Velarte, una empresa familiar en la encrucijada de la sucesión tras otra muerte repentina

Enrique Velarte, durante una entrevista que concedió hace un año a LAS PROVINCIAS./Damián Torres
Enrique Velarte, durante una entrevista que concedió hace un año a LAS PROVINCIAS. / Damián Torres

El timón del negocio pasa a estar en manos de su madre, mientras se tiene que designar a un nuevo primer ejecutivo para la compañía

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

La segunda generación de la familia había llegado a la empresa con Enrique Velarte Navarro, precisamente por el fallecimiento inesperado de su padre a los 58 años. Su muerte la mañana de ayer vuelve a enfrentar a Productos Velarte al desafío sucesorio. Según los datos del Registro Mercantil, es la madre, Amparo Navarro, quien ejerce de administradora única de la sociedad y es la principal accionista, mientras que su hijo se encargaba de la gestión como director general y mantenía un paquete de acciones.

En su momento, este reparto se decidió con absoluto acuerdo entre todas las partes a partir de la idea del patriarca, que consideraba que la empresa tenía que ser sólo para uno de los hijos. El ahora fallecido recordaba en una entrevista a LAS PROVINCIAS hace justo un año que todos habían aceptado estas últimas voluntades y que la relación familiar no se había deteriorado. «Comemos todas las semanas juntos, apoyamos mucho a mi madre y, de hecho, cada una de mis hermanas tiene su propio proyecto», señalaba el empresario.

De su madre destacaba su condición de persona muy trabajadora y bastión en su día de su esposo, junto al que empezó despachando en el mostrador del horno familiar. La opción de saltar a la siguiente generación es todavía implanteable, ante la corta edad de los hijos de Enrique Velarte. De hecho, la propiedad será ahora compartida entre la madre de los pequeños en su condición de albacea, además de Amparo Navarro.

Además, hay que cubrir la gestión del día a día, para la que se podía promocionar a un miembro del equipo gestor o recurrir a un familiar que quiera volver a tener vinculación con la empresa o que ya esté en ella, como sería el caso de alguno de los primos del fallecido. En todo caso, se trata de especulaciones a las pocas horas del suceso, doblemente inesperado por la juventud del fallecido y las circunstancias repentinas en las que se ha producido. Todo ello si finalmente no se opta por la venta a un tercero.

Entrevista a Enrique Velarte

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