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Catalá afirma que los comentarios crueles contra el niño que quiere ser torero son delito

valencia. El ministro en funciones de Justicia, Rafael Catalá, aseveró ayer que los comentarios crueles vertidos en redes sociales sobre el niño valenciano que quiere ser torero, a quien varios individuos le han deseado la muerte, «representan delito». Catalá realizó esta afirmación a preguntas de los periodistas durante un acto en Granada, y recalcó que las injurias, calumnias o amenazas vertidas contra el menor «han escandalizado a la sociedad», como ya ocurrió con comentarios publicados tras la muerte del torero Víctor Barrio.

El titular de Justicia en funciones considera que las redes sociales forman parte de la vida cotidiana, por lo que el Gobierno reformó el Código Penal para endurecer las penas a los delitos de injuria, calumnia, atentado contra el honor o amenazas que se cometan por estos medios. También destacó que se ha reducido la capacidad de anonimato en la comisión de estos delitos, y espera que la investigación prospere, ya que los comentarios escandalizan a la sociedad.

Por su parte, el padre del niño presentó una denuncia el miércoles por la noche en el cuartel de la Guardia Civil de Carcaixent tras las últimas frases amenazantes difundidas a través de una red social. Eduardo Hinojosa y su hermana recibieron un mensaje de un usuario de Twitter que amenaza con matar al menor «si lo ve torear».

Esta barbaridad se suma a los comentarios publicados en los últimos días en las redes sociales en los que varias personas desearon la muerte del niño, que tiene ocho años y padece una grave enfermedad. La polémica comenzó cuando una mujer deseó la muerte del pequeño en Facebook por «querer curarse para matar herbívoros inocentes y sanos que también quieren vivir», después de que el menor participara en el paseíllo y saliera a hombros de la Plaza de Toros de Valencia, donde se celebró el pasado 8 de octubre un festival benéfico en favor de la Fundación Oncohematología Infantil.

El niño, según señala su padre, «está al margen de los comentarios», aunque reconoce que toda la familia lo está pasando mal. «Parece denigrante que se puedan decir esas cosas por hacer un acto para ayudar a una fundación de lucha contra el cáncer», manifestó. La avalancha de reacciones por los deseos de muerte del pequeño en las redes sociales ha sido mayor que el odio protagonizado por los autores de los tuits despectivos. Lejos de disculparse, algunos ellos tratan de borrar su rastro en internet.