En busca de una alimentación más sostenible y saludable

Una de las paradas de fruta y verdura del Mercat Central de Valencia. /JUAN JOSÉ MONZÓ
Una de las paradas de fruta y verdura del Mercat Central de Valencia. / JUAN JOSÉ MONZÓ
La dieta mediterránea, base de un modelo menos invasivo
EXTRASValencia

El recién cerrado 2017 puso el foco sobre la necesidad de mantener una alimentación saludable, pero también respetuosa con el entorno. Al calor de la celebración de Valencia como Capital de la Alimentación Sostenible, la huerta valenciana y la dieta mediterránea volvieron a ser reivindicadas como motores de un modelo urbano de alimentación saludable, tradicional y lo menos invasiva posible con el planeta.

Las iniciativas que giran alrededor del modelo que propone el Pacto de Política Alimentaria Urbana de Milán dan a la ciudad un papel primordial. «Las ciudades tienen un papel de liderazgo a la hora de promocionar dietas sanas y de desarrollar redes de alimentación sostenible», señala el manifiesto por la alimentación sostenible de Valencia 2017, buscando un nuevo entorno urbano más sostenible para un futuro cercano en el que un tercio de la población mundial vivirá en estos espacios.

Estudios como el liderado por Lluis Serra Majem, doctor en Medicina y Nutrición y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, elevan a la dieta mediterránea hasta el punto de representar un modelo alimentario saludable y sostenible por sí mismo. «La dieta mediterránea no es una forma de comer, es un estilo de vida», señalaba hace unos años el investigador que lleva más de 30 años dedicado a estudiar los beneficios de una dieta declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en el año 2010.

Recomendaciones

Tomando como base los beneficios de la dieta mediterránea, los expertos recomiendan el fomento y el desarrollo de acciones que promuevan un patrón de alimentación de vida relacionado con cuestiones como la proximidad, la cultura o la economía. Escoger y comer productos de proximidad, en mercados locales y de pequeños productores asegura en cierta medida el consumo de productos de temporada, algo recomendable para asegurar la sostenibilidad de la alimentación. Para ello, la Unesco recuerda que es esencial mantener en el tiempo los recetarios tradicionales locales, lo que asegura que el respeto por los alimentos pasará de generación en generación. Otra de las grandes recomendaciones atañe al proceso de compra de los alimentos: se recomienda comprar acompañado, planificar menús y compras para no hacerlo compulsivamente e intentar reducir los deshechos y el despilfarro de alimentos, priorizar vegetales frente a carnes y lácteos, utilizar la biodiversidad de forma sostenible para asegurar que no caemos en la sobreexplotación de especies amenazadas, como por ejemplo el atún rojo mediterráneo, o preocuparse por la sostenibilidad de la producción agrícola, ganadera o pesquera que hay detrás del producto que compramos. En definitiva, se trata según los expertos en interesarse un poco por lo que hay detrás de lo que comemos para poder disfrutar del placer de la comida, siempre con equilibrio y moderación.

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