Audición

Implantes cocleares en Valencia, una revolución que no se oye

La fase crítica para el aprendizaje del lenguaje oral en el ser humano transcurre hasta los seis años./UNIVERSIDAD DE SOUTHAMPTON
La fase crítica para el aprendizaje del lenguaje oral en el ser humano transcurre hasta los seis años. / UNIVERSIDAD DE SOUTHAMPTON
Los expertos aseguran que en tres generaciones este tipo de tecnología conseguirá que no haya niños sordomudos en España
RAFA HONRUBIA.

Los avances médicos han cambiado la vida de los niños que nacen con sordera profunda. Los implantes cocleares suponen una revolución tecnológica porque sustituyen casi a la perfección uno de los cinco sentidos. Un sentido, el oído, cuya importancia radica en que está directamente relacionado con la capacidad para desarrollar el lenguaje, con todas las implicaciones que esto puede tener en la vida de una persona. Más si cabe, en el caso de los niños con sordera prelocutiva, previa a la adquisición del lenguaje. Imaginemos un niño incapaz de oír la voz de su madre, el murmullo del agua cuando fluye, el aullido del viento, una música que le tranquilice o el estrépito de una moto cuando acelera. La vida resulta muy complicada por estas razones pero, sobre todo, porque carecen de una de las herramientas que ha convertido al ser humano en un animal muy sofisticado: la capacidad para aprender por imitación el lenguaje oral. Los expertos aseguran que en tres generaciones los implantes cocleares conseguirán que no haya niños sordomudos en España. Todo un éxito médico.

El implante coclear es un dispositivo que, tras su introducción con cirugía en la cóclea o caracol del paciente, permite la estimulación eléctrica del nervio auditivo mediante unos electrodos y el paso de señales acústicas hacia las estructuras cerebrales superiores. De esta forma, se logra la audición sobrepasando el oído interno lesionado. Transcurrido un mes de la operación, se coloca la parte externa del implante, que consta de un micrófono, un procesador del habla y una bobina transmisora, cuya función es la transformación de la señal acústica que no puede detectar la cóclea en impulsos eléctricos detectables. Una vez programados estos elementos externos, el implante permitirá recoger los sonidos del ambiente y transformarlos en energía eléctrica capaz de estimular directamente, y a través de los electrodos insertados en la cóclea, las terminaciones nerviosas auditivas, lo que produce la sensación auditiva al cerebro. No es lo mismo que un audífono, ya que se implanta quirúrgicamente y funciona de manera diferente.

El próximo domingo, 25 de febrero, se celebra el Día de los Implantes Cocleares. En esta fecha se cumple el aniversario del primer implante coclear mundial realizado por los doctores franceses Djourno y Eyres en 1957. Desde entonces, la tecnología se ha desarrollado mucho hasta tal punto que la sordomudez tiene los días contados. «Una de las principales revoluciones en el mundo de la otología en las últimas décadas ha sido la aparición y difusión de los implantes cocleares. Los podríamos considerar el verdadero trasplante del oído, en el sentido de que sustituyen su función cuando está gravemente alterada», destacan desde la Unidad de Implantes Cocleares del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Doctor Peset de Valencia, uno de los pocos centros sanitarios acreditados para realizar este tipo de implantes en la Comunitat Valenciana desde que iniciara su labor en esta técnica, en julio de 2001.

Desarrollo del lenguaje

Según la Federación Española de Implantados Cocleares (Federación AICE), se han colocado 15.500 implantes en España y 1.450 en la Comunitat Valenciana desde que comenzaron a implantarse en nuestro país, a finales de los años 80. De esta tecnología se pueden beneficiar tanto niños con una hipoacusia bilateral y profunda, que impide el desarrollo del lenguaje, como adultos con el lenguaje ya desarrollado o con memoria auditiva por haber oído antes con audífonos. En niños sordos profundos, que todavía no han desarrollado el habla -menores de tres años-, el implante coclear es la mejor solución para reconocer palabras y modular la propia voz, para que puedan hablar y desarrollar un lenguaje apropiado a su edad. De ahí la importancia del diagnóstico precoz de la sordera congénita, una patología que afecta a uno de cada 1.000 niños.

Los niños implantados antes de los tres años son capaces de aprender y dominar el lenguaje oral
Los niños implantados antes de los tres años son capaces de aprender y dominar el lenguaje oral / LP

La fase crítica para el aprendizaje del lenguaje oral en el ser humano transcurre hasta los seis años. Si durante esta fase esencial se padece un déficit auditivo, se producirá un trastorno del lenguaje más o menos importante según el grado de pérdida auditiva y la edad del niño. «Actualmente, se ha comprobado que en niños sordos el período crítico es más estrecho. La plasticidad neuronal para el desarrollo del lenguaje comienza a declinar a partir de los tres años. Solo cuando la implantación y la estimulación auditiva se producen dentro de los seis primeros años de vida, es posible alcanzar un reconocimiento del lenguaje oral en un contexto totalmente abierto», explican desde la Unidad de Implantes Cocleares del Doctor Peset de Valencia. Los niños implantados antes de los tres años, añaden, «son capaces de aprender y dominar la lengua correspondiente si la fase de rehabilitación tras el implante se realiza adecuada y progresivamente. En los niños perilocutivos, es decir, con hipoacusias desarrolladas entre los tres y los seis años, el desarrollo de la lengua hablada se verá más comprometido, sobretodo a medida que se acerquen a los seis años. A partir de los seis años y a medida que avancen los años, alcanzan las últimas fases de la rehabilitación y la comprensión de los sonidos es un hito difícil de alcanzar».

Adultos poslocutivos

En el caso de los adultos poslocutivos -personas que han perdido la audición después de adquirir el lenguaje-, cuanto más tiempo pase el órgano auditivo sin recibir estímulos, aunque sea con la ayuda de audífonos convencionales, peor serán los resultados. Existen casos en los que por importantes malformaciones cocleares, la introducción de la guía de electrodos en la cóclea no es efectiva. «En estos casos, el resultado también será mínimo o nulo. Afortunadamente estos casos se dan en poca frecuencia», aseguran desde el Hospital Dr. Peset de Valencia. Además, destacan la importancia de la rehabilitación y del trabajo de estimulación lingüística, y aseguran que los resultados cambian según la persona. Cualquier paciente, independientemente de una mejor o peor indicación, puede sacar beneficio del implante, pero los resultados van a depender de cada caso y cada individuo en particular. Solo detectar sonidos puede ser un logro pero dista mucho de conseguir un buen desarrollo del lenguaje mediante el reconocimiento y la comprensión de la palabra.

Respecto a la diferencia entre la audición a través de un implante y la natural, los especialistas del Hospital Dr. Peset explican que solo los usuarios de implantes cocleares podrían realmente responder en caso de que en el periodo previo al implante hubieran oído, ya que son los únicos capaces de comparar ambas formas de audición. «A diferencia de la estimulación por vía fisiológica natural a través de las ondas sonoras, los pacientes implantados reciben una señal eléctrica directa al ganglio espiral de Corti y a las primeras neuronas de la vía auditiva, de forma que ya se genera y se continúa la estimulación hacía las vías superiores. El sonido que se percibe, una vez programado el implante, es un ruido que el paciente tendrá que aprender a discriminar de forma progresiva a través de la rehabilitación», aclaran.

Rehabilitación

La rehabilitación de los implantados cocleares consta de cinco fases. En la detección, el paciente debe ser capaz de indicar la presencia o ausencia del sonido. En la fase de discriminación, debe saber si dos sonidos son iguales o diferentes, sin comprenderlos. Para la siguiente fase, la identificación, el paciente debe seleccionar la respuesta correcta de una lista cerrada, mientras que en la de reconocimiento debe repetir una frase sin la ayuda de una elección forzosa. Por último, en la etapa de comprensión, el paciente debería ya poder proporcionar, trabajando sus habilidades de escucha, una respuesta más interactiva que imitativa. «Los resultados que se van a alcanzar dependen de cada individuo en particular, pero es importante la colaboración del paciente, la familia, el colegio y los amigos, para desarrollar una buena rehabilitación», puntualiza la Federación AICE.

Solo en niños con una sordera bilateral -la que se produce en ambos oídos- profunda prelocutiva se producirá una falta de adquisición del lenguaje hablado, lo que se conoce como sordomudez. Actualmente, se piensa que existe una capacidad preestablecida para el lenguaje con unas áreas cerebrales predestinadas a asumirlo, pero se necesita el aprendizaje por imitación para que se desarrolle esta capacidad. Ambas concepciones son compatibles.

«Para imitar los sonidos y para codificarlos con el significado correcto es imprescindible una audición normal», resaltan desde la Unidad de Implantes Cocleares del Hospital Dr. Peset de Valencia desde donde se recuerda que «el lenguaje oral es el rasgo que diferencia el lenguaje del ser humano del de los animales y por medio de la palabra dirigimos y organizamos nuestras acciones». A través del lenguaje regulamos y estructuramos nuestra personalidad y nos identificamos como grupo social. La capacidad de utilizar el lenguaje hablado como medio de comunicación no se hereda, es una función que se aprende por imitación de sonidos», puntualizan. El uso y difusión de los implantes cocleares permite, en la mayor parte de los niños hipoacúsicos, «la habilitación auditiva y el desarrollo del lenguaje oral. Son capaces de tener un desarrollo social, cultural y intelectual igual que los niños normoyentes».

Una ayuda para «mantener la cohesión laboral, social y familiar»

Por todos los beneficios que aporta, la Federación AICE ha divulgado un manifiesto con motivo de la celebración del Día del Implante Coclear, cuyo lema para este año es ‘Sin límites gracias al implante coclear’. El manifiesto exhorta a los poderes públicos invertir en ayudas auditivas por su rentabilidad a largo plazo. «En niños, mejora su educación y sus perspectivas de futuro, en la tercera y cuarta edad disminuye su aislamiento, retrasa la aparición y progresión de enfermedades como la demencia senil o el Alzheimer, o la necesidad de residencias y disminuye su coste económico. En edades intermedias evita depresiones, bajas laborales y ayuda a mantener la cohesión laboral, social y familiar. El coste estimado en España de la falta de inversión en ayudas auditivas es de 16.000 millones de euros anuales», señala el manifiesto.

Los implantados cocleares y sus familias exigen, a través de este escrito, que se cumplan las leyes, entre ellas las que dan derecho a que, si el cirujano lo considera adecuado, se proceda a realizar la implantación coclear bilateral. «Las profundas diferencias de código postal y Comunidades Autónomas deben desaparecer y los médicos no deben sufrir presiones debidas a restricciones económicas, al igual que en el caso de las actualizaciones del procesador externo, que deberían seguir unos protocolos homologados en toda la geografía y que actualmente también el código postal nos marca diferencias de procedimiento», continúa.

«El mantenimiento del procesador y los componentes externos del implante coclear no pueden seguir siendo una carga para el usuario y su familia», explican desde AICE, que se queja en el comunicado de que siguen esperando que tanto el Gobierno como las Comunidades Autónomas cumplan sus promesas con respecto a regularizar la cobertura sanitaria de estos implantes y de todo lo que conlleva su mantenimiento técnico y sanitario. «Consideramos que ya se han propasado los plazos razonables que se nos prometieron», explican en el comunicado. De esta forma, desde la Federación AICE se exige a todos los partidos políticos con representación parlamentaria «a ser conscientes de su responsabilidad moral y social» ante este colectivo y «a realizar los pasos e iniciativas políticas necesarias para que se cumplan las promesas que se nos hicieron, en su momento, y conseguir una sociedad más justa a la vez que se dediquen los recursos económicos necesarios, que -nos consta- son muy rentables, no sólo socialmente sino también económicamente».

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