Calderona, el templo natural e histórico de los valencianos

Vistas de la sierra Calderona con la Cartuja de Porta Coeli en primer término. /DAMIÁN TORRES
Vistas de la sierra Calderona con la Cartuja de Porta Coeli en primer término. / DAMIÁN TORRES
Bosques, monasterios, ermitas, cumbres, ruinas y barrancos hacen de esta sierra un paraíso para los amantes de la naturaleza
EXTRASValencia

Cuenta la leyenda (y como todas las leyendas, tendrá algo de falsa y algo de verdadera) que María Calderón (1611-1678), afamada cantante y actriz, llamada popularmente ‘La Calderona’ y ‘Marizápalos’, amante del rey Felipe IV y madre del bastardo real Juan José de Austria, huyó del convento benedictino de San Juan Bautista en Valfermoso de las Monjas (Guadalajara), donde se le ordenó que ingresara por engendrar a un bastardo del rey, y se refugió en la sierra que hoy lleva su nombre, donde vivió entre los salteadores de caminos que poblaban aquellas abruptas montañas.

Aquellas tierras, 20 kilómetros al norte de la ciudad de Valencia, constituyen actualmente un templo para los amantes de la naturaleza. Sus 60.000 hectáreas forman la barrera natural al desbordamiento septentrional de la huerta valenciana. En definitiva: uno de los enclaves naturales más valiosos de la región, gracias a su gran valor ecológico y medioambiental.

Cientos de kilómetros plagados de alcornocales y pinares, valles silenciosos donde algunas comunidades religiosas encontraron el sosiego, un relieve accidentado perfecto para la práctica de la escalada, el senderismo, las rutas a caballo, la bicicleta de montaña, el ‘trail’ o, simplemente, la contemplación del paisaje. Bosques, fuentes, monasterios, ermitas, cumbres, ruinas y barrancos hacen de la sierra Calderona un paraíso para los amantes de la naturaleza y de la historia. Decenas de senderos atraviesan estas montañas, entre ellos el sendero europeo de gran recorrido GR-10, uno de los preferidos por los amantes de la naturaleza en la Comunitat Valenciana.

Una de las paradas más interesantes son las ruinas del Castillo del Alto del Pi o de Serra, una fortaleza de origen árabe de reducidas dimensiones construida alrededor del siglo XI, y desde donde se puede contemplar el valle del Turia, convertido hoy en Parque Natural, y el acceso a la sierra. La ascensión desde el municipio de Serra dura apenas dos horas y, además de las espectaculares vistas a más de 500 metros de altura, se pueden apreciar elementos muy valiosos de la antigua fortaleza, como dos lienzos de muralla, el aljibe y la torre del homenaje.

Su relieve es perfecto para el senderismo o la escalada

Desde Olocau no queda lejos el poblado ibérico del Puntal dels Llops. En este yacimiento arqueológico, del siglo V antes de Cristo, destaca una muralla, una torre y 17 habitaciones que se abren a una calle central que recorre todo el asentamiento. El Ayuntamiento de Olocau y el Museo de Prehistoria de Valencia ofrecen visitas guiadas bajo reserva.

La Cartuja de Porta Coeli es el monumento más destacado y conocido de la sierra Calderona. Fundada en 1272 y declarada Bien de Interés Cultural en el año 2009, marcó un hito en la vida monástica del antiguo Reino de Valencia al ser la primera de la Orden Cartujana en tierras valencianas y la tercera en toda la Corona de Aragón. En este complejo monástico, dedicado a la oración contemplativa, se tradujo por primera vez la Biblia del latín al valenciano, en tiempos en los que la Iglesia todavía prohibía las traducciones en lengua romance de los textos sagrados. En 2011 los cartujos abandonaron la Cartuja de Aula Dei en Tarragona y trasladaron esta comunidad a Porta Coeli, quedando como una de las tres cartujas activas en España: Porta Coeli, Miraflores (Burgos) y la Cartuja de Montealegre (Barcelona). Esta maravilla arquitectónica aparece como una ensoñación de otra época en medio del Valle de Lullén. El conjunto, cerrado al público para preservar la vida de los monjes, contiene cuatro claustros y un acueducto, construido en 1412, que conduce el agua desde la Fuente de la Mina. La iglesia es de estilo neoclásico, aunque su origen fue gótico. Los cartujos dejaron de oficiar la misa del domingo el pasado verano para preservar su estilo de vida. La única conexión con el exterior de los doce monjes que habitan sus muros desapareció el pasado 15 de agosto. Paseando por sus alrededores se puede sentir el silencio. Pero Porta Coeli no es el único enclave dedicado a la vida monástica en la sierra Calderona. La cartuja de Vall de Crist es un monasterio cartujo situado en el término municipal de Altura. Aunque actualmente la mayor parte de sus dependencias se encuentran en estado ruinoso, durante seis siglos y, hasta la desamortización ordenada por Juan Álvarez Mendizábal entre 1836 y 1837, fue uno de los centros eclesiásticos de mayor importancia de la Comunitat Valenciana.

Al contrario que los dos monasterios anteriores, el convento franciscano del Santo Espíritu, en Gilet, ofrece al viajero la posibilidad de adentrarse en la vida monástica y relajarse en una hospedería sencilla y austera, como la propia vida franciscana. Este monasterio, fundado por la Reina María de Luna a principios del siglo XV, cuenta con una biblioteca que contiene unas 80.000 obras. Es la biblioteca de referencia del mundo franciscano dentro de la zona levantina. La sierra Calderona ofrece un abanico muy amplio de posibilidades para el viajero, desde visitar sus reliquias históricas, hasta subir a su pico más emblemático, el Garbí, o disfrutar de la espectacular panorámica de estos montes mágicos que ofrece el mirador de Rebalsadors. O simplemente pasar el día en los municipios que se encuentran en las inmediaciones de la Calderona, como Serra, Náquera, Estivella, Gilet, Gátova, Segorbe o Sagunt, y dejarte seducir por su gastronomía: ‘olla amb bledes’, ‘arròs amb fesols i naps’, el arroz al horno, los deliciosos embutidos y las típicas cocas.

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