Los jugadores de la selección italia celebran el pase a la final. / Efe
La Eurocopa es una buena ocasión para algunas selecciones para cortar maleficios o mantener rachas negativas históricas, como parece haber dejado claro Italia este jueves en Varsovia, donde derrotó 2-1 a Alemania, equipo que jamás le ganó en una gran cita. Algunos elencos tienen la misma bestia negra, como Alemania, España e Inglaterra, tres potencias impotentes cuando ven una camiseta azzurra, como lo demuestra esta Eurocopa .
Si bien los españoles eliminaron a los Azzurri en cuartos de final de la Eurocopa -2008 antes de consagrarse campeones, no lo lograron en el tiempo reglamentario ni el alargue (0-0), sino que a través de los penales (4-2).
Una clasificación, seguro, pero algunos italianos no lo toman como derrota. Y su empate 1-1 en el estreno del grupo C confirma la imbatibilidad italiana ante la Roja en siete partidos (3 victorias, 4 empates). Pero esta Eurocopa no ha terminado y España puede aprovechar para cambiar el curso de la historia, cuando se crucen en la final del domingo en Kiev.
Alemania, por su lado, también ha trastabillado ante el maleficio italiano. Nunca le ganaron en partidos oficiales de grandes citas y aún siguen vivas las cicatrices de la derrota en la final de España-1982 (3-1) y las semifinales de México-1970 (4-3) y Alemania-2006 (2-0). En resumen, Italia sigue invicta en ocho choques (4 empates, 4 derrotas).
Antes, Inglaterra fracasó por tercera vez en su intento ante los italianos (caída 4-2 tras 0-0) en cuartos de final. Antes, la Squadra Azzurra se impuso dos veces, siempre en su tierra, en el Mundial-1990 (2-1, por el tercer puesto) y en la Eurocopa -1980 (1-0).
Para Holanda, la pesadilla se llama Portugal y esta Eurocopa lo confirmó. En el partido de fase de grupos, crucial para ambos, el once de Cristiano Ronaldo se impuso 2-1, festejando su tercera victoria en igual cantidad de partidos. En semifinales de la Eurocopa -2004 (2-1) y en octavos del Mundial-2006 (1-0), los lusos acabaron siempre con éxito.
Pero esta Eurocopa también dio espacio para cortar rachas negativas. España lo hizo, al superar a Francia en cuartos de final (2-0), con el que puso fin a una serie de cuatro duelos sin éxito ante los Bleus, a los que no les había ganado en partidos oficiales.
Antes de ser campeón del mundo y de Europa, España concedió un empate en la Eurocopa -1996 (1-1) y tres derrotas en eliminatorias a matar o morir: en final de la Eurocopa -1984 (2-0), en cuartos de la Eurocopa -2000 (2-1) y en octavos del Mundial-2006 (3-1).



