Las Provincias

la libreta gris

La invisibilidad por principio

«Lo mismo permanece en lo mismo, y descansa en sí mismo». Parménides de Elea, filósofo griego (s.VI a.C.).

Esta semana nos hemos enterado de que somos campeones de España en algo. No se trata del lanzamiento de 'pinyols' de dátil con la boca, ni de la plusmarca de rotondas por metro cuadrado. No. Me refiero a las palabras del decano de los letrados ilicitanos, Vicente Pascual, que en la apertura del congreso de la abogacía valenciana celebrado en la ciudad dijo algo que no es que sea una primicia, pero dicho en un marco tan solemne y docto, adquiere mayor resonancia, si cabe. Aseguró que los juzgados locales son campeones de España en colapso judicial y que, encima, nadie nos hace caso porque no somos capital de provincia ni nada que se le parezca. Necesitaríamos -apostilló para rematar la faena- que aprobasen seis o siete juzgados más para ponernos en igualdad de condiciones con otras ciudades similares. Carlos González, letrado a la par que alcalde, secundó la queja y añadió dos huevos duros, al advertir de que esto no puede seguir así, por lo que reclamó -con el tono enérgicamente comedido que le caracteriza- que se tomen «medidas urgentes». El secretario autonómico de Justicia, Ferran Puchades, presente en la inauguración en lugar de la consellera -que según las malas lenguas se olía la cascada de reproches y prefirió escaquearse por motivos de agenda-, aseguró que Elche es «una prioridad» en materia judicial para el Consell -menos mal-, pero que la culpa es del Gobierno de Mariano Rajoy en general y del ministro de Justicia en particular, que son quienes tienen que crear los juzgados. Pero hasta ahí llegó la sangre. Ni por asomo se acercó al Vinalopó: se diluyó en el estanque del Centro de Congresos. Mientras, la situación empeora por momentos, llevando al límite de la resistencia la flexibilidad de abogados, procuradores, jueces, funcionarios y justiciables. Hay ya quien acaba inscribiendo a su hijo recién nacido en el Registro Civil poco antes de que haga la primera comunión; o letrados que presentan los recursos y apelaciones a la Audiencia, al TSJ, al Supremo y hasta al Tribunal de Justicia de la UE todos de una tacada y antes incluso de conocer la sentencia en primera instancia, para tratar de ganar un lustro o dos en la resolución del pleito en cuestión. Incluso se comentan casos de funcionarios judiciales que varios años después aún no conocen a sus compañeros/as de las mesas de en frente, ocultos tras montañas de expedientes.

El tema de las carencias de los juzgados ilicitanos colea desde hace décadas. Y se ha ido agravando con el paso de los años y el incremento de la litigiosidad, sin que nadie ponga remedio. Reproches van, reproches vienen, pasan los gobiernos regionales y centrales, de uno y otro color, y Elche sigue en el limbo. Una prueba: el último nuevo juzgado creado para la ciudad lo fue en 2012 y sigue sin abrirse ¡cuatro años después! Antes no había espacio en el antiguo Palacio de Justicia para nuevas oficinas; ahora sobra en el actual edificio, que costó una millonada y está infrautilizado. Se esgrimen datos cada vez más espeluznantes de retrasos, los decanos de jueces y abogados hacen denuncias desesperadas periódicamente... pero nada, no hay reacción más allá de una creciente indignación. Se da la circunstancia de que los últimos tres alcaldes -Alejandro Soler, Mercedes Alonso y González- son a la sazón abogados y todos han contando durante sus mandatos con gobiernos de su propio partido en Valencia y/o Madrid. Tal vez les hayan planteado a sus superiores esta cuestión, no digo que no, pero como se puede ver, con nulo efecto.

Y eso nos lleva a otra atinada observación del decano ilicitano. Dice Vicente que todo esto se debe, en buena parte, a la «tradicional invisibilidad» de Elche por no ser capital de provincia. Aquí, mucho hablar de la tercera ciudad de la Comunitat y la veintitantos de España, pero más allá de Torrellano pintamos menos que un boli sin tinta, viene a decir. Y algunos añadirán que eso nos pasa por no haber tenido a políticos locales en puestos de responsabilidades ministeriales -ahora, ni siquiera diputados- ni al frente de ninguna conselleria -sí, no me olvido de los cuatro o cinco directores generales ilicitanos: ¿alguno puede arreglar esto? Pues eso-. Ni siquiera algún 'lobby' empresarial que llevarnos a la boca, ni nadie con peso específico en alguna confederación empresarial provincial y mucho menos regional... Y el resultado es lo que vemos y padecemos en Justicia, infraestructuras, cultura, dotaciones oficiales... Cabe recordar que cuando el Consell abrió la primera y única oficina Prop en Elche en 2008, había delegaciones funcionando ya en Alicante (2), Benidorm, Orihuela, Xátiva, Sagunto, Puerto de Sagunto, Ontinyent, Requena, Gandía, Alzira, Vila-Real y Vinarós, y hasta una en Madrid. En este caso, más que un problema de invisibilidad era de los contrario: de visibilidad excesiva como último gran reducto socialista en la Comunitat frente a un Consell popular, ambos en permanente fricción.

En cualquier caso, el asunto nos lleva a plantearnos una pregunta entre metafísica y etimológica: ¿Elche existe? Parece que sí, porque Mercedes Alonso pide desde la Diputación que los ilicitanos sigamos una dieta mediterránea. Lo cual quiere decir que ella, ilicitana, nos ve desde Alicante cuando está allí y piensa en mejorar nuestra salud. Pero, ¿y los demás? La propia exalcaldesa acudió a Valencia a exponer nuestros hechos y milagros, y hubo muchos que quedaron boquiabiertos y cariacontecidos de las maravillas que contó de una tierra ignota para la mayoría. «O sea, que además de la Dama, hay más cosas en Elche», le preguntó un pez gordo del 'cap i casal'. «No, la Dama no la tenemos, pero todo lo demás sí», contestó con su habitual sonrisa. Una prueba evidente de cómo están las cosas. Visitelche ya tiene el próximo lema: 'Elche existe'. A ver si además de turistas llegan juzgados.