempos de tanta mediocridad, donde ahora los buenos quebradores se reservan para la plaza, sentó cátedra en cuanto a la ejecución del quiebro. Nada de citar en paralelo ni andando hacia atrás, sino con rectitud, como mandan los cánones de la pureza y la verdad, colocarse en las vías del tren, como vulgarmente se llama. Y sobre todo, el tempo, la espera. «Aguantar», lo llaman, hasta el último momento. Esa fue la verdad de Palomeque, guardián de la pureza de esta suerte tan verdadera. Aún de vez en cuando se le ve delante de un toro o de una vaca que nadie se atreve a quebrar, enseñando a las nuevas generaciones los secretos de los terrenos y las querencias bajo un valor sereno y muy puro.

Antonio Palomeque, nacido en Onda, tiene actualmente 52 años. Quiso ser torero, aunque nunca vistió el traje de luces. Su carrera acabó un 30 de marzo de 1984 al saltar de espontáneo en la plaza de toros de Castellón para torear un toro de Cuadri. Le retiraron el carné de profesional y le inhabilitaron para ejercer como torero. Uno de sus maestros fue Paco Honrubia, uno de los mejores banderilleros que dio Valencia y que le enseñó algunos secretos. Desde entonces recorrió muchos pueblos como maletilla, siempre con su capote debajo del brazo. Aquellos conocimientos con la capa le llevaron a dominar a la perfección la chaqueta para quebrar todo tipo de vacas. Todavía se recuerdan los tres quiebros que le enjaretó de salida a la famosa 'Alicantina' de Machancoses en Onda. Nunca se le resistió una vaca por quebrar, tan sólo la 'Sargantana' de Peris, que le cogió en los mismos barrotes.

En palabras de Palomeque, «al quiebro hay que verle la emoción, sentirla. Ponerse siempre recto a la vaca y en el último metro, marcar el quiebro. El secreto es aguantar, aguantar y aguantar», asegura esta leyenda viva del quiebro.

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