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Fiestas y tradiciones de Valencia

Un himno para festejar la dedicación de la catedral

Un himno  para festejar  la dedicación de la catedral
  • El Te Deum del 9 d'Octubre se incorporó a las celebraciones en tiempos de Pedro IV el Ceremonioso

  • El cardenal arzobispo Antonio Cañizares presidirá los actos religiosos del próximo domingo

Se acerca el 9 d'Octubre. El próximo domingo,de la mano de esa fecha, llega a la catedral el Te Deum, un himno de acción de gracias con el que la Iglesia conmemora el aniversario de la dedicación de la seo.

En torno al mediodía el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, presidirá la celebración que contará con la presencia de la Senyera de Lo Rat Penat y con el acompañamiento de las voces del coro catedralicio en una jornada en la que el tañido de las campanas del Miguelete, como música de fondo, adquiere gran protagonismo.

En tiempos de Pedro IV El Ceremonioso se encuentra el origen del Te Deum. Lo cuenta el canónigo responsable de liturgia y patrimonio de la seo valenciana, Jaime Sancho. El especialista en cuestiones históricas y artísticas de la catedral expone en su relato que a lo largo del tiempo los actos que han llegado hasta nuestros días han sufrido modificaciones en referencia a la procesión cívica.

Recuerda que el algún momento de la historia tenía lugar en la ciudad «una procesión cívica que iba hasta San Vicente de La Roqueta o el ayuntamiento, que se encontraba en la plaza de la Virgen». Después, en distintas épocas y momentos, llegaron nuevas manifestaciones de la fiesta que imprimieron cambios en el recorrido de esas procesione.

Con esa manifestación de agradecimiento, de acción de gracias, que es el Te Deum, la Iglesia conmemora «el inicio del reino cristiano de Valencia y la dedicación de la catedral», recalca Jaime Sancho, hechos que tuvieron lugar en 1238 de la mano del rey conquistador, Jaume I.

El canónigo Jaime Sancho refiere estos acontecimientos históricos al tiempo que ofrece detalles como el que hace referencia al momento de la dedicación de la seo a Santa María y la designación del primer obispo de Valencia.

Relata el experto que «el 9 de octubre se considera la fecha de la entrada oficial de Jaime I en Valencia, día en el que se consagró el templo. Y ese mismo día fue el que el arzobispo de Tarragona nombró al primer obispo de Valencia, Ferrer de Pallarés».

Y en esta celebración en la actualidad tiene un papel destacado el coro catedralicio, que reúne a 30 voces que además de tener entre sus encomiendas la de acompañar las grandes celebraciones que tienen lugar en la seo se ocupan también de trabajar por recuperar el patrimonio artístico musical.

Luis Garrido, director de la agrupación, destaca que «desde 1994 se interpreta un Te Deum sobre texto en valenciano obra de José Climent, canónigo prefecto de música sacra en la seo. El director de la coral recuerda que la composición que se interpreta es «un himno, expresión de júbilo en el rito católico» que bien puede recitarse o interpretarse acompañado de música. Aclara que «es de gran importancia dentro de la liturgia».

De hecho, Garrido ilustra sus declaraciones destacando que «es un himno ambrosiano que viene de las primeras liturgias». Y acompañamientos musicales se han escrito muchos.

También el canónigo Jaime Sancho ofrece su aportación en este punto. Aclara que con anterioridad a la adaptación del canónigo Climent, «se interpretaba el Te Deum en la versión gregoriana».

La fuerza de las campanas

Pero la fiesta comienza en su víspera. Lo anuncian las campanas, que ya el día 8 desde el Miguelete ofrecen lo mejor de su ser gracias al impulso de los campaneros.

Francesc Llop, presidente de l'Associació de Campaners de la Catedral, pone el acento en que «en 1238 cuando el Rey Jaime I llega a Valencia, trae campanas», circunstancia histórica que le lleva a afirmar que desde entonces los populares instrumentos «forman parte del paisaje sonoro de la cultura».

El programa de los toques está minuciosamente trazado. El día 8, a las cuatro y media de la tarde, arranca el canto desde el campanario de la catedral. Durante una hora las campanas regalan sus voces de metal.

Al día siguiente, llegada la jornada de la fiesta, los campaneros regresan a sus puestos para voltear entre las nueve y las nueve y media de la mañana. Más tarde, al mediodía, de nuevo el tañido impregna el aire. Es el 9 d'Octubre y se tocan «al principio y al final del Te Deum».

Para la ocasión son necesarios los brazos de una docena de campaneros que saben en cada momento qué bronces deben sonar. Al final, todas habrán volteado conforme al orden que corresponde a la partitura de la jornada. Para el volteo de las nueve de la mañana «se necesitan 11 campaneros y para el del mediodía, cinco», señala Francesc Llop.

Empujar esos bronces para extraer su sonido exige la maestría de unos voluntarios que llevan décadas entregados a mantener la tradición recuperada del toque a mano. Esa costumbre que años atrás, cuando la electrificación alcanzó los campanarios, resultaba sorprendente, hoy se ha ganado un puesto de honor en el territorio de la opinión pública: «La gente cada vez se da más cuenta de que ese sonido forma parte de la cultura y ya se ve como normal que toquemos a mano».