Las Provincias
Fallas de Valencia

La fiebre del oro vuelve al traje de valenciana en 2018

 Documentación. Libros para ser fiel a la historia del traje.  :: jesús signes Muestrario. Edu Cervera, trabajando en la nueva colección 2018.
Documentación. Libros para ser fiel a la historia del traje. :: jesús signes Muestrario. Edu Cervera, trabajando en la nueva colección 2018. / JESÚS SIGNES
  • El tono dorado, berenjena o topo serán las novedades de una colección que tiende hacia el dibujo pequeño y el estilo más folklórico

  • Los profesionales del sector trabajan estos meses sobre muestrarios con más de 3.000 nuevas posibilidades

Valencia. Las Fallas, una fiesta y una industria que abarca los 365 días del año y donde la indumentaria valenciana es un claro ejemplo de ello. Ya acabadas las rebajas, en el mes de mayo se empiezan a presentar las nuevas tendencias para las Fallas 2018. Se tata de tendencias basadas siempre en la historia y la tradición pero que aun así crean moda. La dansà es el último desfile, en lo que a indumentaria se refiere, donde se pone el broche final a un año donde las máximas representantes, fallera mayores de Valencia y cortes de honor, lucen las últimas novedades y son el mejor escaparate de la fiesta.

Los telares ya presentan los catálogos donde se van mostrar los nuevos colores, dibujos, metales... que serán el hilo conductor de una industria que no para de crecer e innovar. Los indumentaristas ya con los muestrarios eligen los modelos que tendrán en sus tiendas y empiezan a recibir pedidos para la nueva temporada.

El color

Para gustos colores. Y precisamente este es el punto de partida a la hora de elegir nuevo vestido de valenciana. El armario manda y se intenta no repetir gama. Pero cada año, nuevos colores aparecen en los muestrarios. Este 2018 se recupera el dorado u oro viejo que hace dos años triunfó en forma de espolín y este año la fallera mayor de Valencia ha vuelto a rescatar, consiguiendo así que esté entre una de las grandes novedades del catálogo. Otra de las nuevas incorporaciones más destacadas por los profesionales del sector serán el color topo, el tono berenjena, el gris Turia o el verde primavera.

«Entre seda y rayón hemos presentado para esta colección 34 colores diferentes. Las posibilidades son tremendas, por encima de las 3.000 muestras para este 2018», afirma a LAS PROVINCIAS Rafa Marí, gerente de los telares Vives y Marí. Además, asegura que la tendencia un año más es hacia tonos oscuros, con el azul petróleo o el borgoña que ha sido el color estrella de 2017 y el que lució Raquel Alario en su exaltación en el Palau de la Música.

«Las sedas por ejemplo son muy caras y no podemos tener una paleta enorme de colores, por eso depende un poco de los fabricantes», especifican desde los telares. Aun así, los clásicos como el blanco, el rosa o el azul cielo no desaparecen, siempre ocupan las primeras listas de los pedidos y son permanentes en cualquier colección. Pero la indumentarista Amparo Fabra alega que los colores cada vez se alejan más de los neutros para convertirse en indefinidos, «buscando los colores más clásicos que se utilizaban hace siglos en la indumentaria valenciana».

Los metales

La moda va y vuele. Los diferentes estilos de vestidos de valenciana también sufren sus ciclos de bajada y subida. Después de unos años donde «la plata venía con mucha fuerza y parecía que todas tenían que tener un traje con esa combinación, el rey de los metales regresa a lo más alto», declaró el indumentarista Álvaro Moliner. Llega la fiebre del oro en 2018. Oro en la paleta de colores y el favorito para hilar los trajes.

Una tela de valenciana se puede tejer con hasta seis o siete metales diferentes. Algunos como los rosados, «ya no se llevan», prácticamente han desaparecido. La plata no desaparece pero «su moda pasó, estamos un poco aburridos y ahora los segundos trajes, que suelen ser del siglo XVIII, más sobrios, incluso sin metales, se combinan con aderezos latonados, oro viejo y cobre», explica Fabra. Y es que los metales y las telas mandan sobre las manteletas y la orfebrería, tanto peinetas, como aderezos. Por eso, es lo último que escogen los indumentaristas que ahora se centran sobre todo en los nuevos dibujos que incorporan a sus colecciones.

El dibujo

Volver al pasado para triunfar en el presente. Esa es la clave. Recuperar dibujos que dictaba la moda en los siglos XVIII y XIX. Eso sí, todos coinciden en que la tendencia lleva hacia los dibujos pequeños. «Año tras año, hemos ido reduciendo el tamaño porque ya no se llevan los ramos centrales grandes, sino sutiles ramilletes o motivos pequeños con mucho trabajo», expone Manolo Girones, gerente de Girones Seda, que presenta un año más dibujos asimétricos de bocetos del siglo XVIII. Destacan la recuperación del modelo 'Moraira', «de flor pequeña y con una trama de fondo perfecta para completar con un corpiño liso», que desde 2010 no usaba, y las nuevas combinaciones de colores del modelo 'Anna' que estrenó el año pasado la fallera mayor Infantil de Valencia, Clara María Parejo, en tonos beig y rojo.

Telares como los de Vives y Marí presentan en esta colección hasta 68 dibujos nuevos. En la dansà del fin de semana pasado las cortes de honor y las falleras mayores de Valencia, ya lucieron un adelanto de estas telas. La firma Mar de seda expondrá hasta el 28 de mayo en la Estación del Norte su producto estrella del 2018, la recreación del traje rojo que porta la valenciana que preside la Sala de los Mosaicos de la estación. «Con motivo del centenario hemos querido que cualquier valenciana pueda lucir ese traje de Josefina Monblanch, auténtico de una dama del siglo pasado», argumenta su gerente Fernando Vila. Llevará por nombre 'mosaico'. Además han sacado una colección de terciopelos, labrados y cuatro novedosos estrechos de seda: el Arabella, Fátima, Pinedo y el San Martín.

Desde el 20 de marzo los telares comienzan su etapa más importe, la de crear nuevos productos. «Tenemos que crear, tomar pedidos y fabricar para principios de septiembre, por eso empezamos tan pronto», detalla Marí. Con unos muestrarios que ofrecen más de 3.000 nuevas posibilidades, los indumentaristas dan paso a la documentación y las visitas a los museos, para coger ideas hasta de pinturas para confeccionar por ejemplo novedosos corpiños. Así lo cuenta el joven indumentarista Edu Cervera, que este año ha tenido que «calentarse mucho la cabeza» para realizarle a la FMV 14 corpiños del siglo XVIII diferentes. «Hay que buscar nuevos cruces de manteletas o un terminado novedoso en la cintura que de un acabado diferente», aclara.

Su estilo «fallero tradicional purista» está en auge, porque la indumentaria se encuentra en un ciclo de «recuperación de sus raíces», hacia un estilo más folklore. «Vamos hacia trajes más lisos, con damascos y brocados sin brillos, con corpiños de media manga de color distinto a la falda, justillos o camisas», detalla Cervera. Para sus clientes prepara para este ejercicio entre 30 y 50 nuevos cortes.

Las nuevas falleras mayores, ya en muchas fallas nombradas, llegan ya a sus tiendas en busca de las nuevas tendencias. Y mientras la maquinaria de las Fallas no para, algunos profesionales la compaginan este mes de mayo con bodas y trajes de alta costura, en el caso de Cervera, y comuniones como en el caso de Fabra.

La moda y la historia se juntan un año más en las tiendas de indumentaria valenciana.

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