Rocío Gil, una fallera mayor de Valencia con las ideas muy claras

Rocío Gil, saliendo de su vivienda. / Torres

Falleros y amigos afirman que Rocío Gil es una 'fallera 10', que participa en el día a día de la comisión y que es muy vital y cercana

LOLA SORIANO

Una fallera mayor de Valencia con muchas ganas de serlo. Cualquier persona que pregunte hoy por Rocío Gil Uncio en el círculo de amistades, en la falla o en sus comercios de confianza coinciden en señalar que es una joven con mucho temple y con las ideas claras. Quería ser la fallera mayor de Valencia y lo ha conseguido. «Dos de mis compañeras de la corte infantil de 2001, Begoña Jiménez y Carmen Sancho, lograron ser falleras mayores de Valencia y ahora yo tengo el honor de ser la representante de las Fallas», indicó ayer Rocío. «Espero representar a Valencia, junto a mi corte, como se merecen las Fallas», añadió antes de su proclamación.

Uno de sus indumentaristas de cabecera, José Polit, de 'En hilos de seda', aseguró ayer que va a ser una gran embajadora. «Es fallera a tope. Escuché decir al jurado que habían dado el 'premio' a Rocío porque iba a saber valorar el puesto que representa una fallera mayor de Valencia. Y yo lo confirmo. Será muy agradecida con el cargo», afirmó Polit.

El indumentarista opinó que va a contar con una «corte muy completa. Y Rocío es una persona muy amable y le gusta siempre sumar, no restar». Además, añadió que es una gran amante de las fiestas, «ya que ha participado como alturana y segorbina. Ha montado a caballo en actos de las fiestas de Segorbe y en la falla es muy activa».

En la finca que la familia de Rocío tiene como 'residencia fallera' ayer no cesaron de llegar ramos. En el vestíbulo lucía un gran centro de rosas de Raquel Alario (FMV 2017). El conserje, Loren Molina, describió a Rocío como «una joven con vitalidad. Es la simpatía hecha persona. Es muy educada y saber estar».

En el Mercado Central, en el puesto de pescadería Polit, también hablan bien de ella, ya que es clienta. Se da la circunstancia de que la propietaria, Pepa Polit, la conoce desde pequeña porque su hija Esther Monfort fue corte mayor en 2001, el año en que Rocío era corte infantil. «Sabía que iba a salir porque tiene saber estar, es agradable y guapa. El mismo día de la llamada del alcalde le envié un mensaje para felicitarla». Añadió que están «encantadas de que Rocío pueda vivir el sueño de su vida. Lo va a hacer genial».

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En Solepiel, firma especializada en el calzado de la indumentaria valenciana también conocen muy bien a la fallera mayor de Valencia de 2018 ya que la tienda está al lado del casal de la Mercé y la joven es clienta habitual. «Nos enteremos de que había salido ella fallera mayor de Valencia por los gritos que se oían desde el casal. Dejamos de vender y salimos a la calle a celebrarlo», indican Nerea Sánchez y Raquel Pérez.

Argumentan que Rocío «lo tiene todo. Es agradable, muy cercana y se preocupa de los pequeños detalles. El cinturón, bolso y zapatos que llevaba el martes los compró aquí». Señalaron que «tenía claro que quería ser la fallera mayor y lo ha sabido demostrar».

Pero si alguien sabe contar desde el corazón cómo está viviendo sus 24 primeras horas de fallera mayor esa es la protagonista. Afirmó en la entrevista que se siente muy segura y con ganas de disfrutar minuto a minuto este regalo. «Me preguntan si estoy dispuesta a sacrificarme y mi respuesta es que dejaría todos los días de mi vida parados con tal de ser la fallera mayor de Valencia».

Uno de los actos que desea que llegue es la visita a la Basílica. «Mi mayor sueño es poder subir las escaleras del camarín y besar a la Virgen porque soy muy devota». Y de los actos del calendario fallero también cita la Crida. «Será un momento mágico subir a las torres de Serranos y ver un manto de falleros aplaudiendo y esperando oír mi discurso para dar inicio a las Fallas».

La joven abogada explicó que tras la llamada del alcalde, fue al casal de la Mercé «y me recibieron con un brindis y luego incluso me acompañaron hasta casa». Para empezar bien la jornada matinal, ayer desayunó tranquilamente. «He tomado mis tostadas con jamón york, los cereales y café con leche». Nada más coincidir ayer con Daniela Gómez se fundieron en un abrazo y repasaron el reportaje de LAS PROVINCIAS.

Rocío detalló que no tiene novio, «pero tengo claro que el día que llegue tendrá que ser muy fallero porque yo no concibo mi vida sin las Fallas y sin trabajar por ellas. Se tendrá que subir al carro», concluye.

Como el sueño de ser fallera mayor de Valencia ya se está cumpliendo, afirma que en un futuro le gustaría volver a ver a La Mercé en la sección Especial. «Me encantaría. Somos una falla muy familiar y trabajadora. Ahora estamos en Primera A, pero ojalá en un futuro inmediato podamos regresar a Especial. Llegará cuando podamos permitírnoslo». Eso sí, aprovecha la ocasión para hacer un llamamiento para que se apunte gente nueva a la comisión. «Hace poco se vino a nuestra comisión la familia de la Concepción. Begoña fue fallera mayor de Valencia en 1983 y ahora su hija es la fallera mayor de la Mercé de 2018», comentó Rocío.

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