Las Provincias
Fallas de Valencia

El botellón irrita a los vecinos

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Restos de botellón en la Gran Vía Germanías, ayer. :: manuel molines

  • La Federación alerta de que los grupos son más jóvenes cada año y pide medidas

  • En Ruzafa y la calle Quart se congregaron pandillas para beber junto a las verbenas y acabaron con peleas y antidisturbios

«Ha habido mucho botellón y suciedad, aunque la limpieza ha mejorado este año». La presidenta de la Federación de Vecinos, María José Broseta, hizo ayer una primera valoración de las Fallas de este año, donde puso el acento en el inmenso botellódromo en el que se convierte la ciudad.

«Cada vez son más jóvenes y eso es algo que también debería preocuparnos», destacó sobre los adolescentes que pasean por las zonas falleras llevando bolsas donde guardan licores y refrescos para mezclar.

La Federación realizará esta semana un sondeo entre las asociaciones para recopilar los principales problemas y aspectos mejorables para el próximo año. La ordenanza permite el consumo de alcohol en la calle en Fallas, algo que criticaron en su día, aunque el Consistorio no está por la labor de cambiarla.

«Por las zonas donde me he movido más, en Ruzafa, la limpieza ha sido aceptable. También he visto más policía, aunque el problema es el botellón por la basura que genera», añadió la dirigente vecinal.

Hoy se dará a conocer el balance de la recogida de cenizas y basura, así como el vandalismo en los jardines y calles. Este año, el dato estará «adulterado» por la lluvia caída ayer, que aumenta el peso de los residuos. Aún así, la cantidad es enorme.

El Consistorio mueve alrededor de un millar de contenedores de basura por los cortes de calles y la colocación de mercadillos y fallas. Además se refuerza el número de depósitos y también se ha incrementado lo referido al reciclaje, aunque la realidad es que las críticas vecinales no bajan y zonas como el jardín del Turia, la plaza Cánovas del Castillo, Ruzafa y el barrio del Carmen amanecen cada jornada fallera con montañas de basura esparcida.

Broseta comentó que «allá donde mirabas había más suciedad, es difícil parar eso. Hay que hacer el esfuerzo de intentar reducir ese problema porque nos atañe a todos», consideró. En su opinión, «todo el ocio no debe ser botellón». Pese a esas críticas, quiso lanzar un mensaje optimista: «A día de hoy parece que ha ido mejor de lo esperado, pero habrá que esperar a tener más datos de todos los barrios».

En Ruzafa, el martes 15 de marzo las verbenas que había en el barrio sirvieron de efecto llamada para un gran encuentro de jóvenes, que habían quedado por redes. Organizaron botellón en el mercado, Doctor Landete y General Prim y acabó en peleas. Según los falleros, tuvieron que intervenir antidisturbios de la Policía Nacional. Desde la agrupación de Ruzafa explican que «se sabía que por redes sociales estaban quedando. Debería de haber habido vigilancia antes». Al día siguiente se trasladó a la calle Quart y una falla tuvo que clausurar una hora antes la discomóvil. Hace años Císcar-Burriana optó por poner la verbena dentro de la carpa.

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