Las Provincias

El bipartidismo recupera terreno en el Congreso

Mariano Rajoy y Predor Sánchez, en una reunión el pasado febrero.
Mariano Rajoy y Predor Sánchez, en una reunión el pasado febrero. / Archivo
  • PP y PSOE controlan el 63% de los escaños de la Cámara baja con el 55% de los votos, favorecidos como siempre por la ley d’Hondt

Los que extendieron el certificado de defunción del bipartidismo van a tener que revisar sus vaticinios. PP y PSOE han recuperado terreno respecto a las elecciones de hace seis meses, y gracias a una ley electoral generosa con las fuerzas mayoritarias controlan el 63% de los escaños del Congreso con el 55,6% de los sufragios. Podemos y Ciudadanos, se supone que las fuerzas llamadas a liquidar el sistema instaurado en la Transición, lo han perdido y sus dominios se limitan al 29% de los diputados pese a haber obtenido el 34% de las papeletas.

Lejos de retroceder, los viejos partidos han reforzado sus posiciones. Entre populares y socialistas suman 222 de los 350 legisladores de la Cámara baja, nueve más que los que consiguieron el 20 de diciembre. Una mayoría que, de todas maneras, está muy alejada del control abrumador que ejercían hace solo cinco años. En las elecciones de 2011, PP y PSOE sumaron 323 diputados, cien más que ahora.

Los nuevos partidos, los de Pablo Iglesias y Albert Rivera, han caído casi en la misma medida que han crecido los viejos y han pasado en estas elecciones de 111 a 103 escaños. Los nacionalistas, la otra pata del modelo instaurado en los años setenta, mantienen sus posiciones. Tenían 26 diputados y ahora suman 25 por la pérdida de uno del PNV.

No es de extrañar por tanto que Ciudadanos se sumara el mismo domingo por la noche al club de los damnificados por la ley electoral y exigiera su reforma. Con solo nueve décimas menos de apoyo en las urnas ha perdido ocho representantes, y casi 700.000 papeletas naranjas se fueron a la basura en 32 circunscripciones donde no logró representación. En anteriores legislaturas eran Izquierda Unida y UPyD los que abanderaban la demanda y por las mismas razones.

Todo lo contrario que PP y PSOE, que apenas tuvieron votos inútiles. Los populares lograron escaños en todas las provincias salvo en Guipúzcoa y Gerona, y los socialistas solo se quedaron sin diputados en Lérida, y en Ceuta y Melilla, que eligen solo uno. La consecuencia es que los dos grandes partidos disfrutan gracias al reparto de diputados basado en la ley d’Hondt de una prima de presencia en la Cámara baja. Los populares con el 33% de los sufragios controlan el 39% de los escaños y los socialistas con el 22,6% cuentan con el 24,2% de los asientos. Mientras que Ciudadanos, con el 13% de las papeletas, tiene el 9% de los diputados. Más equilibrado es el caso de Unidos Podemos, que tiene el 20% de los asientos con el 21% de los votos.

Diputados caros y baratos

El desequilibrio también se aprecia en el coste de papeletas por legislador. El PP necesitó 57.709 votos para alcanzar un diputado; el PSOE, 63.820; Unidos Podemos, 71.123; y Ciudadanos, 97.617.

Con estos números en la mano es fácil de entender que PP, PSOE y los nacionalistas se nieguen a encarar la reforma electoral que demandan los minoritarios. Los socialistas se han sumado alguna vez a esa petición, pero con la boca pequeña porque el sistema es bueno para sus expectativas. Se han propuesto varias fórmulas, desde celebrar las elecciones con distrito único, como ocurre en las europeas, hasta mantener el vigente con la creación de una bolsa de votos que se asignarían en una circunscripción nacional.

Según un estudio del diario ‘Las Provincias’, si estas elecciones se hubieran celebrado con un sistema de reparto proporcional puro de escaños, es decir sin la ley d’Hondt, el PP hubiera perdido 21 diputados, el PSOE, seis; el PNV, uno, y Convergència, otro; mientras que Unidos Podemos habría ganado tres, Ciudadanos, 14; el partido animalista Pacma, cuatro, y Bildu uno; entrarían en la Cámara con un diputado Recortes Cero, Vox, UPyD y el Bloque Nacionalista Galego.

Con la asignación de escaños mediante la ley d’Hondt pero con toda España como única circunscripción, los populares hubieran perdido 17 escaños y los socialistas, tres, mientras que el partido que lidera Pablo Iglesias habría mejorado en tres representantes y el de Albert Rivera, en 15.