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Fallas de Valencia

Fallas 2017 | En esta ciudad no cabe ni un alfiler

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La calle Xàtiva, a la altura de la Estació del Nord. / LP

  • El buen tiempo anima a turistas y nativos a abarrotar las calles de Valencia en las últimas 48 horas de las Fallas de este año

Valencia, abarrotada de turistas y bajo un ambiente primaveral, se prepara para vivir sin respiro las últimas 48 horas de Fallas hasta la Cremà -mañana-, inmersa en la actividad frenética que le depara hoy la continuación de la multitudinaria Ofrenda y la próxima Nit del Foc.

El ambiente soleado, con temperaturas que han rozado los 22 grados, invita a tomar literalmente la calle y se calcula que hasta un millón de turistas y visitantes llenan València estos días, con los hoteles casi llenos, en una ciudad asediada por el caos de tráfico que provocan sus centenares de calles cortadas.

Estos inconvenientes quizá quedan diluidos al dejarse seducir por la fiesta, el camino para ver las mejores fallas, las emblemáticas iluminaciones, disfrutar de verbenas y conciertos, asistir a las mascletaes y los castillos de fuegos artificiales y acudir a la multitudinaria fiesta cívico-religiosa que es la Ofrenda.

Vivir con intensidad la fiesta y robar horas de sueño hace mella en los falleros, muchos ya afónicos y con caras ojerosas, pero dispuestos a seguir con esta vorágine festiva, a la que se suman muchos turistas, que aprovechan los puestos de churros y chocolate o los camiones gastronómicos para reponer fuerzas.

Con la plaza del Ayuntamiento como un hervidero, la penúltima mascletà fallera ha elevado a los altares pirotécnicos a una veterana, Reyes Martí, que este año ha cambiado el disparo del día de la Mujer por el de uno de los días grandes y ha hecho templar los cimientos de este exigente auditorio a golpe de truenos y un bombardeo ensordecedor.

El eco de las mascletaes que se celebran por toda la ciudad ha sido el preludio del inicio del segundo día de la Ofrenda, después de que ayer se batiera el récord de participación en un día con 55.977 falleros, falleras y músicos que depositaron ante la Virgen 81 canastillas de flores y 29.500 ramos.

El total de 60.000 ramilletes de claveles blancos y rojos acabarán de vestir hoy el manto de la Virgen de los Desamparados, cariñosamente conocida como "Geperudeta", y desvelarán así su secreto diseño.

Este acto, que inunda el corazón de Valencia de un peculiar aroma floral, llegará hoy a su fin cuando la Fallera Mayor, Raquel Alario, desfile junto a su corte para rendir homenaje a la patrona de Valencia, que desde mañana se convierte en punto de devoción y visita de turistas y valencianos.

En estos días falleros las corridas de toros han hecho las delicias de los aficionados con faenas de José María Manzanares, El Fandi o Roca Rey, aunque el susto lo dio Juan José Padilla que ya ha recibido el alta tras sufrir dos jornadas al inicio de la feria de Fallas.

Los antitaurinos y animalistas no han perdido la ocasión para reivindicar el fin de las fiestas taurinas con protestas frente a la plaza de toros, que han rivalizado con el arte callejero de músicos, mimos y bailarines que amenizan los paseos por el foco neurálgico de la ciudad.

El colofón de la jornada llegará de madrugada, con la Nit del Foc, el mayor espectáculo de fuegos artificiales de las Fallas.

La empresa Hermanos Caballer quemará más de 1.200 kilos de material pirotécnico para iluminar el cielo de Valencia, durante 18 minutos, con novedosas combinaciones de las formas y los colores de siempre.

La sinfonía de tracas, música y fiesta que vive Valencia está marcada por el estruendo de los petardos, el olor a pólvora, el colorido de los fuegos artificiales, el sabor de los churros con chocolate y la devoción a la Virgen, a la espera de la cita de mañana con el ritual del fuego que anuncia el cambio de estación.

Será entonces, en el día de San José, cuando el arte efímero, el sagaz ingenio y la voraz crítica que han engalanado la ciudad con más de 770 monumentos falleros, en los que se han invertido casi 7 millones de euros, se vea reducida a más de 2.200 toneladas de cenizas en la noche de la Cremà.

Lágrimas sinceras fluirán al contemplar como las llamas devoran sin piedad todo un año de trabajo de falleros y artistas, sin esconder tampoco la alegría de saber que el punto y final de las primeras Fallas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad da a la vez la bienvenida a las fiestas de 2018.