La odisea de ir en autobús en Fallas

Parada de la EMT en la plaza de la Reina, anoche. / jesús signes
Parada de la EMT en la plaza de la Reina, anoche. / jesús signes

Los cambios en las líneas llevados a cabo a finales del pasado mes se juntan con las modificaciones por las Fallas y soliviantan a los viajeros en autocar

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

«Es incomprensible, no entiendo por qué tiene que tardar tanto». Es el lamento de dos personas que esperan en una de las paradas abarrotadas de la EMT en el entorno de plaza del Ayuntamiento después de la mascletà. Conforme la ciudad se prepara para vivir los días más grandes de Fallas, las quejas sobre el funcionamiento de la EMT no dejan de crecer. Desde dentro de la empresa, por su parte, apuntan al poco tiempo que ha pasado desde la importante modificación de líneas que planteó el presidente de la misma, Giuseppe Grezzi, que se ha sumado a las habituales protestas de los usuarios por los cambios en las paradas y los recorridos con motivo de los actos en torno a la semana fallera.

Las protestas se multiplicaron ayer con los cortes de calles improvisados por las comisiones que acudían a la Ciudad de las Artes a recoger su ninot infantil. Sin embargo, las principales quejas provienen del entorno de la mascletà. Los cambios en las líneas y las múltiples paradas que son sólo de bajada en horas previas al disparo enfadan a los usuarios. «De un sitio para otro toda la mañana, esto de la EMT funciona cada vez peor», comentaba Adela, que visitaba el centro con unas amigas desde el barrio de Orriols. Para ello, vinieron en el 11 y pararon en Padre Jofré-Jesús. Pero tuvieron que esperar «casi veinte minutos» en el origen antes de que llegara el bus.

Insisten fuentes sindicales en que el caos es habitual en Fallas, sobre todo en los días previos a las jornadas grandes de la semana. El viernes entra el funcionamiento el dispositivo especial de la EMT, con hasta trece líneas con 24 horas de servicio ininterrumpido hasta el día 19. Además, decenas de otros recorridos amplían frecuencia para llevare a visitantes al centro para ver la Ofrenda, a los castillos en el río o incluso a los monumentos de la sección de Especial. «Están habiendo muchos problemas con las modificaciones aprobadas el mes pasado», explican fuentes sindicales.

Decenas de trayectos acumulan retrasos de más de un cuarto de hora

Esta odisea que supone viajar en autobús en Fallas es posible que se reduzca a partir del viernes, pero ayer mismo miles de personas fueron víctimas de esperas de entre 17 y 19 minutos. Según ha podido saber este diario, las quejas se han multiplicado y están llegando cientos al día a la sede central de Correo Viejo. Hacen referencia a problemas de frecuencia y a los retrasos que están dejándose notar en las paradas.

Miles de personas, además, siguen sin saber que los puntos de recogida de viajeros por parte de autobuses de la EMT ubicadas hasta la llegada del tripartito en la calle Poeta Querol están ahora en el entorno de Capitanía. «¿Y entonces ahora hasta donde tenemos que ir?», se preguntaba Antonio. Cuando el informador le dice que las paradas están en Tetuán abre mucho los ojos. «No fastidies. ¿Hasta allí?», pregunta antes de desaparecer hacia la Glorieta.

Estos problemas se unen a los que miles de usuarios siguen sufriendo en las líneas renovadas. Aunque los propios trabajadores reconocen que con el día a día tanto conductores como usuarios comienzan a reconocer el recorrido de los trayectos, en determinadas líneas sigue habiendo protestas. Es el caso de la 92, que es la que más quejas acumula. Se da la circunstancia, además, de que se trata de una línea cuyo recorrido no se ha modificado. Sin embargo, la puesta en funcionamiento en ese trayecto de autobuses articulados, los llamados «gusanos» dentro del argot de la EMT, ha provocado inconvenientes a los usuarios, que muchas veces tienen que bajar del autobús en contenedores, jardineras o vallas. De hecho, los trabajadores de la EMT están recopilando las paradas con problemas de accesibilidad para hacérselos llegar a la dirección de la empresa.

La improvisación con la que, denuncian, se han puesto en marcha los cambios en las líneas de la EMT contrasta con los muy rodadas que están las modificaciones de Fallas. Sin embargo, con hasta 40 autobuses cada día sin salir de cocheras y con nuevos vehículos para los que los conductores no han recibido formación como es el caso de los autobuses eléctricos recién comprados.

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