Esquerra se resiste a que Puigdemont le arrastre a la ilegalidad con su investidura

Carles Puigdemont. /Afp
Carles Puigdemont. / Afp

La elección del presidente de la Generalitat por vía telemática impide el acuerdo entre las fuerzas secesionistas

CRISTIAN REINO Barcelona

La política catalana sigue pendiente de la decisión que adopte Carles Puigdemont sobre su futuro político. Junts per Catalunya y Esquerra han acercado posiciones, pero continúan chocando en el punto central de las negociaciones: la investidura del presidente de la Generalitat.

El exjefe del Ejecutivo catalán quiere ser investido como sea. Pretende continuar con la confrontación con Madrid y advierte con regresar a España tras ser investido, lo que dejaría una imagen de impacto, la de la Policía española deteniendo a un presidente recién elegido por un Parlamento democrático. Puigdemont y su núcleo duro de Junts per Catalunya insisten en la vía rupturista, a pesar de que cada día que pasa se registra una nueva baja en las filas independentistas. El martes fue el turno de Artur Mas y Carles Mundó y este miércoles el de Neus Lloveras, que dejará la AMI.

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El exalcalde de Girona ha arrastrado ya al PDeCAT y quiere hacer lo mismo con Esquerra. Pero los republicanos se resisten, aunque su situación, a medida que se acerca el día de la investidura es más complicada. Puigdemont se reunió el martes por la noche en Bruselas con Marta Rovira, secretaria general de ERC, y ambas candidaturas lograron cerrar un principio de acuerdo, después de varios encuentros en que habían pinchado en hueso.

Aunque en un primer momento desde Junts per Catalunya se quiso presentar el entendimiento como el pacto definitivo que desencallaba la investidura, ERC se encargó de echarle agua al vino.

En lo que están de acuerdo Junts per Catalunya y Esquerra es en que la legislatura debe arrancar el próximo miércoles, día de la constitución de la Cámara y en que la mesa del Parlamento autonómico debe tener mayoría secesionista, lo que cierra la puerta a los comunes. «Hemos conseguido que Puigdemont descarte el bloqueo de la legislatura», según fuentes republicanas.

Se busca candidato a la presidencia de la Cámara

La investidura del presidente de la Generalitat aún esta verde. Pero hasta el 31 de enero aún hay tiempo, se escudan los independentistas. Para lo que no tienen tanto margen es para la elección de la mesa y la presidencia de la Cámara, que se votarán el miércoles que viene. A día de hoy, en el independentismo no se puede decir que haya tortas por el cargo, más bien lo contrario. En circunstancias normales, Carme Forcadell estaría llamada a repetir en la presidencia cameral, pero la ex de la ANC sigue sin soltar prenda. Hace días trasladó a su entorno que no optaría a la reelección. Y es que, su situación procesal se lo desaconseja. Fuentes próximas a Forcadell aseguraron ayer que esta semana podría anunciar su decisión definitiva.

En pasadas legislaturas, ser presidente del Parlamento era una especie de premio para quien lo conseguía. No solo por el tratamiento de molt honorable, sino por un sueldo de casi 8.000 euros mensuales. En esta ocasión, es una patata caliente, pues en cuanto sea elegido deberá decidir sobre la investidura a distancia y asumir las consecuencias, que para Forcadell podría suponer una nueva imputación.

La actual presidenta de la Cámara catalana estuvo hace un mes un día en prisión, tras pagar una fianza de 150.000 que le impuso el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena. Forcadell evitó la prisión después de desmarcarse de la vía unilateral para la independencia. Un arranque rupturista como el que pretende Puigdemont dejaría en una situación delicada a la exactivista.

ERC, en principio, tendría derecho a proponer el candidato, en virtud del reparto de poderes con Junts per Catalunya. Tras la retirada de Carles Mundó, que sonaba como candidato, el que gana puntos en las quinielas es Ernest Margall, exconsejero socialista, ahora en las filas de ERC. Forcadell y Maragall se reunieron ayer en la Cámara catalana, lo que disparó las especulaciones, pero también es cierto que el hermano del expresidente de la Generalitat será, por ser el diputado de más edad, quien presidirá el pleno de constitución de la Cámara y en ese contexto debe interpretarse su encuentro con la presidenta del Parlamento. Maragall fue consejero de Educación en los gobiernos tripartitos y hasta ahora era eurodiputado por Esquerra.

Para los puestos en la mesa tampoco suenan muchos nombres. Solo se sabe que Junts per Catalunya, ERC y Cs tendrán dos asientos y el PSC, uno.

También acordaron que intentarán investir a Carles Puigdemont. Hasta ahí llega el consenso. La fórmula que acabarán eligiendo para reelegir al dirigente nacionalista sigue en el aire. Fuentes de ERC apuntaron que el expresidente de la Generalitat trasladó dos propuestas a Rovira, que son la investidura telemática y la elección delegada, que implica que el discurso lo leería otro diputado distinto al candidato. Ambas opciones son de difícil ejecución pues entrarían en colisión con el reglamento de la Cámara. Y bajo esos formatos, es muy probable que la investidura acabe recurrida en el Tribunal Constitucional y puede que anulada, lo que agravaría las relaciones entre las instituciones catalanas y las del conjunto del Estado.

ERC nunca ha sido partidaria de la investidura telemática y de hecho desde el primer momento su posición fue dejar la decisión en manos de los letrados del Parlamento. Junts per Catalunya, en cambio, cree que quien tiene que tomar la decisión es la mesa de la Cámara. En cualquier caso, ERC se ha comprometido a estudiar la viabilidad de ambas iniciativas y sus servicios jurídicos ya las están analizando. Igual que los letrados de la Cámara, que por iniciativa propia y sin que ninguna formación se lo haya pedido están elaborando un informe al respecto. Fuentes de la Cámara catalana dieron ayer por hecho que los letrados no avalarán las dos fórmulas de investidura creativas .

Asociaciones de jueces no ven factible una investidura telemática

Las asociaciones de jueces han advertido este miércoles de que, desde el punto de vista jurídico, es más que cuestionable una posible investidura telemática del expresidente catalán Carles Puigdemont desde su exilio en Bélgica y creen que su intención evitando acudir a la sesión de investidura del Parlament catalán es ponerse fuera del alcance de la Justicia.

Según ha explicado Ignacio González, portavoz de Jueces y Juezas para la Democracia, el pacto alcanzado por JuntsxCat y ERC para la formación de la Mesa del Parlament implicaría una reforma previa del reglamento de la cámara regional, por lo que, de salir adelante esta modificación, el Gobierno la recurriría ante el Tribunal Constitucional, quedando automáticamente suspendida.

De ser así se incurriría en una situación idéntica a la que ha estado Cataluña los últimos meses, es decir, seguiría vigente la aplicación el artículo 155 hasta que no existiera un presidente y un gobierno nombrados y posesionados de acuerdo con las normas legales. Esta situación se podría alargar incluso meses hasta que el Tribunal Constitucional se pronunciara sobre el recurso del Gobierno contra la reforma del Reglament, previsiblemente anulándola por completo.

Los independentistas se aferran, no obstante, a que el reglamento no prohíbe de forma explícita la opción de que el candidato pueda ser investido sin estar presente en la votación. En cuanto el informe esté sobre la mesa, ERC tendrá que tomar una decisión de calado: acompañar en la ilegalidad al exalcalde de Girona o apartarse. En ese punto, el expresidente de la Generalitat, a quien ya le empiezan a enseñar la puerta desde el PDeCAT, deberá decidir si sigue adelante o da un paso al lado, como le sugiere Mas que haga. También el exconsejero Andreu Mas-Colell, que lleva días abogando por un gobierno técnico, sin Puigdemont ni Junqueras.

Conseller en cap

El otro elemento que está sobre la mesa de las conversaciones entre los partidos secesionistas es la posibilidad de que Carles Puigdemont, tras ser investido, nombre un ‘conseller en cap’, quien desde Barcelona llevaría el gobierno ejecutivo del día a día, en caso de que el presidente de la Generalitat decida no regresar a España para evitar ser detenido. Marta Rovira podría ocupar este cargo, aunque Esquerra reivindica también a Oriol Junqueras como vicepresidente.

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