Iniciativa

Un plan para que la huerta de València ‘no se quede sin manos’

Cultivos de la huerta que aún permanece inalterable en los alrededores de la ciudad./Damián Torres
Cultivos de la huerta que aún permanece inalterable en los alrededores de la ciudad. / Damián Torres
El Ayuntamiento de la ciudad ha puesto en marcha un ambicioso programa para promover y potenciar la actividad agrícola
J. FALOMIR.

‘Ens estem quedant sense mans’ es el nombre de la campaña que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de València impulsada por la Concejalía de Agricultura, para promocionar la actividad agrícola y potenciar el valor de la huerta. La principal finalidad de este proyecto es que se revalorice el patrimonio agrícola de la ciudad y que no se vayan abandonando progresivamente los campos por falta de rentabilidad y, consecuentemente, de labradores que se ocupen de los mismos.

Un ambicioso programa que pretende potenciar el trabajo vinculado a la agricultura en uno de los territorios donde, a lo largo de los siglos, la imagen de una huerta cuidada como si de un jardín se tratase, ha sido la que más ha caracterizado y singularizado a la ciudad de València y a sus pueblos circundantes.

Aspectos como el relevo generacional, la gobernanza del sistema alimentario municipal, la mejora de la rentabilidad, la promoción de la actividad agraria responsable, la planificación territorial de las infraestructuras o los servicios comunitarios, se analizan en el programa municipal. Como también se hace referencia directa a los alimentos de kilómetro cero, el comercio de proximidad, los esfuerzos para garantizar la mejora del planeta y de la calidad del producto, así como a las iniciativas del Vivero de Empresas Agrícolas y la Incubadora de empresas Agro-Lab. Son algunos de los muchos aspectos que aborda el trabajo municipal puesto que el Plan de la Concejalía contiene más de 20 programas que recogen unas 100 acciones para promocionar la actividad y el espacio agrícola municipal basadas en esas líneas de trabajo.

La concejala de Agricultura y Huerta, Consol Castillo, presentó hace unos días la campaña de comunicación que quiere dar a conocer este ‘Plan de Acción Integral para la promoción de la Actividad Agrícola’ a través de una página web, un vídeo, fotografías, mobiliario urbano, el canal Bussi de la EMT y otros medios de difusión. Este plan representa la hoja de ruta de las políticas municipales en cuanto a la defensa y revalorización del patrimonio agrícola de València.

«Era imprescindible realizar una campaña que visualizara por un lado el trabajo que estamos haciendo, y por otro la potencialidad que tiene la huerta de València, que muchas veces no es valorada en su totalidad por parte de la ciudadanía», dijo Castillo.

«Con este punto de partida, se ha elaborado una página web con el plan de acción territorial actualizado y en la que se visualiza el estado de ejecución de las acciones que lleva a cabo el consistorio y los documentos que se generan», explicó la concejala.

En la presentación se proyectó el vídeo que constituye «el elemento central» de la campaña con el que buscan «visualizar a través de esos labradores que conforman la imagen gráfica de la campaña, que no son modelos sino agricultores reales que trabajan su campo, que viven de su explotación», dijo.

«Es una realidad sobre la que queremos concienciar a la ciudadanía con el objetivo de poderla modificar y mejorar», aseguró la edil. El lema ‘Ens estem quedant sense mans’ responde a uno de los retos más importantes para el futuro de la agricultura en el municipio de València, «donde actualmente la edad media de los agricultores supera los 60 años», señaló Castillo.

La concejala recordó que uno de los elementos clave para la concesión de la Capitalidad Mundial de la Alimentación Sostenible a València «fue precisamente la existencia de esa huerta periurbana singular y única en el mundo».

«Si ignoramos las manos que nos dan de comer perdemos nuestra identidad», afirmó y defendió el objetivo de dignificar el trabajo de los labradores dando a conocer y poniendo en valor su papel en la huerta, en la oferta de alimentos de proximidad, en la gastronomía y en la cultura inseparablemente unida a ellas. «Si queremos que la huerta perdure necesitamos a esas personas», dijo.

Castillo recordó que más del 50% de la población mundial vive ya en las ciudades, y este porcentaje va a aumentar en el inmediato futuro. «Todas esas personas, toda esa población urbana, tendrá que poder alimentarse», concluyó la edil.

Plan de acción

Josep Manuel Pérez, jefe de sección de Agricultura y Huerta del Ayuntamiento de Valencia y responsable del proyecto, comentó a Coopera que aunque no se dispone del presupuesto necesario para la puesta en marcha de muchas acciones «lo importante ahora es dar a conocer este completo plan de acción y abordar uno de los retos fundamentales que plantea esta cuestión que es el inexistente recambio generacional».

Pérez añadió que este plan prevé desarrollar estrategias conjuntas coordinadas con otras concejalías y con la Diputació de València «que pueden aportar mucho en muchos aspectos ya que la Diputació, por ejemplo, impulsa desde hace años programas para crear bancos de tierras y facilitar el contacto entre los propietarios de parcelas aptas para la explotación agraria y las personas interesadas en su cultivo».

En este sentido, Josep Manuel Pérez se refirió a la idea tantas veces reivindicada de conseguir reparcelar los campos para tener mayores superficies de cultivo, «algo que no sé si es tan importante como la idea de acercar parcela, puesto que es muy frecuente que un agricultor tenga distintos campos repartidos en varias explotaciones que no están una al lado de la otra, por lo que un plan de concentración puede resultar básico para aumentar la rentabilidad», comentó. «El cultivo tradicional de la huerta valenciana ha ido cambiando a lo largo de la historia. Ahora resulta sorprendente saber que hubo un tiempo en el que se cultivaba trigo, vid y moras. Mientras que actualmente el cultivo de la chufa se ha convertido en la estrella, seguido de la cebolla, la alcachofa y la patata. Ya no se cultivan tomates ni maíz, como se hacía en los años sesenta; pero en esta continua evolución de productos el parcelario ha permanecido inmutable y por eso tiene un valor mantenerlo», afirmó.

Este plan afecta únicamente a la huerta del término municipal de Valencia pero el jefe de sección de Agricultura del Ayuntamiento subrayó que mucha gente «no es consciente de que dentro de este término municipal se incluyen localidades como Casas de Bárcena, Massarrojos, Benifaraig, Carpesa, Borbotó o Poble Nou, todas ellas enclavadas en el corazón de l’Horta Nord y con una importante extensión de campos de cultivo. Sin olvidar otros pueblos arroceros como Pinedo, La Torre, El Saler, Forn d’Alcedo. La Punta, El Palmar o El Perellonet que son también pedanías del Consistorio de Valencia, al igual que Castellar-Oliveral o Benimamet y Beniferri».

Cooperativas

Por otra parte, el programa tiene un capítulo dedicado tanto a las cooperativas de las que forman parte o con las que trabajan los agricultores como al fomento del cooperativismo, algo que en ese sector es tradicional puesto que agricultura y cooperativa son términos que van asociados. El programa quiere promocionar la actividad agroalimentaria inclusiva y socialmente responsable, alentando la buena gestión medioambiental y la promoción de la agricultura ecológica.

La ruptura generacional y el consecuente abandono de tierras está haciendo que una profesión milenaria se encuentre en una situación difícil que comporta graves repercusiones culturales, sociales, económicas y medioambientales, así como la pérdida de soberanía alimentaria. Por ello, la respuesta a esta crisis puede estar en el acompañamiento de la producción convencional hacia modelos productivos más responsables social y ambientalmente; la modernización de técnicas y concepciones del trabajo agrícola, la mejora de la rentabilidad, la dinamización agroecológica de la producción; la superación de la inseguridad de la agricultura ante otros sectores económicos y sociales; la carencia de infraestructuras y servicios adaptadas a las necesidades del sector agrícola y el hacer de las políticas agroalimentarias un eje transversal y participativo de las políticas municipales.

Entrega del distintivo a la igualdad en la empresa

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat Montserrat, ha entregado a la vicepresidenta de BCC-Grupo Cajamar, Marta de Castro Aparicio, el distintivo ‘Igualdad en la empresa’ otorgado a Banco de Crédito Social Cooperativo, entidad cabecera del Grupo Cooperativo Cajamar, y a Cajamar Caja Rural por la aplicación y desarrollo de medidas de igualdad de trato e igualdad de oportunidades en las condiciones de trabajo de sus empleados, en sus modelos de organización y en otros ámbitos, como sus servicios, productos y publicidad.

Para Marta de Castro, «este reconocimiento nos sirve de estímulo para seguir mejorando aún más en nuestro compromiso con la igualdad en las entidades de nuestro Grupo». Asimismo, ha recordado que «igualdad y equidad son dos de los valores cooperativos fundamentales, que han imbuido desde sus orígenes la filosofía y estrategia de Cajamar en la gestión y trasmisión de los valores igualitarios en su política laboral».

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