Las Provincias

Fiestas de convivencia e integración

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Francisco Martínez Mojica lee su pregón desde el balcón del Ayuntamiento, junto al alcalde, concejal y portavoces de los grupos del gobierno local. / M.S.

  • El científico Francisco Martínez Mojica destaca en su pregón el apego de los ilicitanos a sus tradiciones

  • El investigador asegura que los festejos patronales son «únicos y aptos para todos los públicos», y llamó a vivirlos «con ilusión»

Con la Plaça de Baix a rebosar, previa interpretación de 'Aromas ilicitanos»' por Coral Illicitana y la Orquesta Sinfónica de Elche, el científico microbiológo ilicitano de la Universidad de Alicante (UA) Francisco J. Martínez Mojica, abrió anoche las fiestas patronales 2016 con su pregón desde el balcón central del Ayuntamiento, ante quienes van a ser los más directos protagonistas, los entes festeros de la ciudad.

Empezó dejando constancia de su calidad de ilicitano y cómo dejó la fábrica de calzado de su padre para estudiar una carrera, tras pasar por las escuelas primarias y secundarias de la ciudad». Expresó su incredulidad sobre «cómo un científico se encuentra en los balcones del Ayuntamiento, el edificio más antiguo de la Comunidad Valenciana, a pocos pasos de Calendura y Calendureta» pronunciando un pregón de fiestas.

Seguidamente se extendió sobre las característica de las bacterias, su campo de investigación, que la ha valido el Premio Jaume I, no sin antes 'culpar' a sus padres, basándose en razones que venían desde la niñez respecto a las directrices que ha seguido su vida, y las vicisitudes acaecidas en «la fabriqueta».

«Aunque suelo hablar en público, dar clases de microbilogía o impartir conferencias sobre la biología molecular de las bacterias, no tiene nada que ver con esto, por la audiencia y sobre todo la temática», dijo. Y a renglón seguido se extendió sobre las características de las bacterias. ¿Tiene esto algo que ver con las fiestas?, se preguntó. «Pues no directamente, pero tiene un fuerte paralelismo con nuestra ciudad». Destacó que Elche «ha crecido muchísimo, y lo ha hecho en oleadas: en los años 60-70, con el desarrollo industrial de la ciudad, se duplicó la población, procedente de otras regiones del país».

Más recientemente -prosiguió- han llegado a Elche inmigrantes de todas partes del mundo; ahora mismo, el porcentaje de habitantes extranjeros es de algo más del 10%». Estos incrementos súbitos de población, añadió, «ponen a prueba las infraestructuras y servicios municipales, suponiendo un reto para las relaciones en el seno de la comunidad». Sin embargo, «no solo hemos aceptado esta situación, sino que además somos un ejemplo de convivencia». Animó a los ilicitanos e ilicitanas más jóvenes «a que sigan el ejemplo de tolerancia de sus mayores» y a los inmigrantes a «que se impliquen y disfruten de las fiestas. Cuando oyes gritar 'Visca la Maredéu', con la pronunciación genuina del campo de Elche, entremezclada con todo tipo de acentos, eso no tiene precio».

«He querido hablar de las fiestas de Elche refiriéndome a nuestro carácter, porque quienes hacen que estas fiestas sean muy especiales, somos todos nosotros», dijo Francis Mojica. Aunque Elche sea conocida como ciudad desde hace 150 años, «para mí siempre será un pueblo, eso sí, muy grande, puesto que ya somos casi un cuarto de millón de habitantes. Los valores que se suelen perder en las grandes capitales, aquí se han conservado en esencia».

Mencionó «los aspectos más humanos, a la humildad, la nobleza, esa mirada limpia y sincera, ese sentimiento familiar y el respeto por nuestras tradiciones, el orgullo de sentirnos ilicitanos, Esos principios no los podemos perder, pase lo que pase». Se refirió a los cambios de la población, primero agricultores, siguieron alpargateros, más tarde zapateros, y la gente adaptándose a cada época, incluso saliendo fuera a montar negocios, empresas.

«En cuanto regresas a Elcher tras una larga temporada de ausencia, te das cuenta lo mucho que la echas de menos», aseguró. Naturalmente ponderó sus principales distintivos, la Dama y el Misteri. «que allá donde vas parece que todo el mundo ha oído hablar de nuestros símbolos y te confiesan su admiración».

Nit de l'Albà

Martínez Mojica dio un repaso a las fiestas, con especial mención a la Nit de l'Albà, y recordando aquellos tiempos en que había menos precauciones que ahora con las carretillas, y naturalmente abundaban las quemaduras. Tuvo recuerdos para su época de juventud y los lugares entrañables que frecuentaba, o cuando se estrenó el nuevo estadio del Elche CF con el equipo en Primera División.

Terminó su pregón reconociendo que «tenemos unas fiestas únicas y para todos los públicos», invitando a todos a «vivirlas con entusiasmo», citando a los entes festeros y todos cuantos laboran para llevarlas a cabo. «Inundad las calles, pasadlo bien haciendo lo que más os apetezca, al fin y al cabo. como dice la canción 'la vida es nuestra y la vivimos como queremos'. ¡Vivan las Fiestas de Elche! ¡Visca la Mare de Déu de l'Assumpció ¡Visca el Poble d'Elx!». Al término de su pregón, el alcalde le impuso el Ram d'Or.

Seguidamente, la Banda Sinfónica y Coral Illicitana interfpretaron el Himno a Elche, mientras se lanzxaba una lluvia de oropel desde lo alto de la torre del Consell, que el viento elevó en su mayor parte hacia la parte trasera del edificio, acompañada de una espectacular cohetada.

Previamente al acto del Pregón tuvo lugar el encendido del alumbrado extraordinario de fiestas, mientras que las bandas de música que participaron, a partir de las 23.00, en la Entraeta de Moros y Cristianos, interpretaron en la Glorieta 'Aromas Ilicitanos' adaptada como marcha mora.