Las Provincias

Fiestas y tradiciones de Valencia

Los vecinos de Cheste salen a la calle para festejar El Día de la Flor

  • La reina y sus damas desfilaron con el traje típico y las artísticas sombrillas artesanales hechas de ganchillo

valencia. Cheste ha celebrado durante las ultimas semanas, sus tradicionalers fiestas de la vendimia en honor de su patrón, San Lucas. Entre los numerosos actos y días de celebraciones destaca el de la flor, que tuvo lugar el pasado domingo. A la hora del mediodía, la calle Chiva, la mas representativa del pueblo, es ocupada por cientos de vecinos que toman su apertivo esperando el pasacalle, y como no, la espectacular entrada de toros y caballos al estilo de las celebres de Segorbe

A esa hora, cuando apenas se puede caminar entre tanta gente, comienza el desfile de la comitiva formada por por la Reina de la Vendimia, sus damas y los jovenes festeros. Tras ellos ,el alcalde y los miembros de la corporación municipal, así como los padres de las festeras y festeros. Las jóvenes lucen el traje de chestana, con su falda cuajada de ricos bordados y ellos con pantalón y chopeti. Hasta aquí lo normal en cualquier fiesta, desfilar con el traje tipico. La singularidad reside en las mujeres, reina, damas y mamás portan artísticas sombrillas realizadas artesanalmente, algunas de ganchillo o de bolillos, preciosas, así como variados y ricos mantones de manila, muchos de ellos sacados de los arcones y las comodas de las abuelas e incluso generaciones anteriores.

Acompañadas por la banda de música, la reina y sus damas colocan en la solapa de las chaquetas de los caballeros un clavel, a cambio de un donativo economico. Un amable intercambio. En pocos minutos las cestas se vacían de flores. Luego van apareciendo los jinetes con sus cuidadísimos caballos. La mayoría son de Cheste, que esperan con valentía y también cierta cautela el momento de la entrada de los toros. Antes, de nuevo, otro pasacalle, con los mismos protagonistas más los caballos y sus elegantes jinetes, hasta el punto de salida de los astados. Tras su paso en menos de cinco minutos la calle Chiva queda expedita de mesas y sillas, mientras el público se agolpa en las aceras para vivir con emoción la fugaz entrada de los toros, caballos y jinetes. Apenas son unos segundos que hacen vibrar a un pueblo fiel a sus tradiciones