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El tripartito da un ultimátum a los placeros del Mercado Central para que se reubiquen

Puestos abiertos y cerrados en la planta baja del Mercado Central, cuyo desalojo ha instado el Ayuntamiento.
Puestos abiertos y cerrados en la planta baja del Mercado Central, cuyo desalojo ha instado el Ayuntamiento. / M.S.
  • Los vendedores reclaman quedarse en la planta baja durante las catas arqueológicas y se niegan a subir a la de arriba como propone el ejecutivo

La cuenta atrás para el desalojo del Mercado Central ha comenzado, puesto que antes de que finalice el mes deberán empezar las catas arqueológicas que determinarán si el proyecto del nuevo edificio sigue adelante o no, dependiendo del valor de los restos que se encuentren bajo la superficie del inmueble.

Sin embargo, el acuerdo con los vendedores que aún se encuentran en su interior continúa sin llegar. Las ofertas planteadas por el equipo de gobierno han sido rechazadas de momento por este grupo, tanto la alternativa de trasladarse a otros mercados de abasto para continuar con su actividad, a los de la Plaza de Madrid o Barcelona e incluso al provisional, como la otra solución a medio camino, la de reubicarse en la última planta del edificio en el que se encuentran mientras se realizan las excavaciones.

Así lo anunció ayer el edil de Mercados, Carlos Sánchez, quien indicó que los placeros han propuesto reagruparse en el piso de abajo, donde se encuentran los puestos de frutos secos y de frutas y verduras, y que se realice un cerramiento de las instalaciones que ocupen para aislarlos de las obras.

El regidor indicó que dicha opción choca lo recogido en la autorización de las excavaciones por parte de la Generalitat, puesto que los trabajos deben realizarse en toda la superficie del Mercado, con lo cual es una solución descartada.

Sánchez insistió en que la opción más viable es la planteada por parte municipal, puesto que los productos que venden en el piso de abajo son más fáciles de transportar de una planta a otra, mientras que los cárnicos ya cuentan en su actual ubicación con sus cámaras frigoríficas, un aparataje necesario para su conservación de grandes dimensiones que complicaría su traslado. Asimismo recordó que, de esta manera, los trabajos de las catas no interrumpirían su actividad.

En cualquier caso, el concejal aseguró que prácticamente a diario visita a este grupo de placeros para insistir en la importancia de que escojan alguna de las ofertas planteadas por el consistorio para evitar el desalojo. Aseveró que «haremos todos los esfuerzos posibles para que la situación sea lo menos traumática posible» y pidió públicamente «por favor» a este grupo de vendedores que «cojan cualquiera de las opciones», que consideró «razonables».

«Cobardía política del PP»

Según los cálculos del equipo de gobierno, el periodo para contestar a las ocho alegaciones presentadas por los placeros a la comunicación oficial, por parte del Ayuntamiento, de que las concesiones de los puestos están extinguidas finalizará el día 20 o 21 de este mes. A partir de entonces, el inicio de las catas «será inminente», advirtió el concejal de Mercados, quien subrayó la necesidad de que, ante este panorama, los placeros decidan ya su futuro.

Sobre el procedimiento para comunicar al grupo que los permisos municipales están caducados, Sánchez quiso puntualizar que es una labor que correspondía al anterior equipo de gobierno, del PP, y destacó que «es un reflejo de cobardía política». En este sentido, hizo hincapié en los problemas derivados de este proceso «porque no se hizo en su momento».

El representante municipal consideró que las alegaciones se desestimarán lo que dará paso a la siguiente fase del proceso, aunque quiso ser cauto con esta afirmación al puntualizar que la valoración de dichos escritos corresponde a los servicios jurídicos del Ayuntamiento.

Desde el ejecutivo local se ha venido anunciando en las últimas semanas que la intención es que las excavaciones arqueológicas comiencen antes de que acabe el mes. Unas catas autorizadas por el Consell y que realizará la empresa Alebus.