Fernando Torres, durante un momento del partido./Fabrice Coffrini (AFP)
Ficha técnica:
Victoria, minutos de premio a los descartados, más rodaje en la puesta a punto para la Eurocopa y ningún lesionado. Misión cumplida ante la débil Corea del Sur en el día en que Del Bosque igualó los 54 partidos de Luis Aragonés en el banquillo de la selección y Fernando Torres acabó con una sequía de casi un año en ‘La Roja’. Abrió el camino del éxito, anotó su diana 28 en 92 encuentros, superó a Morientes y se quedó en solitario como cuarto máximo goleador en la historia de la selección, solo superado por Fernando Hierro (29), Raúl (44) y Villa (51). No marcaba desde que el 4 de junio de 2011 cerró la goleada ante Estados Unidos (0-4) en el amistoso del Gillette Stadium de Foxboro.
Del Bosque confeccionó un once experimental, con algunos meritorios que se marchan como Monreal y Beñat, y los recién incorporados Torres y Mata, pletóricos tras conquistar la ‘Champions’ con el Chelsea. Un equipo que, todavía sin titulares indiscutibles del Barça como Busquets, Xavi e Iniesta, de centro del campo hacia delante sería la envidia de cualquier país. Disponer de prestidigitadores del balón como Silva, Mata y Cazorla por detrás del punta es un lujo que ya querrían para sí Holanda, Alemania y, por supuesto, Italia e Inglaterra.
España salió a Berna con una actitud dominante. Movilidad, buen gusto a la hora de tocar, notable disposición y llegada. Al ‘Niño’ se le veía con ganas, tal y como han advertido tanto sus compañeros desde que se incorporó a la concentración. Acertó en la primera que tuvo, al peinar un gran centro de Beñat. El portero surcoreano colaboró lo suyo.
Versátiles
Los versátiles centrocampistas buscaban los desmarques de Torres y el partido ya tenía pinta en ese arranque de goleada. Los imprecisos asiáticos no paraban de correr pero llegaban siempre tarde. Perseguían sombras. Cazorla pudo lograr el segundo en un gran disparo que desvió el portero, a Torres le indicaron un fuera de juego inexistente cuando se quedaba solo y a Mata le anularon un gol tras una acción de tiralíneas entre Silva y Monreal. Fue generoso el malaguista pero ‘Juanín’ no supo esperar y cayó en la trampa.
Mención especial para Beñat. Abandona el grupo pero en solo dos partidos ha dejado la sensación de que lleva toda la vida en la selección. Actuó con personalidad y desparpajo. Buscó el desmarque, pidió el balón, lo distribuyó con gran criterio, dio dos pases de gol, uno ante Serbia y otro ante los surcoreanos, y se prodigó en el tiro a puerta. Responde al estilo de esos bajitos por los que apostó Luis Aragonés y a los que dio continuidad Del Bosque.
No había noticias de los rivales. Apenas algún centro que mostró ciertos desajustes entre la zaga y Pepe Reina, un suplente que ya suma 25 entorchados con la absoluta. Al filo del descanso llegó un empate que sorprendió a todos. Un desvió de Beñat y un excepcional disparo desde fuera del área de Kim Do Heon. El gol premiaba el esfuerzo del modesto y castigaba la confianza de unos campeones que se vieron tan superiores que no se preocuparon de cerrar bien en defensa.
Aunque estos bolos son intrascendentes, no era cuestión de dejar escapar la victoria ante un contrincante menor. Aceleró España en la reanudación y en menos de diez minutos cerró el duelo. Xabi Alonso, al transformar un penalti tan claro como absurdo por mano de un defensor, y Cazorla, listísimo al sacar una falta rasa, sabedor de que los hombres de la barrera saltarían, marcaron distancias. Hora de mover peones, de brindar minutos a los que se marchan sin poder disfrutar de la Eurocopa y de dejar marchar el partido sin sustos, ni lesiones. El gol de Negredo, que antes de su tiro seco había dejado algún gesto técnico para la galería, cerró la concentración en tierras centroeuropeas.
El ‘Niño’ abrió un cómodo triunfo ante los surcoreanos y superó a Morientes como cuarto mayor artillero español.



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