Las macroverbenas dejan el entorno de la Lonja repleto de basura y orines

Restos de basura frente a la Lonja tras una de las discomóviles de esta semana. / lp
Restos de basura frente a la Lonja tras una de las discomóviles de esta semana. / lp

Círculo por la Defensa del Patrimonio pide al Ayuntamiento un plan específico de licencias y revisión de permisos de cara a las fiestas de 2019

I. DOMINGO VALENCIA.

«Las Fallas del Patrimonio de la Humanidad van contra el patrimonio». Es la reflexión que realizaba hace unos días la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico tras el cúmulo de incidencias detectadas esta semana en el entorno de la Lonja, los Santos Juanes y el Mercado Central.

Puestos de venta ambulante junto a la fachada de la Lonja, 'food trucks' con carteles publicitarios que incumplen la ordenanza municipal o que tapan escaparates de comercios y restos de basura tras la celebración de macroverbenas son algunos de los ejemplos denunciados por los comerciantes y por los vecinos del entorno de las plazas Doctor Collado, Mercado y Brujas y la avenida María Cristina. Ellos son quienes han dado la voz de alarma de la degradación del entorno por segundo año consecutivo, ya que en 2017 ya remitieron denuncias al Ayuntamiento.

Bolsas de basura repletas de botellas, latas esparcidas por el suelo, suciedad por el reguero de las bebidas o gente orinando en las escaleras del Mercado Central. Son las imágenes que dejó la celebración de varias macrofiestas y el comportamiento incívico de los asistentes y que, según la entidad Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, «no corresponden con actos propios de las Fallas», aseguró su presidente, César Guardeño.

«Las escenas del año pasado se han vuelto a repetir a pesar de que en febrero el Ayuntamiento habló con las comisiones falleras para evitar que sucediera esto. Parece que se ha hecho caso omiso a las recomendaciones», lamentó Guardeño, que recordó que se deben respetar las distancias obligatorias marcadas en la normativa, en este caso, los ocho metros contemplados en el Plan Especial de Protección de Ciutat Vella.

Comentó que no ha sido así en el caso de los Santos Juanes con el montaje de una macrodiscomóvil junto a la fachada o con los dos urinarios químicos situados en una calle lateral. Una escena que se repite en la iglesia de San Agustín. También recordó la presencia de puestos de comida junto al Mercado Central.

A su juicio, «2017 y 2018 han sido bastantes negativos para la imagen del entorno de los monumentos. Las escenas de basura y suciedad no pueden repetirse». Por ello, desde la entidad que vela por la protección del patrimonio reclamaron al Ayuntamiento un plan específico de licencias para los entornos patrimoniales y que se realicen inspecciones posteriores «para comprobar que cumplan con lo que recogen las normativas culturales». «Hay que poner medidas», reiteró.

Junto a la suciedad en la Lonja, también han aparecido pintadas en el puente del Mar y en la estatua del banderillero Manolo Montoliu ('Asesino' y 'No es cultura, es tortura') junto a la plaza de Toros, que ya sufrió otro ataque el pasado verano.

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