¿Por qué no vienen más empresas de Cataluña?

¿Por qué no vienen más empresas de Cataluña?
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Las malas comunicaciones hacen que la Comunitat sólo capte tres de cada cien cambios de domicilio | Madrid es la gran beneficiada de la fuga de mercantiles tras el referéndum ilegal por infraestructuras, servicios y cercanía a los centros de poder

Inés Herrero
INÉS HERRERO

«Valencia está más lejos de Barcelona que Madrid, aunque sobre el mapa parezca lo contrario, porque hoy la distancia se mide en AVE». Así explican reputados economistas, abogados y directivos el hecho de que sólo tres de cada cien empresas que se han marchado de Cataluña a raíz del desafío independentista tuvieran como destino la Comunitat Valenciana.

Apenas setenta y cuatro cambios de domicilio de los cerca de 2.500 registrados en toda España en el último mes y medio, ese es el discretísimo balance que deja el desafío secesionista en la Comunitat hasta la fecha, según los datos de los Colegios de Registradores, que sitúan a Madrid como la gran beneficiada.

Entre los ‘nuevos valencianos’ destacan Caixabank y Banco Sabadell, que echaron mano de su vinculación con las tierras que vieron nacer a Banco de Valencia y la CAM cuando decidieron sacar su sede fuera de Cataluña para garantizar la seguridad jurídica y regulatoria necesarias y proteger los intereses de sus clientes, accionistas y empleados.

La Comunitat rememoró su pasado como plaza financiera al sumar ambos domicilios a la sede social de Bankia, ofrecida en su día como compensación por la desaparición de Bancaja, y albergar así al tercer, cuarto y quinto banco español, aunque los centros operativos no se muden.

También se decantó por Valencia la fabricante de Cola Cao o Nocilla, Idilia Foods, y otras como la mensajería MRW y dos filiales de Divina Pastora, mientras empezaba a calar el mensaje, aunque políticamente incorrecto, de que el conflicto catalán podía suponer una oportunidad para la Comunitat Valenciana.

Todavía es pronto para hacer balance, recalcan los expertos consultados por este periódico, aunque dan por sentado que las malas comunicaciones lastran la llegada de negocios de Cataluña y explican, en buena medida, el escueto rédito obtenido de la fuga de mercantiles pese a tratarse de comunidades vecinas.

A pesar de los lazos económicos, culturales y sociales, las tres horas de distancia en tren y sólo dos vuelos diarios de El Prat a Manises confirman a Madrid como la gran alternativa, aupada por el ‘efecto capitalidad’, el tren de alta velocidad, las conexiones internacionales de Barajas y sus servicios y cercanía a los centros de poder. Esos potentes factores, unidos a las desventajas en esos ámbitos que presenta la Comunitat, decantan irremediablemente la balanza hacia la capital de España, auténtico centro neurálgico de los negocios, más si cabe a medida que la inestabilidad pasa factura a Cataluña.

Uno de los primeros síntomas que hizo saltar las alarmas sobre el impacto económico de la deriva independentista fue la oleada de empresas que decidieron trasladar su sede social a otras comunidades. Sobre todo, cuando la fuga de mercantiles tras el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre derivó en cerca de un millar de cambios del domicilio fiscal -no sólo el social-, que lleva aparejada la dirección efectiva, es decir, la gestión administrativa y la dirección de los negocios.

Aunque los expertos limitan los beneficios para las regiones receptoras de empresas, fundamentalmente porque el Impuesto sobre Sociedades que pagan por sus ganancias es íntegramente estatal, pocos discuten el valor simbólico que refuerza el rédito tributario de dar la bienvenida a firmas procedentes de Cataluña, a través de lo ingresado por IVA, IRPF o el Impuesto de Actos Jurídicos y Documentados.

Construir alianzas

En paralelo a la pérdida de fuelle de Cataluña como destino de inversiones, Madrid gana protagonismo entre quienes deciden mudarse en busca de mayor estabilidad y seguridad jurídica, crucial para los negocios. En ese contexto cada vez más favorable para la capital de España, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, abogaba esta semana por «constituir una alianza logística entre la Comunitat Valenciana y la Comunidad de Madrid», en la que puertos y empresas «sumen esfuerzos» con el objetivo de que la actividad económica en ambos territorios tenga «el mejor escenario posible».

Su discurso durante la inauguración en Madrid de una jornada sobre los puertos y la competitividad, organizada por las patronales CEOE y CEV y la Fundación Conexus, contrasta con el mantenido hasta la fecha por el Consell del Botánico, más proclive a estrechar lazos con Cataluña y dirigir reproches a Madrid.

En mayo de 2016, Puig ofrecía un pacto a los catalanes en materia de financiación, inversiones y política territorial para hacer un frente común ante «las élites centralistas» y la «recentralización» que detectaba desde Madrid. Meses después recibía al hoy expresidente Carles Puigdemont, en lo que calificó de «una cita histórica» y que abría «un nuevo marco de relaciones» entre las dos autonomías que se mantendría, dijo, «en cualquier circunstancia».

Al cabo de poco más de un año, Puig, defensor del respeto a la ley y el diálogo como vías para zanjar la crisis catalana, instaba este martes a sellar una «alianza estratégica económica» con Madrid, que permita mejorar las comunicaciones y avanzar en un «espacio de diálogo» entre las empresas de ambas regiones.

Factores para recibir empresas catalanas

Proximidad.
Las comunicaciones son cruciales. Con el AVE y el puente aéreo, Madrid gana a Valencia en cercanía.
Entorno de negocios.
La capital se percibe como «ciudad de negocios», con mayor visibilidad, mientras la industria se reparte.
Conexión internacional.
Los enlaces directos con el resto del mundo son determinantes, evitan escalas y esperas innecesarias.
Fiscalidad.
Los incentivos en Patrimonio o Sucesiones favorecen la elección de Madrid por parte de los empresarios.
Servicios.
De todo tipo: desde oficinas grandes a hoteles, colegios internacionales, viviendas o restauración.
Relaciones previas.
Influye tener proveedores, clientes, instalaciones o lazos específicos con una zona determinada.
Cercanía al poder.
La capitalidad de Madrid no tiene rival en cuanto a proximidad a los centros de poder y decisión.
Otros incentivos.
Desde ofrecer suelo industrial, gratis incluso, a tener motores económicos como el Puerto de Valencia.
«Con el corredor mediterráneo sería diferente»

«Con el corredor mediterráneo sería diferente» Ignacio Aparicio, Socio Andersen Tax&Legal

«Si el corredor mediterráneo estuviese desarrollado, muchas empresas de Cataluña habrían considerado más la Comunitat Valenciana». Para el socio del área mercantil de Andersen Tax&Legal, las deficientes comunicaciones son un factor determinante para explicar por qué no llegan más firmas de Cataluña.

Entre las razones que inclinan la balanza hacia Madrid, cita que es «el centro neurálgico de los negocios en España» y ya albergaba instalaciones de empresas de toda España, como en el caso del despacho valenciano Olleros, hoy integrado en Andersen. A su juicio, también ayuda la fiscalidad y la imagen de estabilidad de la capital.

«Las ventajas fiscales también influyen mucho»

«Las ventajas fiscales también influyen mucho» Juan José Enríquez, Decano economistas

El decano del colegio de Valencia (COEV) admite que «parecía lógico que vinieran más empresas, por cercanía geográfica y cultural, pero no es así», ya que las pequeñas «se van a Aragón, lo más cerca posible, y el resto, sobre todo a Madrid, por la capitalidad y su atractivo para los negocios».

Además, alude a sus «importantes ventajas fiscales» como otro «atractivo muy importante para atraer a directivos y también a los dueños, por la sucesión».

Según Enríquez, la lejanía es determinante. «Valencia está más lejos de Barcelona que Madrid o Zaragoza porque la distancia se mide en AVE y venir aquí, implica perder todo el día», lamenta.

«Las tres horas y media en tren nos penalizan»

«Las tres horas y media en tren nos penalizan» Javier Quesada, Catedrático Análisis Ec.

Según el catedrático de Análisis Económico en la Universitat de València, «las empresas buscan tener buenas comunicaciones, tanto dentro del país como internacionales», y ahí la Comunitat tiene las de perder.

«Ahora se ve lo que ha costado el retraso en la modernización del ferrocarril Barcelona-Valencia», sentencia, convencido de que «las tres horas y media en tren nos penalizan, si estuviéramos a hora y media muchas empresas habrían venido a Valencia».

A su juicio, «tendría más oportunidades si se trasladan centros productivos», no sedes, por la importancia del Puerto de Valencia y el suelo industrial disponible.

«Salvo para los bancos, la capital es la alternativa»

«Salvo para los bancos, la capital es la alternativa» Matilde Mas, Catedrática Fund. Análisis

La directora de Proyectos Internacionales del Ivie señala a Madrid como la alternativa para las empresas que se llevan su sede fuera de Cataluña, «por ser capital de Estado, eso lo resume todo», y también por la mayor facilidad de acreditar las relaciones con el nuevo destino que exige la ley.

La excepción, matiza, son las que tienen vínculos especiales con otros territorios, como Caixabank o el Sabadell, que se decantaron por las antiguas sedes de Banco de Valencia y la CAM, respectivamente. Para ambas, la prioridad es «dejar fuera de toda duda que su decisión es permanente, que no están sujetas al arbitrio de la incertidumbre en Cataluña».

«Madrid tiene mejor conexión internacional»

«Madrid tiene mejor conexión internacional» Ricardo Miralles, Director Análisis CEV

El responsable de Análisis de la patronal constata que «Madrid ofrece unas ventajas que no tienen Valencia, Alicante o Castellón». Aparte de la capitalidad y su proximidad a los centros de decisión, destaca sus «mejores infraestructuras de comunicación con el resto de España y las conexiones internacionales».

Sin olvidarse de que «tiene la fiscalidad más ventajosa del país, sobre todo para las personas físicas», como los consejeros y altos directivos que puedan opinar sobre el traslado de la sede.

En su caso, remarca que es el principal cliente de las empresas valencianas y deben «estar preparadas», sobre todo las de industria y alimentación.

«El dinero no se mueve por la paella o el mar»

«El dinero no se mueve por la paella o el mar» Federico Varona, Director Varona Asesores

Para el socio director de Varona Asesores, la explicación es sencilla: «Valencia no ofrece nada que compense todas las ventajas de Madrid». Entre las ventajas de la capital para multinacionales y empresas de cierto tamaño, destaca que cuenta un aeropuerto internacional, trenes de alta velocidad y servicios que «hacen la vida cómoda al inversor: colegios internacionales, pisos de alto standing, hoteles, taxis y oficinas grandes».

Según Varona, «Valencia no está preparada para esa demanda» y, en tren, «está más lejos que Madrid». Sobre la falta de incentivos a la inversión, advierte de que «la paella o el mar, al hablar de dinero, no valen».

«No es lo mismo ir en tres horas que tardar siete»

«No es lo mismo ir en tres horas que tardar siete» Javier Quiles, Relac. externas Consum

La cooperativa Consum, que tiene sólidas relaciones con Cataluña, no oculta su «honda preocupación» por un conflicto que afecta a sus trabajadores, que a la vez son propietarios, y que espera que se solucione pronto. Su director de Relaciones Externas opina que «es contraproducente querer boicotear productos de una comunidad» porque, en un mercado global, varias intervienen en el proceso.

En cuanto a por qué no vienen más empresas a la Comunitat, lo achaca a la capitalidad de Madrid, la cercanía a los centros de poder y sus mejores comunicaciones: «No es lo mismo ir y volver en tres horas que tardar siete o tener que hacer noche».

«Eligen lugar por temas técnicos, no políticos»

«Eligen lugar por temas técnicos, no políticos» Vicente Pallardó, Profesor Ec. aplicada

El investigador y director del Máster de Internacionalización de la UV recalca que, a la hora de decidir dónde trasladar la sede de una empresa, influyen «factores fundamentalmente técnicos y económicos, no políticos ni la situación específica de otras comunidades».

Sobre Caixabank o el Sabadell, más susceptibles a medidas de castigo, alude a su volumen de negocio en el arco mediterráneo y también a sus vinculaciones históricas.

Del resto de casos, opina que Madrid se impone por la capitalidad, su proximidad a la administración central y mayor abanico de servicios de todo tipo, junto a la fiscalidad, y recela de quienes «se atribuyen méritos».

«Vendemos más a los catalanes que a Alemania»

A los empresarios valencianos les preocupa el daño que sufrirán las relaciones comerciales de Cataluña por el desafío independentista, básicamente porque se trata de su principal cliente. «¡Catalunya, catalans, vos estimem!», concluía el documento con el que AVE reclamaba en septiembre «una solución política» al conflicto y alertaba de que, ante una ruptura, «todos salimos perdiendo».

Esta misma semana, la CEV, tras la aprobación de sus estatutos como patronal autonómica, ponía el foco en el impacto económico del ‘procés’. «Vendemos más a Cataluña que a Alemania», subrayó su presidente, Salvador Navarro, resignado a que las cifras de años anteriores se resientan, pero no a que este conflicto agrave la «invisibilidad» de la Comunitat en Madrid.

Ricardo Miralles, director de Economía y Análisis de la patronal, recordaba a raíz del reciente informe en el que alertaron de que la crisis de Cataluña podría lastrar la recuperación valenciana que se trata del principal socio comercial. «A Cataluña van destinados más de 4.400 millones anuales, más del 21% de todo lo que vendemos a otras comunidades, e incluso más de lo que vendimos en 2016 a Alemania, el principal país destinatario de nuestras expediciones», dijo.

En este sentido, traslada a LAS PROVINCIAS que «cuando le va mal a tu principal cliente, hay que estar preparado para poder adaptar estrategias». A su juicio, las firmas valencianas acusarán el deterioro de las relaciones comerciales entre Cataluña y el resto de enclaves, como parte de las cadenas de valor globales, en las que cada producto tiene partes de diversos orígenes.

Junto a las empresas de distribución alimentaria, le preocupa el efecto en la industria, donde «todavía es pronto» para apreciar el impacto en las piezas y productos no destinados al consumidor final.

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