Esquerra no cumple las expectativas y se aferra a la mayoría independentista

Esquerra no cumple las expectativas y se aferra a la mayoría independentista

ERC emplaza a Rajoy a sentarse a negociar el fin del 155 y la liberalización de los dirigentes presos

CRISTIAN REINOBarcelona

Iba para ganadora de la noche y se quedó en un amargo tercer lugar. Esquerra Republicana obtuvo ayer su mejor resultado de los últimos 40 años en unas elecciones catalanas, porque con Carod Rovira no pasó de 23 escaños (2003), pero registró una doble derrota, que dejó caras largas en el cuartel general republicano, que a primera hora de la noche aún confiaba en la victoria, que le habían dado las encuestas en los últimos meses.

     Con 32 diputados y más de 800.000 votos (21%), la formación liderada por Oriol Junqueras, en prisión desde el pasado 30 de octubre, perdió en el mano a mano contra Ciudadanos en que había convertido la campaña y salió vencida en la pugna contra Junts per Catalunya. ERC esperaba situarse tras las elecciones como la fuerza de referencia en el soberanismo y en la política catalana, si bien su liderazgo tendrá que esperar, porque no ha cumplido las expectativas que no hace mucho le daban hasta cincuenta parlamentarios.

Esquerra fue quien más presionó a Carles Puigdemont para que no adelantara elecciones el pasado 26 de octubre, cuando el expresidente de la Generalitat lo tenía casi decidido. Pero a buen seguro, en la dirección republicana lamentarán durante mucho tiempo aquellas presiones y las acusaciones de traición de Gabriel Rufián sobre las 155 monedas de oro, pues de haber convocado elecciones Puigdemont, ERC lo tenía todo para concentrar el voto independentista y ganar con diferencia. Ahora tendrá que seguir a remolque del PDeCAT y además deberá resistir las críticas en el independentismo por haberse negado a la lista uniataria, que habría evitado la victoria de Ciudadanos, que sentó como un trueno en el secesionismo.

Esquerra esperaba dar el sorpasso definitiva a los convergentes para dar un cambio de rasante en el equilibrio de fuerzas del soberanismo catalán. Nada de lo que ha pasado en los últimos años en Cataluña (9-N, 1-O y la declaración unilateral de independencia) puede entenderse sin tener en cuenta la pugna que han librado ERC y CDC (ahora PDeCAT) por la hegemonía del independentismo. Ninguno de los dos se ha atrevido a frenar, hasta la proclamación de la república, por temor a que el otro capitalizara el fracaso.

Los republicanos intentaron disimular el mal resultado y se escudaron en que han tenido que afrontar las elecciones en inferioridad de condiciones por el encarcelamiento de su candidato, Oriol Junqueras, que no pudo ganar ni siquiera en su pueblo, Sant Vicenç del Horts (Barcelona), del que fue alcalde y donde se impuso Ciudadanos. ERC lamentará no haber entrado al trapo en la pugna contra Puigdemont en la campaña y no haber querido atacar a la candidatura del expresidente de la Generalitat. Tenían la carta guardada de la corrupción de Convergència, pero no quisieron utilizarla.

Victoria republicana

Como mal menor, en Esquerra se aferraron a que el independentismo ha logrado mantener la mayoría absoluta. «Las fuerzas republicanas y secesionistas hemos vuelto a ganar», afirmó Marta Rovira, número dos de la candidatura, desde la estación del Norte, en Barcelona. «La ciudadanía de Cataluña ha votado a favor de la república. La República ha ganado», aseguró. «Los independentistas hemos sacado más votos que en 2015», añadió. «El independentismo ha ganado las elecciones y las ha perdido Rajoy», dijo, siempre en clave de tripartito secesionista, para evitar la valoración particular de ERC. «La República ha ganado al 155», remató.

ERC se pusó ayer a disposición del presidente de la Generalitat cesado, Carles Puigdemont, para «conformar un gobierno republicano» lo antes posible. Con el objetivo de que los dirigentes huidos a Bruselas puedan volver y salgan de prisión los exconsejeros presos. «Hemos recuperado el mandato del 1-O y del 27-S», advirtió Rovira, que se comprometió a ser leal a dicho mandato y emplazó a Mariano Rajoy a sentarse en una mesa de negociación bilateral, con la pretensión de retirar el 155, que ha causado «consecuencias nefastas» y liberar a los presos.

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