Las Fallas estrechan lazos con otras fiestas en la Cabalgata del Patrimonio

Un momento de la Cabalgata del Patrimonio de las Fallas 2018./Consuelo Chambó
Un momento de la Cabalgata del Patrimonio de las Fallas 2018. / Consuelo Chambó

El Tio de la Porra de Gandia, los ‘fatxos’ de Onil, los campaneros de l’Alqueria de la Comtessa, una muestra del merengue de la República Dominicana y los ‘negrets i dansadors’ de l’Alcúdia participan en el desfile

INÉS HERREROValencia

A ritmo de tabalet y dolçaina, las Fallas han reforzado sus vínculos con otras fiestas y rituales del mundo declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco con un desfile que partió de la Lonja poco después de las seis de la tarde, siguió por María Cristina y la Plaza del Ayuntamiento, hasta acabar en la avenida Marqués de Sotelo.

El colorido espectáculo congregó a numerosas familias, vecinos y turistas, que plantaron cara al viento para disfrutar de diversas manifestaciones culturales y festivas, con los más pequeños en primera fila.

La Cabalgata del Patrimonio sirvió el pasado año para reivindicar la candidatura de las Fallas a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y, en esta ocasión, permitió celebrar la inclusión de la fiesta grande de la ciudad en esa lista privilegiada de celebraciones de todo el mundo.

En su tercera edición, el desfile encabezado por la Colla de Tabal i Dolçaina de la Junta Central Falleray los ‘gigantes y cabezudos’ de la ciudad, integró al ‘Tio de la Porra’ de Gandia, los ‘fatxos’ de Onil, campaneros de l’Alqueria de la Comtessa, una muestra del merengue de la República Dominicana y los ‘negrets i dansadors’ de l’Alcúdia. Se trata de una apuesta por visibilizar la diversidad y la riqueza de la cultura festiva, valenciana y de otras culturas.

La pareja de gigantes que representan a Jaume I y Violant d’Hongria captó la atención de los numerosos niños congregados ante el Mercado Central o en distintos puntos del recorrido, que tampoco perdieron de vista a la comparsa de cabezudos que les acompañaban, obra de José Luis Ceballos y Paco Sanabria y que también recrean a personajes históricos valencianos.

Campanomóvil

Tras ellos desfilaban campaneros de l’Alqueria de la Comtessa, con su ‘campanomóvil’, una estructura metálica que simula un campanario con cinco campanas de diferente tamaño, peso y sonoridad, y dos ruedas de gloria, con una cruz de los templarios, en recuerdo de la orden que tuteló la adolescencia de Jaume I.

A continuación deleitaron a los asistentes la muixeranga de los ‘negrets’, con sus trajes verdiblancos, y los ‘dansadors’, rituales documentados desde mediados del siglo XVIII.

Les seguía el Tio de la Porra de Gandia, declarado bien de relevancia local, que dirige la banda de tambores encargada de anunciar el inicio de las fiestas patronales de Gandia y saca a los niños de las escuelas para invitarlos a la Feria de Gandia.

El broche final de la Cabalgata del Patrimonio corrió a cargo de la República Dominicana, con una muestra del ritmo más popular de su folclore, el merengue, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2016. Cerraron la comitiva los ‘fatxos’ de Onil, ramos de esparto encendidos que se ruedan cada Nochebuena para dar calor al Niño Jesús, y con los que se atrevió el edil Pere Fuset.

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