Las Provincias

Fallas de Valencia

Los comerciantes cargan contra el caos en muchas calles del centro en Fallas

Los comerciantes cargan contra el caos en muchas calles del centro en Fallas
  • La asociación enviará al Ayuntamiento las denuncias de venta ilegal de comida, manteros, lateros y suciedad

El pasado año entregaron el informe el 18 de abril a cinco concejalías, aunque «desgraciadamente ninguna tuvo en cuenta nuestras quejas y sugerencias». En esta ocasión, la asociación de comerciantes del centro histórico y el Ensanche han hecho el mismo trabajo pero han decidido mandarlo a siete delegaciones para ver si tienen más suerte. Las Fallas del récord de visitantes, de los hoteles llenos y la ocupación completa, unas fiestas que se dice han visitado un millón de personas, tienen un reverso menos amable.

Esas deficiencias son las que se persiguen corregir en el centro, epicentro obviamente de la fiesta fallera en Valencia. La entidad trabaja todavía con información provisional, aunque los datos e impresiones que llegan de los más de 200 asociados hablan de churrerías y puestos de comida con terrazas, lo que está prohibido, elaboración de comida en puestos sin licencia, proliferación de manteros y lateros en muchas zonas, así como incumplimientos de algunas comisiones, sobre todo en los aspectos de la limpieza de las calles.

Fuentes de la entidad señalaron que un año más «se ha repetido la tendencia de los lateros y la venta ilegal de alimentos sin ningún tipo de condición higiénica, incluso en la misma plaza del Ayuntamiento durante las mascletaes».

Bombonas de butano

Una mesa plegable, una plancha y una botella de butano sirven para formar los puestos de venta de comida, con carne a la intemperie elaborándose sin ningún tipo de protección, en zonas de gran aglomeración de público donde el riesgo añadido era que se produjera una explosión de gas. La concejala de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, dará hoy a conocer el balance de los servicios policiales, aunque ayer la responsable del área de Medio Ambiente, Pilar Soriano, destacó que se han producido menos incidentes que el pasado año.

Acerca de la presencia masiva de lateros y la venta ilegal de comida, desde la asociación de comerciantes señalaron que es «urgente establecer un protocolo eficiente así como recursos materiales y agentes para aumentar los decomisos. Se da la circunstancia de que todos los artículos que caen en manos de los funcionarios son trasladados al retén del barrio del Carmen, situado en la calle Alta, por lo que es excesivo el tiempo que pierden en esos viajes. Los comerciantes piden que se habilite una planta baja o contenedores en los aledaños de la plaza del Ayuntamiento.

En el conjunto de lo sucedido durante los días grandes de la fiesta, comentaron que «a pesar de reclamarlo desde hace seis años por registro de entrada al Consistorio y solicitarlo a todos los partidos, la falta de coordinación interdepartamental en la concesión de autorizaciones, ha generado un sinfín de situaciones caóticas e injustas».

Citaron como ejemplo lo ocurrido este fin de semana en la calle Marqués de Sotelo, donde había «puestos ilegales de venta de alimentación asando embutidos y hamburguesas, con botellas de butano y sin ningún tipo de seguridad alimentaria ni higiene».

Se llegaron a concentrar una docena de puestos en una de las zonas más concurridas de la ciudad, por donde pasaban miles de personas. «Los alimentos no estaban protegidos por ninguna vitrina, la zona de manipulación de alimentos no estaba aislada ni se contaba con toma de agua para cumplir los requisitos mínimos de limpieza», comentaron.

Las Fallas del millón de personas también han supuesto una invasión de manteros en la zona de mayor afluencia de turistas. «En la avenida María Cristina se obligaba a retirar las terrazas de los establecimientos, dejando el espacio libre para el top manta que obstaculizaba igualmente la vía de evacuación».

El protocolo de seguridad de este año decretó que esa avenida debía servir como vía de escape en caso de emergencia para el público que acudía cada jornada a la mascletà. Eso obligaba a los empresarios a retirar mesas y sillas una hora antes.

En el entorno, la asociación de Círculo por la Defensa del Patrimonio denunció la colocación de un puesto de comida junto a la iglesia de los Santos Juanes, lo que también ha sido criticado por los comerciantes este año. En la puerta de la Lonja, como sucede cada año, se instaló un mercadillo sin licencia el pasado fin de semana.

Igual de duro resulta la presencia de mesas y chillas de un puesto de comida en el chaflán entre la calle Castellón y Alicante, pese a que está prohibido en el bando de Fallas. También se detectó otro en la confluencia de las calle Pelayo y Xàtiva, así como deficiencias en otras calles del Ensanche.

La asociación critica el perjuicio que causa los concursos de paellas por los humos que entran en los establecimientos. En uno de los casos no se ha hecho nada para evitarlo pese a que «lo denunciamos el pasado año, pedimos que no se autorizara y luego la mediación policial»