Una zona perfecta para disfrutar del turismo ornitológico

Un rupo de agujas colinegras, despegando en el Parque Natural de l’Albufera./CARLOS OLTRA MARTÍNEZ
Un rupo de agujas colinegras, despegando en el Parque Natural de l’Albufera. / CARLOS OLTRA MARTÍNEZ
La Comunitat Valenciana ofrece una amplia variedad de aves durante todo el año y hábitats muy distintos donde observarlas

El disfrute de la naturaleza y la observación de especies en su hábitat natural motivan cada vez a más turistas a coger los prismáticos y mirar. Mirar y querer entender lo que se está viendo.

Los más profesionales, anotan, analizan, comparan, investigan, otros viajeros solo miran y observan fomentando ese placer curioso tan humano. El turismo de observación es una modalidad del turismo de naturaleza. En España, este tipo de turismo ha experimentado una demanda creciente en los últimos años y se espera que siga en aumento. De hecho, esta modalidad se ha convertido en una importante fuente de ingresos económicos y de crecimiento para la población local y rural, en la mayoría de casos. Dentro del turismo de observación, el turismo ornitológico u ornitoturismo comenzó a ser una actividad de ocio en el siglo XVIII en Reino Unido.

L’Albufera, las salinas de Alicante y la montaña, los mejores lugares

A pesar de que el turismo ornitológico se considera una actividad de ocio a partir del siglo XVIII, la observación de aves ha estado presente en la vida del hombre desde la prehistoria, ya sea por alimentación o supervivencia. Este nueva visión se debe, como tantas otras cosas, a la Revolución Industrial y a los cambios sociales experimentados por la sociedad inglesa urbana, muy necesitada de retornar y disfrutar de los espacios naturales abandonados tras el éxodo urbano. El ornitoturismo, o sus otras acepciones ‘birding’ o ‘birdwatching’, ya universales, ha sido considerada en España como tipología turística hace poco tiempo, cuando los primeros viajeros británicos y alemanes se interesaron por los entornos naturales ibéricos.España cuenta con más de 600 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), una categoría europea que protege a las especies amenazadas y a las que están en peligro de extinción.

La Comunitat Valenciana ofrece una amplia variedad de especies durante todo el año y alberga una buena representación de distintos ecosistemas. Un jugoso coctel para cualquier aficionado británico o europeo que tiene la oportunidad de ver en esta región especies ausentes en su avifauna local, como el águila-azor perdicera, la cerceta pardilla, la malvasía cabeciblanca, la garcilla cangrejera, la collalba negra, el abejaruco, la calandria común, el escribano montesino o el verderón serrano.

Biodiversidad

Dentro de los 21 parques naturales de la Comunitat Valenciana se pueden encontrar áreas montañosas de más de 1.800 metros de altura, profundos cañones, humedales costeros y bosques milenarios; zonas destacadas de cría y de invernada de valor incalculable por la cantidad, diversidad y especies amenazadas; puntos estratégicos de las rutas migratorias pre y posnupciales entre el norte de Europa y África; más de 400 especies de aves a lo largo del año y una infraestructura accesible para todos los amantes de la naturaleza.

Más de la mitad del territorio valenciano está formado por montañas de entre 400 y 1.500 metros con multitud de ecosistemas, como pinares, bosques de encinas, riberas, valles cultivados, cañones o sabinares. Estos lugares montañosos son el hábitat de la amenazada águila perdicera, el buitre leonado, el búho real o el roquero solitario. En las zonas ribereñas y cultivadas, se pueden observar oropéndolas, abejarucos, abubillas, autillos o chotacabras, entre otros.

A lo largo del año se contemplan más de 400 tipos distintos

El litoral valenciano destaca por sus marjales y albuferas. Se pueden encontrar muchas y muy diversas desde las de poco tamaño y casi colmatadas como el Prat de Cabanes-Torreblanca en Castellón, hasta otras que cuentan con una gran superficie inundada, como l’Albufera de Valencia. También encontramos salinas como las de la Mata y Torrevieja en Alicante. En estos entornos la diversidad de aves es muy amplia, se pueden observar especies como el flamenco, el morito, la garza imperial, el calamón, la malvasía cabeciblanca, la pagaza piconegra y la canastera.

Aunque representa una mínima parte del territorio, la Comunitat Valenciana comparte con la provincia de Albacete algunas zonas esteparias, donde observar especies como el cernícalo primilla, el sisón, el alcaraván, las cogujadas, la avutarda o la ganga ortega. Los 400 kilómetros de litoral valenciano, además de los humedales, nos regalan espectaculares acantilados, sierras litorales y extensas playas de arena y grava. En estos lugares es fácil observar aves marinas, como la pardela balear, la gaviota de Audouin, la gaviota picofina, el chorlitejo patinegro, etcétera, e incluso aves rapaces en migración.

En este sentido, la declaración de 40 zonas de especial protección de aves es una buena muestra de la importancia ornitológica de la geografía de la Comunitat Valenciana. Sin embargo, la presidenta de la asociación de guías de birding de la Comunitat, Yanina Maggiotto, asegura que pese a poder observarse alrededor de 400 especies de aves y poseer 21 parques naturales, este territorio es el gran desconocido del turismo ornitológico tanto a nivel nacional como internacional. «Si a toda esta exuberancia de naturaleza y biodiversidad, la combinamos con la riqueza cultural, histórica, arquitectónica y por su puesto gastronómica, sumando el fácil acceso que tiene a través de los aeropuertos, la Comunitat Valenciana es un fascinante destino de turismo ornitológico», afirma.

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