Una pasarela en la calle de la Paz para agilizar la Ofrenda

Pasarela. Paso elevado de la Ofrenda en San Vicente, cerca del Ayuntamiento. / jesús signes
Pasarela. Paso elevado de la Ofrenda en San Vicente, cerca del Ayuntamiento. / jesús signes

Los falleros piden que se revise la organización del acto de fervor a la Virgen para evitar los retrasos de hora y media y el paso continuo de público

LOLA SORIANO

valencia. La Ofrenda de 2018 merece una revisión. Eso al menos opina a título particular el presidente de la Interagrupación de fallas, Jesús Hernández, que reconoce que este año hubo un retraso excesivo, sobre todo en la noche del día 18, cuando la fallera mayor de Valencia, Rocío Gil, hizo entrada en la plaza de la Virgen ya de madrugada, cerca de la 1.45 horas, y no pudo hacer acto de presencia en el castillo de la Nit del Foc desde la Alameda.

Una vez cumplido ya un mes de la celebración de las Fallas llega el momento de la reflexión, precisamente ahora que se retoma la actividad fallera, con las renovaciones de juntas directivas y la celebración del primer pleno de la Junta Central Fallera que se realizará esta tarde.

Si el sábado 17 hubo cierto compás de espera, en la tarde y noche del domingo 18, fueron muchas las comisiones que estuvieron de parón o haciendo un alto en el camino por el paso de grandes grupos de gente del público. Y es que a los contratiempos habituales de la Ofrenda, hay que sumar que este festejo coincidió con el fin de semana y las calles de Valencia estaban a rebosar.

El presidente de la Interagrupación, Jesús Hernández, opina que «vino tanta gente por ser sábado y domingo que habría que analizar bien si conviene o no que estos actos coincidan con el fin de semana porque al final se generan problemas para el desarrollo de las actividades de los falleros».

Hernández asegura que es un tema que merece reflexión «porque el turismo que está viniendo es para pasárselo bien gastando más bien poco y no es turismo de calidad».

Como un fallero más, explica que como había tanta gente en la calle, «se produjeron momentos en los que se hacía corte del paso de los falleros para que cruzaran los peatones. Pasaban a tropel. La Policía, por ejemplo, ya hacía altos en Poeta Querol y en la plaza de la Reina y cruzaba mucha gente, era una avalancha de lado a lado. Llevábamos años cumpliendo horarios y este año los retrasos han sido una sorpresa».

En algunos casos, tal como señalan desde algunas fallas, las comisiones quedaban divididas o incluso se producía una separación entre las comisiones grandes e infantiles.

Máquinas de limpieza

Además, se dio la circunstancia de que en este mismo sector de Rascanya se paró a los falleros para que pasara una máquina barredera de la limpieza que cruzó por Poeta Querol de lado a lado. «Lo normal es que el refuerzo del servicio de limpieza barra antes, pero no entendemos que lo hagan una vez ya ha empezado la Ofrenda», indica Hernández.

Hubo casos puntuales en sectores como Malvarrosa-Cabanyal-Beteró, tal como explican los falleros, en el que un vehículo de la Policía Autonómica precisó el corte del paso de los falleros para que este entrara en dirección a la zona del Parterre.

También algunos falleros que entraron por San Vicente, desde la Cruz Cubierta, manifestaron su malestar por estar parados a la espera de que pasaran autobuses y coches y añadieron que les tocaba proteger a los niños del paso constante de vehículos, para evitar peligros.

Y es que el tema de la distribución de las vallas es otro de los puntos que los falleros quieren que se tenga en cuenta, ya que son varias las comisiones que explicaron que había poca cantidad, para el volumen de personal y vehículos que había en los principales accesos.

Varios colectivos falleros también señalan la necesidad de aumentar el vallado en la plaza de la Virgen, concretamente en la salida a la calle Navellos y a la calle Caballeros, porque se entremezclaba el público y las comisiones, se producían tapones y se corría el riesgo de perder a niños de las comisiones infantiles.

Al ya citado caso de San Vicente, añaden la falta de más vallas en la Paz. «En este punto neurálgico de la Ofrenda se vieron menos vallas que otros años», opina Hernández. Por eso, indica que sería momento de «estudiar a ver si en la calle de la Paz es conveniente poner una pasarela, como ya se hace desde hace dos años en San Vicente, junto a la plaza del Ayuntamiento», comenta.

El presidente de la Federación de Especial, Rafael Ferraro, a título personal, también opina que «iría bien otra pasarela en la calle de la Paz, pero habría que estudiarlo porque es una acera con menos anchura. En todo caso, se debería de estudiar alguna fórmula para evitar que la gente pase por en medio de la Ofrenda porque de algún modo la gente que viene del río tiene que pasar hacia el centro de la ciudad».

De igual modo, responsables de fallas, como Julián Carabantes, de Barrio Beteró, indican que este año «tuvimos que ir andando hasta la calle Almazora, casi a la altura de Primado Reig, para coger el autobús, cuando otros años hemos subido en Pont de Fusta. Si lo llegamos a saber nos volvemos andando a casa».

En el día de entrega de premios, Rafa Ferrando, presidente de Isabel la Católica, «tampoco había vallas hasta la calle Sant Pau, cuando otros años ya estaban casi en Xàtiva y tenías que ir cuidando a los niños de la proximidad de los coches».

A estos debates hay que sumar si algunas comisiones pasaban o no con demasiada distancia entre filas.

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