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Fiestas y tradiciones de Valencia

Último adiós a la corte de 2016

Alicia Moreno y las doce componentes de la corte de 2016, ayer en la Fonteta. :: manuel molines
Alicia Moreno y las doce componentes de la corte de 2016, ayer en la Fonteta. :: manuel molines
  • Alicia celebró ayer con sus compañeras el cumpleaños y todas preparar ya la despedida de soltera de María Bernabeu

Iris; Alba; Ainhoa; Begoña; Andrea; Almudena; Pepa; Emma; María; Paqui; Beatriz y Tamara, las doce componentes de la corte de honor de 2016 ensayaron ayer en la Fonteta la gala que marcará su despedida. Todas juntas cantaron a Alicia Moreno, fallera mayor de Valencia, la canción de '¡Cumpleaños feliz!', puesto que era su aniversario.

Las jóvenes son conscientes de que hoy es su último adiós y que pasarán el testigo a trece falleras más, pero aseguran que se llevan a casa muchas anécdotas y buenos momentos.

Todas ellas saben que su nuevo destino será ayudar a las directivas de sus callas y volver a la actividad de los casales. «Vamos a retomar la actividad fallera, quedar con los amigos, con las parejas e ir de comida con la familia», explica Paqui Castelló, de la falla Mossen Josep Cuenca-Pinedo.

Además, tienen una tarea pendiente en la agenda social: preparar una despedida de soltera, y es que una de las componentes de la corte, María Bernabeu, de la falla Barraca-Espadán, se casará el próximo año.

Como durante el ejercicio en que han sido corte han tenido menos tiempo para compartir con las parejas, el novio de María, Juan Carlos, no ha dudado en pedirle la mano. Ya tienen hasta fecha del enlace: será el 15 de julio.

Ya el año pasado una joven de la corte 2015, Marta Aznar, anunció que también había boda a la vista. Ahora la historia se repite.

De las 13 jóvenes que han representado a las Fallas durante un año, ocho se dedicarán a retomar sus estudios y cinco volverán a su puesto de trabajo, como Alicia Moreno, que se reincorpora a la firma deportiva Adidas, o a un empleo nuevo, como el caso de Iris Alonso, fallera de Archiduque Carlos-Chiva.

Almudena Reig, de la comisión Norte-Dr. Zamenhoff, seguirá con sus estudios de Derecho. Begoña Corts, fallera de Espartero-Gran Vía Ramón y Cajal, que estaba estudiando Derecho en Madrid ha decidido trasladar el expediente a Valencia, para seguir la carrera en el cap i casal.

Alba Molins, de la falla Antonio Molle-Gregorio Gea, que ya tuvo hermana en la corte (Sandra), va a retomar las oposiciones de Notaría. «Este año me he ido leyendo el temario para ver si me gustaba y ahora ya voy a empezar en serio». Aunque durante la conversación, por prudencia no cita sus últimos logros en los estudios, sus compañeras aseguran que ha tenido unas notas excelentes. «De hecho, ha logrado el premio extraordinario de dos carreras, la de Derecho y la de Administración y Dirección de Empresas (ADE)», comenta Emma Martínez, componente de la corte de la falla Sant Antoni.

Andrea Frasquet, de Exposición-Micer Mascó, que estudia doble grado de Farmacia y Nutrición, además volverá a sus clases de ballet.

Todas las compañeras fueron el día de la entrega del reconocimiento de Alba. Emma, además, está contenta porque su compañera de la corte, Beatriz Díaz, benjamina de la corte de la falla La Mercé, va a iniciar los estudios universitarios y ha escogido la misma carrera que Emma, Trabajo Social. «Quiero ver si también entro en Educación Social», añade Beatriz.

Las anécdotas que han vivido juntas este año son muchas y diversas. Ainhoa Rivera, de la falla Dr. Peset Aleixandre-En Guillem Ferrer, comenta que el día de la Crida cayó rodando por las escaleras de las torres de Serranos, «menos mal que Pepa Esbrí pudo hacer tope y pararme», explica Ainhoa. Por cierto, Pepa, volverá a compartir la presidencia de su falla, La Vall d'Albaida-Canal de Navarrés, con dos compañeros más.

Otro caso que recuerdan con humor es cuando «volviendo de una cena en Alicante el autobús se quedó atascado en una calle. Tuvo que venir la Policía y hasta concejales de Alicante y hasta el concejal Pere Fuset tuvieron que ayudar a levantar un coche para poder pasar porque no podíamos ni abrir la puerta del autobús», comentan.