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Fallas de Valencia

Un aluvión de público acude a la mascletà del espolín y atasca el centro de Valencia

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Los asistentes a la mascletà aprovecharon para inmortalizar el momento con sus móviles. :: juan j. monzó

  • Vicente Enguídanos, maestro sedero conocido como el último Velluter, y el pirotécnico Ricardo Caballer, encendieron la mecha

Vicente Enguídanos, maestro sedero conocido como el último Velluter, y el pirotécnico Ricardo Caballer, encendieron la mecha de la novedosa mascletà vertical que ayer se disparó en el cauce del Turia, un espectáculo atronador que, por primera vez, dos semanas antes de las Fallas y 24 horas antes de la tradicional Crida tejió con pólvora el diseño floral del espolín de la Fallera Mayor de Valencia, Raquel Alario. De hecho, el evento, patrocinado por la cervecera Amstel, se había bautizado como la Nit de l'Espolín. La innovación de este espectáculo también se hizo patente en su conformación, ya que nunca antes se habían alternado planos verticales (gracias a grúas) y horizontales en el terremoto final. Su potencia, nueve veces superior al tradicional disparo de la plaza del Ayuntamiento, fue otra de las claves.

Sin embargo, la expectación que habían generado todas estas novedades propició que miles de personas no quisieran perderse el espectáculo, por lo que el aluvión de público colapsó buena parte de la ciudad de Valencia, tanto a nivel de tráfico rodado como del servicio público de metro y autobús. El propio Centro de Gestión de Tráfico recomendaba minutos antes de las ocho que se consultara el estado de la planta viaria, ya que había «congestión y densidad en numerosos puntos de la ciudad». Tanto la llegada como, especialmente, la salida de público del entorno del cauce provocó grandes atascos en viales adyacentes como la calle Colón o la plaza de Tetuán, donde los peatones bajaban a la calzada y discurrían entre los vehículos. Los accesos a la capital, primero de entrada y, posteriormente, de salida, también se colapsaron. Las quejas también se centraron en el metro, con los vagones repletos y en que, por seguridad, se suprimiese la parada de la Alameda.

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Pese a todo ello, los asistentes disfrutaron de un espectáculo intenso, que arrancó con la conformación del citado espolín y terminó con un terremoto que desató los aplausos.

Sólo enturbió en parte el acto el denso hubo que se asentó en la zona por la falta de viento, y las intervenciones que tuvieron que realizar los especialistas de Cruz Roja: diez personas atendidas por daños en los ojos, intoxicaciones etílicas, quemaduras y lipotimias; y un evacuado por una contusión.