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San Isidro se engalana para las fiestas de la Mare de Déu

Fiestas de la Mare de Déu en San Isidro
  • El programa de actos, que comienzan el miércoles, incluye una exposición para recordar el paso de la Peregrina en 1996

  • El barrio muestra su devoción hacia la Virgen con un besamanos, procesión, ofrenda floral y dansà

Cuenta atrás en el barrio de San Isidro para celebrar lo que se considera su festa major: los actos dedicados a la Mare de Déu, imagen cotitular de la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados-San Isidro Labrador. A partir del miércoles, y hasta el próximo domingo, este barrio que nació y creció en torno a la huerta se viste de gala para honrar a la patrona de los valencianos.

Así ha sido desde 1988, año en que se constituyó la Asociación Virgen de los Desamparados de San Isidro, primero como un colectivo de amigos devotos de la Mare de Déu y después, ya en el año 2003, como asociación que actúa de forma similar a una cofradía. Los orígenes los rememora el artista fallero José Luis Ceballos, gran defensor del patrimonio histórico-cultural de San Isidro y protagonista también del arranque de la entidad.

«Éramos un grupo de amigos que, de pequeños, y como uno de los juegos que inventábamos, decidimos que queríamos tener una procesión similar a la del Cristo de la Fe pero con la Virgen», recuerda. Tuvieron el apoyo del párroco y la Mareta que primero dibujaban en cartones se convirtió, por iniciativa del propio Ceballos, en una pequeña imagen de la Virgen que, realizada en escayola, que sirvió para realizar las primeras fiestas y procesiones. Aún hoy se puede contemplar esa peculiar talla en una de las capillas de la iglesia de San Isidro, un templo construido a comienzos del siglo XX en medio de la huerta.

Dos componentes -huerta y devoción- que confieren un sabor propio a las fiestas de la Mare de Déu en este barrio, puntuales siempre para el tercer domingo de septiembre. «Se viven con mucha ilusión, con un gran ambiente de 'germanor'», apunta Ceballos. Eso es precisamente lo que ha permitido que los festejos perduren a lo largo de los años con gran implicación de los vecinos y comercios. Un dato: del díptico con el programa de actos se distribuyen 5.000 ejemplares.

De ahí también que ese grupo de amigos formalizara, en 1992, la Asociación Juvenil Virgen de los Desamparados, de forma que la gente comenzó a sumarse. Cuatro años después llegó el punto de inflexión que permitió que las fiestas pasaran al primer plano: la visita de la imagen Peregrina al barrio. «Se implicó todo el mundo, desde la parroquia hasta las fallas», detalla el que ahora es presidente de la organización. Precisamente ese hito será protagonista en el programa de este año, pues se ha organizado una exposición conmemorativa.

Bajo el título 'La Peregrina a Sant Isidre, 20 anys', la muestra reúne documentos de aquella efeméride (como la carta de confirmación de la visita de la patrona), carteles y estampas conmemorativas, además de fotografías. Por cierto, LAS PROVINCIAS también fue testigo de la visita, que se prolongó durante cuatro días, pues la imagen de Octavio Vicent estuvo en el edificio del periódico en el polígono Vara de Quart.

Primera visita en 1948

La exposición se podrá contemplar a partir del miércoles en la iglesia y su inauguración estará acompañada de un toque muy valenciano, pues habrá una mistela de honor con productos de la huerta. En ella se podrá ver, por ejemplo, el paso de la Peregrina por la Alquería de los Failes, la última alquería monumental del siglo XV que queda en todo el distrito de Patraix.

En este punto, José Luis Ceballos recuerda que aquella visita fue la segunda que realizó la Peregrina a San Isidro, pues ya estuvo en 1948. Precisamente en 1996 se montó también una exposición sobre aquel acontecimiento.

Entonces, la talla de la Mare de Déu sólo permaneció un día. Eso sí, con un intenso programa pues ninguna casa se quedó sin la visita a pesar de que la imagen cruzó acequias y campos para ir directamente a las alquerías de los labradores.

Hay más fechas importantes en la historia de la asociación y de estas fiestas. En 2009, por ejemplo, se celebró el 50 aniversario de la visita del 48, «donde reunimos a las mujeres que entonces, con 18 años, organizaron la fiesta». Un documental es testigo del evento. Además, la talla que se venera en el templo parroquial hizo un recorrido especial por la zona y permaneció en los casales falleros.

Esa imagen fue restaurada unos años antes, en 2003, gracias a la labor de la asociación. La Virgen de los Desamparados que se venera en San Isidro es obra del escultor y académico en Bellas Artes Ramón Granell Pascual. Datada en 1959 por encargo del párroco de entonces, «todos colaboraron». Así, la peluca fue una donación de las chicas jóvenes de la huerta que se cortaron el pelo para su elaboración. Los horneros aportaron las azucenas que luce en la mano y la corona, «entre todos», añade Ceballos. Los padrinos de aquella puesta de largo fueron el maestro de la escuela y su esposa.

Carteles con sello

La importancia que la Mare de Déu tiene para San Isidro se observa también en el cartel que anuncia la llegada de las fiestas. Según Ceballos, desde 2009 se ha intentado que esté a cargo de un reconocido artista «para cuidar al máximo esta pieza». Así, Vicente Lorenzo (2009), Martín Forés (2010), Carlos Corredera (2011), Doménech Morera (2012), Vicent Ramón Pasqual (2013), Rafa Vilches (2014) y Antonio de Felipe (2015) han plasmado su visión sobre la Virgen de los Desamparados. Este año el reto ha correspondido a la artista Marina Puche.

Su obra ya puede verse en los comercios del barrio mientras que los domicilios han recibido un díptico para que conozcan los diferentes actos. Junto a la solemne procesión del domingo 18 -en la que se reparten estampas-, figuran el pasacalles con ofrenda floral y la dansà del sábado. En ella pueden participar todos los que quieran. Mientras, el pasacalles contará con la participación de los gigantes Isidret i Marieta y las danzas Mangrana y la Xaquera Vella acompañados de la Moma y los Momos de Silla. También habrá un besamanos, «que ya se hacía incluso antes que el de la Basílica», detalla José Luis Ceballos.