Iniesta se lamenta en una jugada ante Croacia. / Efe
Javier Miñano, preparador físico de España, tiene dura tarea. En realidad la ha tenido desde que llegaron los jugadores de una temporada cruda y sin apenas descanso. Pero esta vez se ha acentuado más. Lo decía Iniesta al final del partido contra Croacia: “Llevamos tres partidos muy duros casi seguidos. No somos máquinas y claro que hemos acusado el cansancio. Se ha visto en algunas fases del partido”.
Fue así: futbolistas que llegaban una décima de segundo tarde a los cruces, a las salidas de los regates, en las recuperaciones de posición o al remate. Y los tocados: Xavi anda entre algodones desde que llegó, al mismo Iniesta le pegan hasta en el carné de identidad, Piqué se enredaba en la cueva, como Arbeloa, y el resto va con la reserva.
Así que de aquí hasta el cruce de cuartos de final habrá entrenamientos de recuperación, muy básicos, para intentar refrescar a la gente. El problema es lo que viene: ya sea Inglaterra o Ucrania, ambas se tratan de selecciones muy físicas, duras y que van a plantear la batalla en el terreno del músculo, donde ellos llevan las de ganar. O a los nuestros se les llena algo el depósito o lo van a pasar peor que mal.





