Muere Juan Miguel Delegido Cabrito, artista fallero que combinó tradición e innovación

Construyó monumentos de la Sección Especial y trabajó también con asiduidad en les Fogueres

J. F.Valencia

El artista fallero Miguel Delegido Cabrito ha fallecido en Valencia a los 59 años de edad, a consecuencia de un cáncer contra el que estaba luchando desde hacía algunos meses.

Nacido en Valencia en 1957, Delegido se formó profesionalmente en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad en los años 70, una institución que fue la gran cantera de los artistas falleros de aquella época. Empezó a trabajar como aprendiz en los talleres de los artistas José Azpeitia y Afredo Ruiz, pero su emancipación como artista con un estilo propio se produjo ya en los años 90, a la sombra hasta entonces de dos grandes maestros como fueron Monterrubio y Santaeulalia, con los que colaboró en ocasiones. Desde sus inicios despuntó en las pequeñas fallas de barrio donde se hizo un hueco, como la de Bolsería o la de Quart-Palomar en la que incluso llegó a hacer un remate tomando como modelo a su propia esposa. Fue realizando progresivamente fallas de mayor tamaño hasta llegar a la Sección Especial en comisiones como la de de Zapadores, Avenida de Burjassot-Padre Carbonell o la de la Plaza de la Merced, donde en el año 2004 «desarrolló un proyecto de falla muy innovadora en compañía de otro artista , Federico Felicci, que bajo el lema de ‘El Ángel’ intentó romper con el monumento tradicional», según asegura el miembro de la Associació d’Estudis Fallers y experto en el tema, Iván Esbrí.

«Alicante también está de luto por su desaparición puesto que en el mundo de les Fogueres trabajó habitualmente. De hecho era el artista de referencia en la hoguera del Parque de las Avenidas y también plantó monumentos en las localidades de San Vicente del Raspeig y de Elche», apunta Iván Esbrí quien señala que también hizo fallas infantiles, pero esporádicamente ya que nunca se centró en ese campo. «En su obra primaba el ingenio y la gracia; era una artista muy completo porque controlaba todo el proceso productivo, desde el boceto hasta la pintura en la que era un auténtico especialista».

Aparte de su vinculación profesional y pasional con las Fallas y les Fogueres, Miguel Delegido era un entusiasta de las fiestas de Moros y Cristianos, hasta el punto de que formaba parte de una filà de las comparsas de Alpuente, localidad donde solía pasar sus veranos.

El pasado año, cuando la enfermedad le obligó a prejubilarse, se le concedió el Ninot d’Or en reconocimiento a su carrera.

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