Las Provincias
Fallas de Valencia

La Virgen atrae a la multitud

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La imagen de la Mare de Déu, rodeada por el público, ayer en la plaza de la Virgen. :: irene marsilla

  • La Policía Local desvía el tráfico en la calle de la Paz por el colapso de visitantes a las zonas monumentales en el epílogo de la fiesta

  • Turistas y vecinos de Valencia admiran el espectacular manto de la Mare de Déu

Sólo faltaba la banda de música y el ruido de algún petardo. La plaza de la Virgen y alrededores registró ayer un llenazo increíble con una afluencia tremenda de público que quería admirar la obra de arte floral del manto de la Virgen.

El último vestigio de las Fallas seguirá hoy en pie con toda probabilidad, aunque en el Ayuntamiento no aclararon cuándo comenzará el desmontaje del catafalco de la Virgen y la devolución de las canastillas vacías a las comisiones.

Ante esa incertidumbre, miles de personas acudieron atraídas por un espectáculo único en el mundo. Se notaba la presencia de turistas que apuraban las últimas horas en la ciudad. «Somos de Madrid y estamos de fiesta, volveremos en el AVE», señaló un matrimonio que intentaba hacerse un selfie desde la puerta de los Apóstoles con la imagen mariana al fondo. Bueno, ella y cientos de cabezas que miraban en la misma dirección, hacia los claveles.

Los falleros depositaron en total 42.295 ramos y la tónica dominante es que todos iban repletos de flor, lejos ya de los peores años de la crisis, cuando apenas había cuatro o cinco unidades en cada uno.

El colapso de peatones se contagió a la plaza de la Reina, por lo que la Policía Local estableció un control a la altura de la calle Marqués de Dos Aguas. Cuando la cosa se complicaba mucho, entonces desviaban la circulación hacia allí. A media mañana ya estaba instalada la valla con la placa.

La jornada festiva benefició a comerciantes y hosteleros de la zona. Las terrazas de la plaza de la Reina estaban a reventar, mientras que alrededor de la imagen mariana, uno de los atractivos era el elefante de corcho de la comisión Espartero-Ramón y Cajal, situado junto a la puerta de la Basílica de la Virgen.

«¿Las flores se pueden coger?», pregunta una joven que coge del brazo a una señora mayor. La respuesta es negativa, sólo se puede admirar el trabajo de los Vestidores de la Virgen. «¿Y cómo hacen el dibujo?», a lo que la respuesta es con mucha paciencia y conocimiento.

En la plaza de la Virgen hace algo de calor, aunque la mañana ha salido templada. Algo por encima de la corona se sitúan los cables que sirven de guías al toldo, plegado en la cubierta de la Basílica a la espera de un fallo en el Tribunal Supremo. Los vecinos de la finca donde se anclan uno de los extremos del conjunto rechazan su uso aunque el Ayuntamiento ganó el pleito en primera instancia.

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