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El General y la UMH estrechan lazos para aplicar la nanotecnología a los tratamientos

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Médicos del Hospital General saludan a su excompañero, el secretario autonómico de Salud Pública, en presencia del gerente. / MATÍAS SEGARRA

  • Las dos instituciones ampliarán su red de grupos de investigación tras impulsar estudios conjuntos en oncología y nuevos fármacos

Poner en contacto a los investigadores clínicos del Hospital General con los científicos de la Universidad Miguel Hernández (UMH), en concreto con los del Instituto de Biología Molecular y Celular (IBMC), uno de los más potentes de la institución académica, fue uno de los objetivos de la jornada que reunió ayer a más de 80 asistentes en el centro sanitario.

«El principal problema es que no hablamos el mismo idioma y no nos entendemos, de forma que lo que necesitamos es tender puentes y crear equipos multidisciplinares» con profesionales de las dos instituciones, con el fin de que las nuevas tecnologías lleguen a la medicina y puedan ser aplicables a los tratamientos de los pacientes. Así lo explicó uno de los responsables del comité organizador, Miguel Saceda, quien comentó que entre otros asuntos, en la sesión, se presentó una ponencia relacionada con el uso de la nanotecnología y, en concreto, de determinadas nanopartículas como posibles futuros antibióticos.

Asimismo resaltó que otra de las colaboraciones entre las dos instituciones se circunscribe a los tratamientos de radioterapia, con nanopartículas para potenciar el efecto de esta última en cáncer, combinándola con una terapia enzimática de forma simultánea.

«Es el tipo de colaboración que buscamos», señaló Saceda en referencia a ambas líneas y agregó que también trabajan de forma conjunta en otras áreas como el modelado molecular, que se realiza en el IBMC y «de qué manera se puede utilizar en el diseño de péptidos inhibitorios de quinasas, que pueden ser relevantes en cáncer», y de proteínas implicadas en la resistencia a antibióticos.

«Ese tipo de conocimiento de las nuevas tecnologías hay que ponerlas al servicio de los investigadores clínicos del hospital y estos deben decir a los de la universidad la perspectiva real de las enfermedades para que podamos enfocar el problema y lo intentemos solucionar», agregó Saceda, quien puntualizó que en estos momentos los estudios con nanotecnología se están aplicando en modelos animales y celulares, de forma exógena al paciente, «para que no le afecte». Agregó que «la aplicación en enfermos será el salto al vacío, pero llegará».

Insistió en que además de las líneas de colaboración que hay en marcha, la intención es ampliar el número. Sobre este asunto habló también el director del IBMC, Antonio Ferrer Montiel, quien apuntó que los grupos que en la actualidad trabajan de forma conjunta lo hacen sobre investigaciones en oncología, antibióticos y «esperamos extenderlas a otras líneas de investigación como la vehiculización de medicamentos que se está desarrollando utilizando las técnicas nanotecnológicas del instituto».

Prevención de la tuberculosis

Ferrer también dio a conocer el estudio que lidera sobre un nuevo antibiótico para tratar el dolor crónico, cuyo ensayo clínico en pacientes comenzará el próximo mes de enero. Los detalles del mismo se presentaron en dicha sesión, la segunda edición de la jornada de Investigación Biomédica, que fue inaugurada por el secretario autonómico de Salud Pública y del Sistema Sanitario Público de la Comunidad Valenciana, Narcís Vázquez, quien fue jefe de sección de Medicina Digestiva del General de Elche. Pese a ser su primera visita oficial tras su nombramiento, se marchó nada más finalizar la presentación.

Durante esta primera parte de la jornada, una de las conferencias más esperadas por los asistentes fue la pronunciada por Iñaki Comas, del Instituto de Biomedicina de Valencia, quien abordó la evolución, epidemiología y diagnóstico de la tuberculosis y la «revolución» que ha supuesto la aplicación de las nuevas tecnologías.

En este sentido, destacó que han permitido dar un salto cualitativo porque «ahora podemos identificar mutaciones que antes no veíamos y resistencias a medicamentos que antes no éramos capaces de encontrar e incluso conocer cómo se transmite, de forma que en Salud Pública pueden aplicar programas de prevención».