Control para ganar en calidad de vida

Sesión de fisioterapia./LP
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CONSEJOS | Recomendaciones para convivir con el dolor
RAFA HONRUBIAValencia

La Sociedad Española del Dolor (SED), capítulo español de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, en sus siglas en inglés), ha publicado una ‘Guía de Manejo del Dolor’ con algunos consejos que puede seguir el paciente que sufre de dolor crónico. «El dolor crónico es un problema extraordinariamente complejo. No sabe de edades; no respeta a nadie y nos interpela a todos. En ocasiones, cuando el dolor se ha cronificado, es difícil que desaparezca. No obstante, sí es posible mantener una cierta calidad de vida a pesar del dolor. Y para ello se necesitan recursos», establece la Guía.

Técnicas de relajación

Hay muchos tipos de situaciones que nos pueden producir tensión muscular. Por ejemplo, cuando algo nos saca de quicio y nos sentimos enfadados, cuando una situación nos desborda, y estamos estresados, cuando estamos nerviosos, con ansiedad o simplemente cuando sentimos más dolor. Si esta tensión muscular se mantiene durante mucho tiempo en alguna parte de nuestro cuerpo, el dolor se incrementa aún más. La relajación ayuda a aliviar el dolor o evita que empeore, al disminuir la tensión muscular. Puede ayudarnos a dormir, nos hace sentirnos menos cansados, reduce nuestra ansiedad y hace que otros métodos contra el dolor funcionen mejor. Algunas personas, por ejemplo, observan que el tomar medicamentos contra el dolor funciona más rápidamente y mejor, cuando se relajan al mismo tiempo.

Actividades agradables

Cuando se tiene dolor persistente, a veces, se abandonan poco a poco muchas de aquellas actividades que antes nos resultaban gratificantes. Cuando hablamos de actividades gratificantes, nos referimos a aquellas actividades que siempre nos han gustado; que nos resultan agradables y entretenidas. Pueden ser actividades que hemos abandonado por culpa del dolor, o bien aquellas otras que, aunque están a nuestro alcance, no nos atrevemos a realizar por miedo a que el dolor empeore, o simplemente nos encontramos tristes y sin ganas de hacer nada en especial. Es un hecho comprobado que, el abandono o la disminución de las actividades agradables fomenta la depresión. Y también está probado, que si nos sentimos tristes, manejamos peor nuestro dolor.

Priorizar y planificar

Planificar tu día tras día es una técnica esencial. Por ejemplo, cada día puedes escribir una lista de cosas que desees hacer. Es importante que te marques pequeñas metas alcanzables y que las tareas las repartas de manera realista a lo largo del día.

También hay que marcarse un ritmo adecuado para las actividades diarias es una de las claves de éxito en el manejo del dolor. Esto consiste en saber realizar las actividades poco a poco, y no querer abarcarlas todas de golpe. Es importante ponerse descansos entre las actividades para tomarse un respiro, así evitarás terminar agotado al finalizar el día. Se trata de buscar un equilibrio adecuado entre descanso y actividad. Si no adaptamos nuestro ritmo cotidiano a nuestra nueva situación, haremos más tareas de las que podemos, sobrecargándonos y finalizando el día muy cansados y culpables por ello.

Pensamientos negativos

Los pensamientos negativos agravan la depresión. Pensar de una forma negativa influye en nuestro estado de ánimo, haciendo que «nos sintamos según pensamos» (más acobardados por el dolor y más tristes e inútiles); y cuanto más deprimidos estemos, menos toleraremos el dolor. Además de la nula utilidad de los pensamientos negativos, estos no son reales. La mayoría de las veces nos vienen a la cabeza sin que nos demos cuenta porque son automáticos. Además, no los cuestionamos, dejamos que influyan en nuestro estado de ánimo, haciéndonos sentir mal. Es importante aprender a detectar los pensamientos negativos que tenemos acerca del dolor para luego aprender a sustituirlos por otros más positivos.

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