El refuerzo de la seguridad marca la primera mascletà

Pasillo. La imagen refleja la vía despejada en Barcas en el inicio de la mascletà de ayer. / jesús signes

Ribó defiende que las Fallas necesitan más medidas de prevención: «El absoluto no existe pero hay que ir ahí»

PACO MORENOLOLA SORIANO

valencia. Primer día de mascletà en la plaza del Ayuntamiento y estreno de las medidas de seguridad añadidas este año para mejorar la evacuación de accidentados y el trabajo de los cuerpos policiales en caso de atentado terrorista. Hasta ocho calles han sido reservadas como vías de evacuación y emergencias, además de toda la plaza del Ayuntamiento y otras seis calzadas que deben quedar libres de obstáculos.

El ajuste de las medidas provocó quejas iniciales de algunos hosteleros y comerciantes, aunque la seguridad ciudadana es lo que imperará este año por lógica. El alcalde Joan Ribó aseguró tras el disparo pirotécnico que todo «ha funcionado normal en cuanto a las medidas de seguridad y protección».

El primer edil añadió que «he de decir a todos los ciudadanos que las Fallas necesitan el máximo de seguridad, necesitan tener mecanismos de evacuación, por si hay algún accidente, algún problema cardiovascular; las ambulancias deben poder entrar sin ninguna dificultad». Acerca de la prevención de atentados terroristas, sin mencionarlos, aseguró que «desde hace meses estamos trabajando para que la gente tenga el grado máximo de seguridad. El absoluto no existe, pero intentamos mejorar y llegar ahí».

El Consistorio ha acordado con la Delegación del Gobierno la reserva de ocho calles libres de obstáculos para evacuaciones y acceso de vehículos de emergencia. Una de las novedades más reconocibles es el pasillo dejado en Barcas, lo que ha restado cierto aforo al entorno de la plaza del Ayuntamiento.

El dispositivo va acompañado por el aumento de personal de la Policía Local en comisión de servicios. El delegado de Personal, Sergi Campillo, confirmó la contratación de 21 de los 40 agentes previstos estas Fallas. «Hasta la misma semana grande fallera vamos a seguir llamando para incorporar el total de agentes previstos. Ya sabíamos que en último término esto depende de la autorización de sus respectivos municipios, eso no está en nuestra mano», señaló el edil a LAS PROVINCIAS.

La concejal de Ciudadanos María Dolores Jiménez criticó el retraso de las incorporaciones, para recordar una moción de su formación para que el refuerzo se extienda a todo el año y con un total de 70 plazas. Afirmó también que recibirán sólo dos días de formación y que tampoco se ha aclarado si se les proporcionará el arma reglamentaria y uniforme.

El alcalde destacó en otro orden de cosas el refuerzo de limpieza. «Estamos incentivando la recogida de latas con campañas, lo que nos puede ayudar. Satisfacción de momento y a tirar adelante».

El refuerzo en la seguridad tuvo consecuencias en los comercios y bares de la zona. A media mañana los operarios municipales desplegaron las vallas en calles como la Sangre o Barcas y este año también por primera vez en Periodista Azzati, por lo que los comercios y bares se quedaron sin clientes.

Dos agentes de la Policía Local fueron indicando en Periodista Azzati a los viandantes que tenían que buscar calles de pasos alterativas, como Cotanda. Mientras, los comerciantes salieron a la calle para mostrar su malestar. «No han puesto ni un solo cartel en las vallas donde se informe a la gente que pueden entrar a comprar en los comercios», indicó Liliana Ceanu. Mónica Tébar, que trabaja en un comercio de ropa, dijo que «a las 11.30 horas ya han cortado el paso porque primero había una protesta frente al Ayuntamiento y luego la mascletà». También estaban enfadados los hosteleros de Arzobispo Mayoral y Convento Santa Clara, donde había vallas. «Sí se puede pasar, pero la gente ha visto las vallas y se ha pensado que está prohibido. Si esto sigue así, nos arruinan», comentó Sergio E. Otro hostelero, Renato, añadió que ha tenido que «enviar hoy a cinco empleados a casa porque no hay trabajo».

En una cafetería de Convento San Francisco aseguraron que estas medidas «van a afectar a unos 300 negocios, según Carmen Tirado. Y añadió que «nos estamos coordinando varios negocios y vamos a estudiar denunciar al Ayuntamiento».

Desde la asociación de Comerciantes del Centro Histórico aseguraron que quieren reunirse con el Consistorio para buscar puntos de equilibrio entre la seguridad y la venta. «Nos gustaría que en lugar de cerrar a las 12 horas, que sea a las 13 horas y que dejen una zona por las aceras para pasar a los comercios». En la calle la Sangre, el propietario de un local corrió ayer mejor suerte al abrirse un acceso hasta su zona.

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