La Junta baraja contratar seguridad privada ante el paso de público por la Ofrenda

Minuto de silencio en el pleno, en memoria de Enrique Real. / jesús signes
Minuto de silencio en el pleno, en memoria de Enrique Real. / jesús signes

La vicepresidenta de Protocolo, Estefanía de Julio, decide no continuar en el cargo tras el aviso de renuncia realizado en Fallas

LOLA SORIANO

valencia. La Junta Central Fallera realizó ayer el primer pleno después de las Fallas de 2018. El concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, reconoció los retrasos de hora y media registrados en el segundo día de la Ofrenda y leyó un informe de la delegación de Festejos en el que se recogían las incidencias. Una de las propuestas que se puso sobre la mesa es la de «incorporar servicio de seguridad privada o voluntarios para controlar el paso de público por la Ofrenda», tal como leyó el edil Pere Fuset.

En este informe se mencionó la opción de buscar con la Policía Local alternativas para que haya más control del paso de gente y revisar el vallado del recorrido. Tal como ponía en el escrito, se observó que la falta de vallado en calles como San Vicente «minimizó el efecto de la pasarela elevada» y también se expresó la necesidad de ampliar las vallas a la salida de la Ofrenda, por Navellos y Caballeros.

Entre las incidencias, se señaló que el carril abierto en Navarro Reverter no pudo estar operativo y que «en algunas comisiones había mucha separación entre filas», dijo. Del mismo modo, indicó que hay niños muy pequeños que «a la altura de la calle Micalet bajan del carro y hacen el recorrido andando» y añadió que «habría que analizar hasta qué edad tienen que ir en los carros para ir a buen ritmo».

En este pleno también se habló del bando fallero. Fuset indicó que este mes se reunirán los distintos servicios del Ayuntamiento para analizarlo «porque se han detectado muchos incumplimientos». Entre ellos, citó que muchas furgonetas gastronómicas vendían los productos por los laterales.

El edil apuntó que convocará una reunión con los agentes falleros, comerciantes y hosteleros «porque hay intereses muy enfrentados y hay que trabajarlo pronto».

Hoy, además, habrá una reunión con las catorce fallas que tienen que cambiar de nombre, por la Ley de Memoria Histórica, para estudiar las ayudas que precisarán.

En ruegos y preguntas, los presentes pidieron que se inicie antes la tramitación de los permisos para evitar los problemas de este año.

La reunión supuso la disolución de la Junta, a la espera de la nueva directiva. La vicepresidenta que no repetirá es Estefanía de Julio, responsable de Protocolo. Como explicó, «no continúo por decisión propia». En Fallas ya dio un primer aviso de renuncia, pero siguió en el cargo. Ahora asegura que seguirá trabajando «para las Fallas des de mi comisión, Santa María Micaela, ya que mi marido es presidente y puede que le acompañe uno de mis hijos como infantil. Me compensa más en la balanza».

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