Los gremios de Valencia, Alicante y Burriana buscan medidas para salvar el sector

Taller. Interior del taller de un artista de la Ciudad Fallera. / lp
Taller. Interior del taller de un artista de la Ciudad Fallera. / lp

La Federación de Artistas convoca a los artesanos para estudiar si es viable fijar tablas de volúmenes o ninots y que el Consell exija las titulaciones

LOLA SORIANO

valencia. Los artistas falleros llevan ya años viendo las orejas al lobo, pero el esfuerzo que han realizado durante la crisis, incluso plantando más material del que tocaba, empieza a pasar factura. Por eso, la Ciudad Fallera acogió ayer una reunión de la Federación de Gremios de Artistas, con representación de Valencia, Alicante y Burriana.

Hacía más de un año que no se reunían, pero las señales de alarma, con el cierre de talleres y las dificultades que están atravesando muchos profesionales, hacía necesaria una convocatoria urgente para plantear posibles soluciones y asistieron más de medio centenar de artesanos, muchos de ellos de la sección Especial.

La intención de este primer encuentro, tal como explicó ayer el maestro mayor del gremio de Valencia, José Ramón Espuig, era «dejar hablar a los agremiados para ser conscientes del problema y poner sobre la mesa posibles soluciones».

Los artesanos piden que la administración ponga coto al intrusismo profesional

Varios artistas habituales de Especial ya expusieron a LAS PROVINCIAS que decidían dar un paso atrás y no plantar en la máxima categoría porque era imposible mantener el ritmo. Ayer, artistas como Ximo Esteve, explicaron que «el problema no sólo está en Especial, en muchas secciones hay artistas que están poniendo más material que el presupuesto que reciben». Esteve añade que «los presupuestos se han quedado anquillosados y antes podías hacer cuatro o cinco fallas y ahora necesitas firmar siete u ocho para mantener la plantilla, pero cuando más faena coges, hay más gastos, necesitas otro espacio para almacenar y se invierte más en el transporte».

Uno de los artistas que ha sabido nadar y guardar la ropa, como Manolo Algarra, que no ha caído en la tentación de hacer grandes volúmenes, indica que «se ha entrado en una dinámica peligrosa. Los artistas hemos pasado la crisis y la fiesta no lo ha notado porque, en general, se ha mantenido el nivel. Pienso que la gente no es consciente del esfuerzo que hemos hecho y ahora casi todos los talleres están descapitalizados. De manera, que si hay algún retraso en los pagos, se pasa mal».

Es más, Algarra opina que existe el riesgo de que se pierdan los talleres de toda l a vida «y cuando el problema afecte a las comisiones, que ya no encontrarán artistas que hagan grandes proyectos, no sé si habrá marcha atrás».

En la reunión de ayer se quería debatir la situación y estudiar si es o no viable establecer medidas antes de que la situación se agrave. De hecho, se acordó crear mesas de trabajo como una para estudiar si se pueden baremar y racionalizar los costes y los volúmenes y precios de las fallas, donde estará entre otros, Alejandro Santaeulalia. También se habló de reforzar un grupo existente para retomar reuniones con las administraciones.

Entre los asuntos, se quería hacer llegar a la Generalitat la necesidad de intervenir para exigir, en el momento en que esté terminado el proceso de convalidación de los artesanos, el certificado de artistas o el título de ciclo superior de Formación Profesional que están cursando los más jóvenes. Y es que los artistas explican que cada vez hay más aficionados sin taller en regla.

Muchos ayer se preguntaban de qué ha servido la declaración de Patrimonio de la Humanidad de las Fallas cuando los artistas están en una grave situación. De hecho, en redes sociales Esteve comentó que «o nos implicamos todos: falleros, artistas y no sólo ayuntamientos y la Generalitat, en buscar soluciones o el tan manido 'Patrimonio' sólo será eso».

Si bien comisiones como Exposición, ya han subido precios de los proyectos de 2019, como la infantil de Joan S. Blanch, que han presupuestado en 28.500 euros, la realidad es que otros colectivos mantienen precios inasumibles. Esta semana un artista consagrado recibía la propuesta de firmar una falla grande por 4.000 euros y una infantil por 2.000 euros, con IVA incluido.

Desde el gremio de Burriana, el presidente, Xavi Ribes, consideró indispensable que la Generalitat estudie la situación del sector, «para atajar el intrusismo». Y manifestó que habría que crear una baremación. «Hace tiempo que se viene hablando del tema, pero hemos llegado a situaciones insostenibles y hay que regular unos mínimos y máximos». Y añadió que el «motor de la fiesta son las fallas y hay que apostar por ellas en los presupuestos».

Artistas como José Latorre, desde la experiencia de haber sido maestro mayor, reconoció que «es difícil poner a la gente de acuerdo para poner baremos, pero sería deseable. Lo primero que hay que hacer es regular el oficio para que sólo trabajen los que tengan el certificado o los estudios y hay que hacer fallas acorde al presupuesto».

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