Las Provincias
Fallas de Valencia

Ofrenda Fallas 2017 | El manto de la Virgen fascina al jurado popular

fotogalería

La plaza de la Virgen, abarrotada de gente que se acercó para disfrutar del espectáculo floral. :: j. j. monzó

  • La plaza se abarrota de turistas y familias que quieren ver a la Mare de Déu y de devotos que piden salud, trabajo e incluso milagros

  • 105.300 personas se vuelcan con una Ofrenda casi de récord

Llegó el día de San José, el último de las fiestas, y cambiaron los polos de atracción. Durante la mañana no hubo punto de la ciudad -ni demarcaciones de Especial ni calles céntricas- que atrajera a tanta gente como la plaza de la Virgen, donde miles de valencianos y turistas, desde primera hora, acudieron en masa para disfrutar del espectáculo para los sentidos que supone la imagen, engalanada con miles de claveles rojos y blancos.

«La había visto por la televisión alguna vez, pero no me imaginaba algo así de bonito. Pensaba que sería más pequeña, pero es espectacular», explicaba ayer Loli, una turista madrileña que retrató en varias ocasiones el manto elaborado por los Vestidores de la Virgen gracias a los 42.295 ramos que portaron las falleras durante la Ofrenda.

Fue la tónica habitual de la mañana. Ríos de personas equipadas con móviles, tabletas y cámaras de todo tipo que llegaban a colapsar la calle Micalet desembocaban en la plaza para fotografiar a la Mare de Déu. Muchos por tradición, deleite o curiosidad, y algunos por pura devoción mariana.

Fue el caso de Samuel, un invidente residente en Valencia que ayudado del bastón y de su pareja se abrió paso hasta la valla, murmuró una plegaria, se santiguó y se alejó para descansar en uno de los bancos situados junto a la Catedral. «Salud, trabajo para nosotros y que nos ayude», explicaba amablemente a LAS PROVINCIAS al ser preguntado por su ruego. «Es la manera que tengo de verla. Soy devoto de la Mare de Déu. Es la tercera vez que vengo desde que por enfermedad perdí la vista. Le pido ayuda, y también un milagro», reconocía al tiempo que esbozaba una sonrisa. Lógicamente se refería a su ceguera.

«Es lo mismo que le pido al Señor, ayuda para nosotros y para poder defendernos. En la vida hay gente buena y gente mala. Y me he encontrado con ambos tipos», señaló, para, al instante, dirigirse a su mujer y decirle que la quería. Ahora residen en la sede de Casa Caridad de Benicalap y se mostraba convencido de que la Virgen -cuyo perfil sí llegaba a distinguir como una forma borrosa blanca desde la lejanía, aunque no cerca- le ha escuchado.

A diferencia de las jornadas previas, ayer no era tan fácil ver trajes tradicionales a los pies de la Virgen. Una de las excepciones fueron los hijos de Vicente y María, vecinos de Valencia, que aprovecharon para hacerse fotos de familia.

«Venimos siempre que podemos, así las comparamos con las de otros años», explicaba ayer ella, que añadía que le «emociona» ver la elaboración del manto. Una creación que, por cierto, tildó de «preciosa», adjetivo con el que se puede resumir el veredicto del jurado popular que tomó la céntrica plaza.

También se dejó caer Javi, residente en Catarroja, que acudió con su pareja. «Venimos por lo bonito que es, aunque todos los años se suele parecer el diseño. Además, de alguna manera evoca a la primavera, y el olor también es muy agradable», explicaban. Además se preguntaban cómo se planifica la tarea para que los Vestidores dispongan de los ramos que precisan. No sabían que cada comisión los lleva del color que indica la Junta, que además organiza los sectores para que cuenten en todo momento con el material necesario para el manto.

Preguntas y respuestas

Afinando el oído ayer se podían escuchar muchas preguntas en relación a la elaboración. Como a qué se debían los ramos coloridos que salpicaban la base roja -los de las falleras mayores-, que cómo se iba haciendo el dibujo -la estructura desnuda incluye una guía en la que se basan los Vestidores- o si todavía seguían entregándose ramos.

También generó preguntas el elefante situado en el espacio de las andas florales ofrecidas por las fallas -cortesía de la comisión Espartero-Ramón y Cajal-, o el destino de las flores que recubren a la Virgen. «Hay gente que te pregunta si se puede llevar alguna para un familiar enfermo», explicaba ayer uno de los vigilantes. Lógicamente, no es posible, al menos hasta que se desmonte el manto en los próximos días.

En cuanto a las cifras aportadas ayer por Junta Central Fallera, aunque no hubo récord de asistencia a la Ofrenda la participación fue más que multitudinaria. Pasaron por la plaza 105.353 personas, 387 menos que en 2014, cuando se alcanzó el máximo histórico. Sin embargo, sí se batió durante la primera jornada, sin olvidar que al menos en las últimas ediciones nunca se vivió semejante asistencia de músicos (9.357) y de comisiones (390).

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate