Las Provincias

Valenciano asegura que serán los socialistas los que «sacarán a España de la crisis»

Valenciano, junto a Patxi López, en Durango. / Efe
  • El PSOE se viene arriba en la recta final de la campaña y apelan al electorado más ortodoxo

No hay unanimidad en los sondeos sobre la distancia entre PP y PSOE a una semana de las elecciones del 25 de mayo, pero al principal partido de la oposición le basta con mantener viva una idea: que no hay razón para dar por perdida una batalla que, a la luz del varapalo sufrido en las urnas el 20 de noviembre de 2011, parecía inabordable. Se corresponda o no con la realidad de su progresión electoral, desde el debate del jueves entre su candidata Elena Valenciano y el del PP, Miguel Arias Cañete, los socialistas están claramente de «subidón» y se nota en sus mensajes. «Nosotros sacaremos a España de la crisis», prometió Valenciano durante un mitin en Durango (Vizcaya).

Es la primera vez en años, desde luego desde el batacazo de hace media legislatura, que un dirigente del PSOE lanza una afirmación así. La formación arrastra aún un cierto complejo de culpa por el modo en el que gestionó el descalabro de la economía española a partir de 2008 y ha dejado constancia de ello en varias ocasiones, en la Conferencia Política en la que renovó su proyecto y hasta en la guía de campaña para estos comicios. En la dirección del partido entienden que aunque hayan logrado recuperar la confianza de una parte de su electorado, ese terreno, el de la credibilidad en materia económica, sigue siendo su asignatura pendiente.

Lo que también creen los socialistas, sin embargo, es que para una parte de su electorado que en 2011 decidió votar al PP, casi por desesperación, estos dos años y medio han sido desesperantes. Dado que unas elecciones como las europeas, en las que la movilización es difícil, no se puede aspirar a arrastrar más que aquellos que, por decirlo en términos futbolísticos, sienten los colores del partido, el PSOE se esfuerza en subrayar que ni la recuperación de la que habla el Gobierno se siente en los hogares de las clases medias y bajas ni llega a las pequeñas y medianas empresas. Y que ha puesto patas arriba el estado de bienestar cuando más necesario sería.

Esa es, en realidad, la idea que subyace tras la contundente frase de Valenciano. «Nosotros sacaremos a España de la crisis porque sacaremos a la gente del agujero –adujo–. No creemos en sus números, creemos en la vida de las personas». La número dos del primer partido de la oposición ha apostado desde el primer día por un discurso muy ideológico en un intento de tocar la fibra sensible de los suyos. «La derecha ha tratado de instalar una especie de pensamiento único según el cual lo que se hace es lo único que se puede hacer. Nuestro pensamiento político nació para decir lo contrario, que claro que se pueden hacer las cosas de otra manera, basta con que nuestra suerte cambie. Ellos trabajan para los grandes corporaciones y quienes tienen cuentas en Suiza y nosotros –dijo– para la gente que sufre».

Orgullo

Los socialistas insisten también en presentar a Mariano Rajoy como una marioneta de la canciller alemana, Angela Merkel. «No conocen una receta constructiva. Solo tienen una: recortar y recortar y no distribuir. Estamos esperando que Rajoy le diga a Merkel que el sur también existe y que necesita salir adelante».

El PSOE ha vuelto, al menos de palabra, a sus esencias. Es un modo de combatir ese idea que tanto daño le ha hecho y que tan bien ha cuajado en los sectores progresistas (y no solo progresistas) según la cual tanto da votar a una u otra fuerza mayoritaria porque las diferencias son mínimas. Felipe González les pinchó el globo el domingo pasado y hace unos días tuvo que pedir perdón, a su manera, pero los dirigentes socialistas siguen soplando.

Lo hizo junto a Valenciano el exlehendakari Patxi López, probabilísimo aspirante a las primarias de noviembre en las que el partido elegirá a su candidato a la presidencia del Gobierno. «Aunque algunos digan que no se lleva y suena antiguo, los socialistas no podemos soportar la injusticia, se produzca donde se produzca y estamos ante una enorme oportunidad para volver a demostrar nuestra lucha por la igualdad», arengó.

El suyo fue un discurso que, sin duda, podrá ser reciclado en parte si finalmente se lanza a por el liderazgo de su formación. Y aquí está la muestra: «Lo hemos pasado mal, hemos cometido errores y bien caros que los hemos pagado, pero ayer de nuevo en pie podemos llevar la cabeza bien alta y decir con orgullo: yo soy socialista y he venido a cambiar el mundo».