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Trump nombra consejera presidencial a su jefa de campaña

Kellyane Conway, directora de campaña de Trump y futura consejera presidencial.
Kellyane Conway, directora de campaña de Trump y futura consejera presidencial. / Albin Lohr-Jones (Efe)
  • Kellyanne Conway, de 49 años, será una de las mujeres más poderosas de la Casa Blanca, después de hacer historia como primera directora de campaña ganadora de unas elecciones en Estados Unidos

El presidente electo de EE UU, Donald Trump, ha nombrado hoy consejera presidencial a su jefa de campaña, Kellyanne Conway, la mujer que en tres meses convirtió una estrategia que hacía aguas en una victoria para la historia.

"Ha sido una consejera de confianza y una estratega que jugó un papel crucial en mi victoria. Es una defensora incansable y tenaz de mi agenda y sabe de una manera increíble cómo comunicar nuestro mensaje con eficacia", declaró Trump en el comunicado del anuncio.

Conway, de 49 años, será una de las mujeres más poderosas de la Casa Blanca, después de hacer historia como primera jefa de campaña ganadora de unas elecciones en Estados Unidos.

La veterana estratega y encuestadora republicana tomó las riendas de la campaña cuando el magnate iba diez puntos por detrás, en un agosto errático tras las convenciones y bajo una lluvia de críticas por sus ataques a los padres de un soldado estadounidense musulmán fallecido en combate en Irak.

Se convirtió enseguida en uno de los rostros más conocidos de la campaña de Trump, con apariciones frecuentes en las cadenas de televisión y un personaje fijo en el popular programa satírico Saturday Night Live.

Su capacidad para influir en el magnate, un candidato explosivo e imprevisible, le valió el apodo de "Trump whisperer", la "susurradora" o "encantadora": la persona capaz de amansar a la fiera.

Esa imagen de "domadora" quedó plasmada en una portada de la revista "The New Yorker" en octubre, en la que una Conway de rostro sereno agita un látigo para controlar a un Donald Trump dibujado como un león amenazante con la boca abierta en una pista de circo.

Desde el 20 de enero, cuando además cumple 50 años, la estratega tendrá que domesticar a Trump en un cargo que requiere mucha más templanza que una campaña electoral: la Presidencia de Estados Unidos.

Como consejera presidencial, Conway "continuará con su papel de consejera cercana" a Trump y trabajará junto al resto del equipo de confianza del magnate para "para comunicar y ejecutar efectivamente las prioridades y acciones legislativas del Gobierno", explicó hoy el equipo de transición en una nota.

La estratega considera que su papel en la Casa Blanca "esencialmente continuará siendo lo que ha sido", "incluirá probablemente comunicación, estadísticas y estrategia", según dijo en una entrevista en CNN tras anunciarse su nombramiento.

"La prioridad número uno es ser una consejera discreta que le ayude a comunicar y conectar con Estados Unidos de manera efectiva", explicó en MSNBC, otra de las cadenas por las que hizo ronda hoy.

Conway rechazó el puesto de secretaria de prensa de la Casa Blanca, un cargo de alto perfil y con gran visibilidad puesto que tradicionalmente es la persona que se encarga de dar la rueda de prensa diaria.

La republicana dijo en varias ocasiones que prefería un papel de asesora externa, fuera de la Casa Blanca, pero al final Trump la convenció para aceptar un despacho en el Ala Oeste.

"Es muy difícil decir que no y (Trump) es muy persuasivo", comentó Conway en MSNBC.

Una de las razones por las que recelaba de sumarse al Gobierno Trump era el coste personal, tener que mudarse de Nueva Jersey a Washington DC con sus cuatro hijos y su marido para ejercer un cargo de máxima exigencia y enorme presión.

"Mi mayor preocupación eran mis hijos, pero esta Casa Blanca va a ser muy amable con la familia, porque Donald Trump es muy pro familia, he visto cómo comparte tiempo con la suya y cómo trata a las mujeres y hombres de la corporación", contó a la cadena.

Su punto de vista sobre la conciliación familiar le valió a principios de mes un aluvión de críticas, cuando afirmó que a los hombres no les gustaría que "sus mujeres y madres de sus hijos" trabajaran en un ambiente tan exigente como la Casa Blanca.

Pero su controversia más sonada ocurrió a finales de noviembre, cuando sorprendió a todos criticando con dureza en la televisión al excandidato presidencial republicano (2012) y gobernador Mitt Romney, a quien entonces Trump barajaba abiertamente como posible secretario de Estado.

Sin ambages, Conway dijo que elegir a Romney, líder de los críticos de Trump en la campaña, sería una traición a los votantes.

Entonces trascendieron rumores de que el magnate estaba "furioso" con Conway, pero finalmente pareció escucharla, ya que nombró como jefe de la diplomacia al máximo ejecutivo de la petrolera estadounidense ExxonMobil, Rex Tillerson, y Romney ha quedado fuera.

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